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Plantas de interior que no se mueren: cuáles y por qué fallan

El riego excesivo mata más plantas que el olvido. Ocho especies resistentes y cómo saber cuándo regar de verdad.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Plantas de interior en casa
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La causa número uno de muerte de plantas de interior es el exceso de agua. Con diferencia, y por delante del olvido.

Por qué el exceso de riego mata

Las raíces necesitan oxígeno. Si el sustrato está permanentemente empapado, no hay aire entre las partículas: las raíces se asfixian, se pudren y la planta muere.

Y lo confuso es que los síntomas se parecen a los de la sed: hojas caídas, amarillas, blandas. Al verlas, mucha gente riega más y acelera el final.

La diferencia práctica: por falta de agua las hojas están secas y crujientes; por exceso, blandas y amarillentas, y suele haber tierra con olor y mosquitas.

Cómo saber cuándo regar

No por calendario. Se mete el dedo tres o cuatro centímetros en la tierra: si sale húmeda, no se riega.

El peso de la maceta también funciona muy bien: seca pesa mucho menos.

Y cuando se riega, se riega a fondo hasta que salga agua por el agujero de drenaje, y se vacía el plato a los diez minutos. Dejar la maceta en un plato con agua es la forma más segura de pudrir las raíces.

En invierno la mayoría de las plantas de interior necesitan bastante menos agua: crecen menos y evaporan menos.

El agujero de drenaje

No es opcional. Una maceta decorativa sin agujero es un cubo, y la planta acabará ahogada.

La solución es plantar en una maceta de plástico con agujeros y meter esa dentro de la decorativa, sacándola para regar.

Ocho que aguantan casi todo

  • Potos. Casi indestructible. Aguanta poca luz, riego irregular y se reproduce metiendo un esqueje en agua.
  • Sansevieria (lengua de suegra). Necesita muy poca agua —cada dos o tres semanas— y tolera la sombra.
  • Zamioculca. Muy resistente a la falta de luz y de agua.
  • Cinta (Chlorophytum). Rápida, agradecida y llena de hijuelos que se replantan.
  • Aspidistra. La planta de las abuelas, y por algo: aguanta sombra, corrientes y descuido.
  • Ficus lyrata o elastica. Más exigentes con la luz, muy vistosas.
  • Monstera. Luz indirecta abundante, riego moderado, mucho efecto.
  • Suculentas y cactus. Mucha luz y muy poca agua. Mueren casi siempre por riego, nunca por sed.

La luz

Es el otro factor que se calcula mal. «Luz indirecta brillante» significa cerca de una ventana pero sin sol directo sobre la hoja. Un rincón a tres metros de la ventana es, para una planta, penumbra.

Orientaciones: norte, luz suave todo el día. Este, sol de mañana, suave. Oeste, sol de tarde, más fuerte. Sur, mucha luz; solo para plantas que la toleren.

Señal de falta de luz: tallos largos y separados buscando la ventana, hojas pequeñas y pálidas.

Otros errores

  • Trasplantar a una maceta enorme. Demasiado sustrato retiene demasiada agua. Se sube un par de tallas.
  • Abonar en invierno. En parada vegetativa no lo aprovecha y puede quemar raíces. Se abona en primavera y verano.
  • Cambiarla de sitio constantemente. Las plantas se adaptan a una luz concreta.
  • Ponerla encima del radiador o en una corriente de aire frío.
  • No quitar el polvo de las hojas: reduce la fotosíntesis. Un paño húmedo de vez en cuando.

Las mosquitas de la tierra

Aparecen cuando el sustrato está siempre húmedo. Se resuelven dejando secar bien entre riegos y, si hace falta, con trampas adhesivas amarillas.

Es la señal más clara de que se está regando de más.

Un medidor de humedad de sustrato cuesta poco y elimina la duda que causa casi todos los problemas.

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