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Perfume de primavera para él: cómo elegir sin equivocarte

Con el calor, el perfume que olía bien en enero puede resultar pesado. Estas son las claves para dar con uno que funcione en primavera, para llevarlo o para regalarlo.

Por Redacción· · 4 min de lectura
Frasco de perfume masculino sobre una superficie clara junto a hojas verdes
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Ese frasco oscuro y dulzón que quedaba redondo en pleno invierno empieza a resultar espeso en cuanto suben los grados. No es que huela mal: es que el calor multiplica la proyección y lo que era abrigo se convierte en exceso. Si estás pensando en cambiar de fragancia (o en regalar una), aquí van las claves para no gastar de más en algo que acabará en el fondo del armario.

Por qué el mismo perfume huele distinto con calor

El aroma se libera con la temperatura de la piel. Con más calor, las notas se abren antes, la fragancia proyecta más y también se agota más rápido. Eso explica dos cosas: que un perfume de invierno resulte agobiante en abril, y que uno muy fresco parezca desaparecer a media mañana.

Influye además la piel de cada persona. En pieles secas los perfumes duran menos; en pieles más grasas se agarran mejor. Por eso no sirve fiarse de lo que huele en el papelito de la tienda ni de lo que le dura a otra persona.

Las familias que funcionan mejor en primavera

No hace falta saberse el vocabulario de perfumista, pero ayuda tener cuatro etiquetas en la cabeza:

  • Cítricos (bergamota, limón, pomelo, mandarina): frescos, luminosos y sin género marcado. Su punto flaco es que duran poco, así que conviene que lleven una base que los sostenga.
  • Aromáticos (lavanda, romero, salvia, menta): la base del clásico masculino de toda la vida. Muy versátiles para el día a día y para la oficina.
  • Verdes y acuáticos: hierba cortada, hojas, notas marinas. Son los que más «huelen a limpio» y los que menos molestan a nadie en un ascensor.
  • Maderas ligeras (cedro, vetiver): dan carácter sin el peso del ámbar o la vainilla. Buena opción si le gustan los perfumes con presencia pero no quiere ir arrastrando una estela.

Lo dulce, lo especiado y los orientales potentes no están prohibidos en primavera, pero piden mano muy ligera: una pulverización, y a otra cosa.

Eau de cologne, eau de toilette, eau de parfum: qué cambia

La diferencia es la concentración de esencia, y se traduce en duración y potencia:

  • Eau de cologne / agua fresca: la más ligera. Ideal para después de la ducha o para el gimnasio, aunque hay que reaplicar.
  • Eau de toilette: el punto medio y la apuesta más segura para el día en primavera.
  • Eau de parfum: más intensa y más duradera. Perfecta para una cena, siempre bajando la cantidad respecto al invierno.

Traducción práctica: si dudas, un eau de toilette de familia cítrica o aromática es el terreno menos resbaladizo, sobre todo si es un regalo.

Cómo probarlo en tienda sin salir mareado

Este es el paso que casi todo el mundo se salta y donde se cometen los errores caros.

  1. Máximo tres perfumes por visita. A partir del cuarto, la nariz se satura y todo huele parecido.
  2. Prueba en piel, en la muñeca o el antebrazo, no solo en el papel. En papel se aprecia la idea; en piel, el resultado real.
  3. Espera. Los primeros minutos son alcohol y notas de salida. Lo que de verdad vas a llevar puesto aparece a la media hora o más.
  4. Sal a la calle y vuelve. Si a las dos horas sigue gustándote, es buena señal. Si te lo han dejado en una muestra, mejor todavía: pruébalo un día entero.
  5. No frotes las muñecas. Rompe la evolución del perfume.

Dónde y cuánto aplicar

En las zonas donde late el pulso y hay calor: cuello, detrás de las orejas, muñecas, el pecho por encima de la camiseta. Dos o tres pulverizaciones bastan de sobra; con calor, hasta una menos de lo habitual. La regla útil es que el perfume lo tiene que notar quien se acerca, no quien entra en la habitación.

Un par de trucos: aplicarlo sobre la piel hidratada después de la ducha hace que se agarre mejor, y si quieres retocar a media tarde, es más cómodo llevar un atomizador recargable de viaje que el frasco entero en la mochila.

Guardarlo bien para que dure

El perfume se estropea con la luz, el calor y los cambios de temperatura, así que el estante del baño es el peor sitio posible. Mejor en su caja, dentro de un armario, lejos del radiador y de la ventana. Y ojo con las colecciones enormes: un frasco abierto no dura eternamente, y si tiene diez, ninguno llegará en buen estado a su mejor momento.

Si es un regalo

Regalar perfume es apostar por el gusto de otra persona, así que juega con red: fíjate en qué usa ahora y busca algo de la misma familia pero más ligero, o pide en la tienda una muestra antes de comprar el frasco. Y si no lo tienes claro, un estuche pequeño o un neceser con varias miniaturas permite que elija sin que nadie quede mal.

Al final, el mejor perfume de primavera es el que se pone sin pensar un martes cualquiera. Si el frasco lleva meses intacto, no era el suyo.

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