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Salud y Belleza

Uñas quebradizas: qué las debilita y qué las fortalece

Se abren en capas, se doblan, se rompen en cuanto crecen un poco. Repasamos qué daña las uñas de verdad, qué las cuida y qué señales conviene enseñar al médico.

Por Redacción· · 4 min de lectura
Manos de una mujer con las uñas cortas y cuidadas aplicándose crema
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Llega un momento en que te rindes: las cortas cortísimas porque en cuanto asoman un milímetro se abren en capas o se doblan al abrir una lata. No es mala suerte ni «es que yo las tengo así». Casi siempre hay una mezcla de gestos cotidianos detrás, y unos cuantos se pueden corregir.

Primero, entiende el ritmo

La uña es queratina muerta: lo que está fuera ya no se «nutre» ni se «repara». Lo único vivo es la matriz, escondida bajo la piel en la base. Por eso cualquier cosa que hagas hoy tarda meses en verse en el borde libre: una uña de la mano se renueva por completo en torno a medio año, y las de los pies, bastante más.

Esto tiene dos lecturas. La mala: no existe el producto que te cambie las uñas en una semana. La buena: si dejas de maltratarlas, el resultado llega, solo que se ve primero cerca de la cutícula y va bajando.

Qué las debilita de verdad

  • El agua, más que ninguna otra cosa. La uña absorbe agua y se hincha; al secarse se contrae. Ese vaivén repetido (fregar, ducha, baños largos) separa las capas y aparece la típica uña que se deshilacha en el borde.
  • Los detergentes y productos de limpieza. Arrastran los lípidos que mantienen unidas esas capas. Aquí los guantes para fregar son la medida más eficaz y la que menos gente usa.
  • Quitaesmaltes con acetona usados muy a menudo. Puntualmente no pasa nada; cada pocos días resecan mucho.
  • Limar en vaivén. El movimiento de sierra de un lado a otro astilla el borde. Se lima en una dirección, con pasadas suaves.
  • Empujar o cortar la cutícula a lo bestia. No es un adorno: sella la entrada a la matriz. Si la agredes, entran humedad y microbios, y ahí empiezan las uñas onduladas y las inflamaciones del contorno.
  • Gel, acrílico y semipermanente mal retirados. El problema rara vez es el producto: es arrancarlo tirando, que se lleva capas de uña con él. Y encadenar meses sin descanso.
  • El frío y la calefacción, que resecan manos y uñas por igual en cuanto cambia la estación.

Estrías, manchitas y otras cosas que asustan sin motivo

Las estrías longitudinales, esas líneas finas que van de la cutícula a la punta, son lo más frecuente y suelen aparecer con la edad. No indican falta de calcio ni de vitaminas: son parte del envejecimiento normal de la uña, igual que las arrugas en la piel.

Las manchas blancas tampoco son falta de calcio, por mucho que se repita. Casi siempre responden a un pequeño golpe en la matriz semanas atrás; crecen con la uña y desaparecen solas.

Distinto es lo que sí conviene enseñar a un profesional:

  • Una línea oscura longitudinal nueva o que se ensancha, sobre todo si mancha también la piel de alrededor.
  • Una uña que cambia de forma, engrosa o se despega del lecho, o que se vuelve amarillenta y quebradiza solo en uno o dos dedos (puede haber un hongo detrás, y se trata con diagnóstico, no a ojo).
  • Dolor, enrojecimiento o pus en el contorno.
  • Fragilidad que aparece de golpe en todas las uñas junto con cansancio, caída de pelo u otros síntomas: ahí lo que toca mirar es lo de dentro (hierro, tiroides), con una analítica.

Una rutina sencilla que sí funciona

  1. Guantes para fregar, limpiar y manipular productos. De algodón por dentro si sudas mucho.
  2. Crema de manos cada vez que te las lavas, insistiendo en el contorno de la uña. Es el gesto más rentable del día.
  3. Aceite de cutículas por la noche, aunque sea aceite de oliva o de almendras. Mantiene flexible la lámina y evita los padrastros.
  4. Uñas cortas y rectas mientras se recuperan. Cuanto menos borde libre, menos palanca y menos roturas.
  5. Lima suave, en un solo sentido. Una lima de cristal deja el borde más sellado que las de cartón gruesas.
  6. Descansos del semipermanente y retirada siempre en el centro, nunca a tirones.

Los endurecedores con formol pueden dar una sensación inicial de uña fuerte y acabar volviéndola rígida y astillosa. Si usas uno, que sea temporal y sin abusar.

¿Y la alimentación?

Una dieta variada, con suficiente proteína, hierro y zinc, es la base. Los suplementos de biotina solo tienen sentido si hay una carencia real, algo poco habitual, y no sustituyen a averiguar la causa: antes de comprar un bote, pregunta en la farmacia o al médico, sobre todo si tomas otra medicación o vas a hacerte análisis (la biotina puede alterar algunos resultados).

Resumiendo: menos agua y menos lima agresiva, más guantes y más grasa. Dale tres o cuatro meses antes de juzgar el resultado, porque lo que hoy está en la punta lo decidiste el invierno pasado.

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