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Hogar

Cómo preparar el salón para una noche especial en casa

Con una hora de margen y sin gastar casi nada puedes convertir el salón de siempre en un sitio donde apetezca quedarse. Orden, luz y cuatro detalles bien puestos.

Por Redacción· · 4 min de lectura
Salón con luz cálida, velas encendidas y mantas sobre el sofá
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Los restaurantes se llenan, las reservas se agotan y al final muchas acabamos cenando en casa. Buena noticia: el salón de todos los días puede quedar irreconocible en una hora, y no hace falta comprar nada especial. Lo que cambia una noche no es el mantel bordado, es la luz y que no haya un cesto de ropa en medio.

Primero recoger, y solo lo que se ve

No es el momento de ordenar armarios. Pon un temporizador de veinte minutos y ataca únicamente lo que está a la vista desde el sofá: la mesa de centro despejada, los cojines colocados, los abrigos fuera de las sillas, los vasos del día en el fregadero. Un salón recogido se percibe como acogedor incluso antes de haber tocado la decoración.

Truco de urgencia: una caja o cesto grande donde meter todo lo que no tiene sitio ahora mismo. Lo dejas en el dormitorio y mañana lo colocas. Es hacer trampa, sí, y funciona.

La luz es el 80 % del ambiente

Si solo puedes cambiar una cosa, cambia la luz. La lámpara del techo, esa que ilumina toda la habitación desde arriba, es la enemiga número uno de cualquier plan que quiera ser especial. Apágala.

  • Reparte puntos bajos. Dos o tres fuentes de luz a la altura de los ojos o por debajo: lámpara de pie, flexo en una estantería, sobremesa junto al sofá.
  • Tono cálido. Las bombillas de luz cálida hacen que la piel y la madera se vean mejor; las frías dan aire de sala de espera.
  • Velas, con cabeza. Mejor varias pequeñas agrupadas en una bandeja que una enorme suelta. Lejos de cortinas, de sofás y de cualquier cosa que cuelgue, y nunca encendidas si sales de la habitación o hay niños o mascotas suelta.
  • Guirnaldas. Una guirnalda de luces cálidas alrededor del cabecero, en una estantería o por dentro de una jarra de cristal da un efecto muy bonito por muy poco dinero, y se guarda en un cajón el resto del año.

Textiles: lo que hace que apetezca quedarse

Un salón con luz preciosa pero duro al tacto no invita a nada. Aquí no hay que inventar: saca lo que ya tienes y ponlo donde se use.

  • Una manta gruesa de sofá doblada en el respaldo, no guardada en el armario.
  • Cojines de más, aunque no combinen del todo. Mezclar texturas (punto, pana, lino) queda mejor que igualarlo todo.
  • Si el suelo está frío y no tienes alfombra, una manta doblada en el suelo delante del sofá convierte ese hueco en sitio para sentarse.

Olor y sonido, los dos detalles que se olvidan

Antes de nada, ventila cinco minutos, sobre todo si has cocinado. El olor a fritura pesa más que cualquier vela. Después, si te gustan los aromas, uno suave y uno solo: si mezclas ambientador, vela perfumada y detergente con olor, el resultado marea.

Con el sonido, lo mismo: una lista de música preparada de antes, a volumen de fondo, y el móvil en silencio o directamente en otra habitación. Que no suene una notificación cada tres minutos es, en la práctica, la decoración más eficaz de la noche.

Decide dónde vais a estar de verdad

Muchas montamos una mesa impecable y acabamos cenando en el sofá con el plato en las rodillas. Piensa antes qué plan te apetece y prepara ese sitio:

  • Mesa: despéjala del todo, quita el frutero y el correo, y pon algo en el centro que sea bajo (una vela, una planta pequeña, unas flores cortas). Si es alto, os pasaréis la noche mirándoos por un lado.
  • Sofá o suelo: acerca una mesa auxiliar o una bandeja grande, para no hacer equilibrios. Y ten servilletas de tela a mano: cuesta lo mismo y el plan sube de categoría.

Un detalle que casi nadie prepara: dónde va la ropa que te quitas, el bolso, el mando, los vasos vacíos. Deja un hueco libre para eso y el salón seguirá bonito a las doce de la noche.

Y si la noche es para ti sola

El montaje es exactamente el mismo, y merece igual la pena. La luz baja, la manta, la música y el móvil lejos funcionan igual de bien para una película, un libro o no hacer nada. Cambia solo el reparto de espacio: el sofá entero para ti, la bandeja con la cena a mano y cero prisa por recoger.

Si te apetece, añade una ronda por casa antes de empezar: sábanas limpias, el baño recogido, la ropa del día siguiente preparada. Meterte en una cama hecha después de una noche tranquila es un final de plan bastante difícil de superar.

Lo mínimo, si vas con el tiempo justo

  1. Despeja la mesa de centro y la de comer.
  2. Apaga la luz del techo y enciende dos lámparas.
  3. Ventila cinco minutos.
  4. Saca la manta y los cojines.
  5. Móvil en silencio.

Cinco pasos, veinte minutos y ni un euro. Lo demás son extras.

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