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Salud y Belleza

Manchas negras en los tomates: qué son y cómo evitarlas

Esa mancha oscura y hundida en la base del tomate no es un hongo ni un bicho. Es falta de calcio, y casi siempre el problema real está en el riego.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Manchas negras en los tomates: qué son y cómo evitarlas
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Cuidas la tomatera durante meses, empiezan a cuajar los frutos y un día le das la vuelta a uno: una mancha oscura, seca y hundida justo en la base, en el extremo opuesto al tallo. Se llama podredumbre apical, y es de las cosas que más desaniman en un huerto casero porque parece una enfermedad y no lo es.

No es un hongo ni una plaga

Es un trastorno fisiológico: al fruto no le ha llegado suficiente calcio mientras se formaba. Por eso no sirve de nada fumigar ni aplicar fungicida. Los que aparecen después pueden salir perfectos si corriges la causa, y esa causa casi nunca es que falte calcio en la tierra.

El problema casi siempre es el agua

El calcio viaja disuelto en el agua que la planta absorbe. Si el riego es irregular —tres días secos y un día de inundación—, el transporte se interrumpe justo cuando el fruto más lo necesita. El resultado es esa mancha, aunque el suelo tenga calcio de sobra.

Suele pasar más:

  • En macetas y jardineras, porque el sustrato se seca mucho antes que la tierra del suelo.
  • En los primeros frutos de la temporada, cuando la planta aún está construyendo raíz.
  • En variedades alargadas tipo pera o San Marzano, que son más propensas que las redondas.
  • Tras una ola de calor, cuando la planta transpira a toda velocidad.

Cómo evitarla

Riega regular, no a rachas. Es la medida que más resuelve. Mejor poco y a menudo que un diluvio cada cuatro días. Un kit de riego por goteo con programador es la solución definitiva si tienes varias plantas; mantiene la humedad constante sin depender de tu memoria.

Acolcha la base. Paja, corteza o incluso cartón: reduce la evaporación y estabiliza la humedad del sustrato.

No te pases con el nitrógeno. Un abono muy nitrogenado empuja a la planta a hacer hojas a toda prisa, y esas hojas compiten con los frutos por el calcio disponible.

Macetas grandes. Para una tomatera, menos de veinte litros es buscarse problemas. Cuanto más sustrato, más estable la humedad.

Cuidado al escardar. Romper raíces superficiales cerca del pie corta justamente la vía de absorción.

¿Se pueden comer?

Sí. No hay ninguna toxina: se corta la parte afectada y el resto está perfectamente bien. Si la mancha es pequeña, el tomate sirve igual para una salsa o un gazpacho. Solo hay que descartarlo si sobre la zona seca ha aparecido moho, que ahí sí es una infección secundaria.

Lo que no funciona

Circulan varios trucos que no resuelven nada: echar cáscara de huevo machacada a la tierra —el calcio tarda meses en estar disponible, no llega a tiempo—, pulverizar leche sobre las hojas, o clavar antiácidos en el sustrato. Si el suelo tiene calcio y el riego es irregular, ninguna de esas cosas cambia el resultado. Arregla el riego y la mancha desaparece sola en la siguiente tanda de frutos.

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