Poner la terraza a punto: recuperar los muebles del invierno
Los muebles de jardín salen del invierno con manchas, óxido y cojines con olor a humedad. Así se recuperan material por material, sin comprar nada nuevo.
Llega el primer fin de semana con sol de verdad, abres la terraza y ahí está: la mesa con cercos verdosos, las sillas apiladas con tierra pegada y los cojines con ese olor inconfundible a armario húmedo. La buena noticia es que casi todo se recupera en una tarde y con lo que ya tienes en casa.
Empieza vaciando y mirando de verdad
Antes de frotar nada, saca todo al centro y sepáralo en tres montones: lo que está bien, lo que necesita un arreglo pequeño y lo que ya no da más de sí. Ese cubo roto o esa silla que cojea desde el verano pasado no van a mejorar por sí solos, y ocupan sitio.
Aprovecha para comprobar lo que no se ve: patas de sillas por dentro (nidos, humedad, óxido), la base de las macetas y los rincones donde se acumula hojarasca. Es el momento de barrer a fondo, incluidos los desagües del suelo, que suelen estar tapados con hojas del otoño.
Cada material pide su limpieza
Madera
Cepilla en seco para quitar tierra y restos vegetales y lava con agua tibia y jabón neutro, siempre en el sentido de la veta y con un cepillo de cerdas blandas. Nada de estropajos metálicos ni de agua a presión: levantan la fibra y dejan la madera peluda. Si ha perdido color o se nota seca y áspera al tacto, tocará lijar suave y aplicar aceite específico para exterior cuando esté completamente seca.
Metal
El aluminio se limpia con agua jabonosa y poco más. Con el hierro, revisa los puntos de óxido: se lijan con lija fina, se limpia el polvo y se retoca con pintura antioxidante. Presta atención a los tornillos y a las uniones, que es donde suele empezar el problema.
Resina y plástico
Agua templada, jabón y paciencia. Para las manchas grises que se agarran a la textura rugosa, un cepillo de dientes viejo hace milagros en las esquinas. Evita los disolventes: dejan brillos irregulares.
Mimbre y ratán sintético
Aspira primero con el accesorio de cepillo para sacar el polvo del entramado y luego pasa un paño húmedo. El mimbre natural no lleva bien el empapado: mejor poco agua y secado a la sombra, porque el sol directo lo vuelve quebradizo.
Cojines, sombrillas y textiles
Es la parte que más se resiente del invierno. Mira la etiqueta antes de lanzarte: muchas fundas se quitan y van a la lavadora en frío, y otras solo admiten limpieza con esponja.
- Olor a humedad: ventilar al aire y al sol unas horas resuelve más de lo que parece. Si el relleno sigue oliendo, es que la humedad llegó dentro y probablemente haya que sustituirlo.
- Manchas negras de moho: insiste en la zona con agua jabonosa y cepillo blando, aclara bien y seca del todo antes de guardar. Si la tela está ya grisácea y quebradiza, no merece la pena la batalla.
- Sombrilla y toldo: ábrelos por completo, cepilla en seco y lava por zonas. Comprueba las costuras, los radios y la manivela antes de la primera comida al aire libre, no el día que sopla viento.
Los arreglos pequeños que evitan disgustos
Diez minutos aquí ahorran una silla rota en pleno julio. Repasa esta lista rápida:
- Aprieta todos los tornillos y cambia los que estén pasados de óxido.
- Comprueba que las sillas plegables abren y cierran sin forzar; una gota de lubricante en los ejes basta.
- Pon tacos o fieltros nuevos en las patas si el suelo es delicado.
- Revisa la estabilidad de la mesa apoyando las manos con fuerza en el borde.
- Mira los cables y enchufes de exterior si tienes guirnaldas o luces: si están agrietados, fuera.
Plantas y suelo, el marco de todo
Con los muebles limpios, la terraza pide un repaso verde. Quita las hojas secas, revisa si alguna maceta se ha quedado con el drenaje taponado y cambia la capa superior de tierra a las plantas que llevan años en el mismo sitio. Si tienes macetas vacías, agrúpalas por tamaño en un rincón en lugar de dejarlas repartidas: se gana espacio visual al instante.
El suelo también agradece un fregado con agua caliente y jabón, sobre todo si es de madera o de baldosa rugosa, donde el verdín se instala en los bordes.
Para el año que viene, guarda mejor
La mayoría de los destrozos del invierno vienen de guardar con prisa. Cuando llegue el otoño, mete cojines y textiles en casa, secos y en bolsas transpirables, nunca en plástico cerrado. Los muebles que se quedan fuera aguantan mucho más apilados, separados de la pared y cubiertos con una funda impermeable para muebles de exterior que deje respirar por abajo.
Y una regla que ahorra trabajo: lo que limpias antes de guardar no hay que rescatarlo en marzo. Este año quizá te toque frotar; el siguiente, con abrir y sentarte.