Jerséis de punto: cómo elegirlos y evitar las bolitas
Por qué unos jerséis se llenan de bolitas a la tercera puesta y otros duran años: qué mirar en la tienda y cómo lavarlos y guardarlos.
Llega el momento de sacar el punto del fondo del armario y ahí está: el jersey que el año pasado estrenaste impecable y que ahora tiene bolitas en los costados, los puños dados de sí y el cuello caído. No siempre es culpa de la lavadora. Muchas veces la prenda ya venía con el problema de fábrica y se notaba, si sabías dónde mirar.
Qué fibra te conviene según el uso
No hay materiales buenos y malos, hay materiales que encajan con lo que vas a hacer con el jersey. Esto es lo que puedes esperar de cada uno:
- Lana merino. Abriga mucho para lo poco que pesa, pica poco y aguanta bien el uso diario. Es la opción más equilibrada si quieres un jersey de llevar a diario.
- Cachemir. Suavísimo y ligero, pero la fibra es corta y forma bolitas casi siempre. Que las haga no significa que sea malo; significa que tendrás que peinarlo. Un cachemir muy barato suele traducirse en fibras cortísimas y en un jersey que se deforma en un invierno.
- Alpaca. Cálida, con caída y bastante resistente al pilling. Suele dar prendas con aspecto más «peludo», a veces algo voluminosas.
- Algodón. Fresquito, ideal para entretiempo y para quien no soporta la lana sobre la piel. Pesa más y se deforma si lo cuelgas.
- Acrílico y poliéster. Baratos y con color estable, pero transpiran poco y son los campeones de las bolitas en las zonas de roce. Como mezcla minoritaria, dan resistencia; como fibra principal en un jersey que quieres para años, mal negocio.
Las mezclas tienen sentido: una lana con un pequeño porcentaje de poliamida gana aguante en codos y puños sin perder tacto. Lo que conviene mirar es el porcentaje, no el nombre bonito de la etiqueta.
Las bolitas: por qué salen y en quién salen más
El pilling aparece cuando las fibras cortas de la superficie se sueltan por el roce y se enredan entre sí formando esas bolitas. Sale siempre en los mismos sitios: costados (donde rozan los brazos), bajo las mangas, en la zona del bolso y en la espalda si llevas mochila.
Hay dos factores que lo disparan. Uno, la longitud de la fibra: cuanto más corta, más se suelta. Dos, la torsión del hilo: un hilo poco torcido es más suave al tacto en la tienda y suelta pelusa a la semana. Por eso ese jersey tan mullido y tan barato que parece una nube acaba lleno de bolitas.
Un truco de tienda: frota con la mano un par de veces la zona del costado, con cierta energía. Si ya notas que se levanta pelusilla o se queda fibra en la palma, tienes la respuesta.
Qué mirar antes de pagar
- Densidad del punto. Ponlo a contraluz. Si se transparenta más de lo que esperarías, el hilo es escaso y la prenda se dará de sí.
- Recuperación. Estira un puño y suéltalo. Tiene que volver a su sitio. Si se queda abierto en la tienda, imagínate en febrero.
- Costuras. El punto de mejor calidad va remallado, con una unión plana y limpia en hombros y sisas. Una costura cosida a máquina y aplastada suele indicar que han cortado el tejido, no que lo han tejido a medida.
- Peso. Cógelo en la mano. Un jersey de invierno que no pesa nada y no es cachemir ni alpaca suele tener poco hilo.
- Galga. El punto fino (galga alta) sirve para llevar debajo de chaqueta y en capas; el grueso abriga más pero añade volumen y no entra en las mangas de un abrigo ajustado. Piensa en qué llevarás encima antes de decidir.
Cómo lavarlo para que no muera en el intento
El punto no necesita lavarse tanto como crees. Con airearlo entre puesta y puesta suele bastar, y cuanto menos pase por la lavadora, mejor aguanta.
- Programa de lana o a mano, agua fría o templada, centrifugado al mínimo o directamente sin él.
- Del revés y, si puedes, dentro de una bolsa de malla: reduces el roce, que es justo lo que genera bolitas.
- Usa un jabón específico para lana, sin enzimas ni blanqueantes. El detergente normal ataca la fibra animal.
- Nada de suavizante en la lana: apelmaza y deja la prenda lacia.
- Secado en plano, sobre una toalla, dándole su forma con las manos. Colgado se alarga y ya no vuelve.
Quitar las bolitas sin cargarte el jersey
Se quitan, y el jersey vuelve a parecer nuevo. Lo más cómodo es una maquinilla quitapelusas con protector de cuchilla, pasándola sobre una superficie plana y sin apretar. Para cachemires y puntos finos, mejor un peine de punto o una piedra pómez específica, que es más delicado.
Hazlo con la prenda seca y estirada, nunca colgada ni sobre tu propio cuerpo: es la forma más habitual de acabar con un agujero. Y repítelo cada pocas puestas en vez de esperar a que esté todo el costado lleno.
Guardarlo bien también cuenta
Los jerséis van doblados, nunca en percha: el peso del propio tejido deforma los hombros. Guárdalos limpios, porque la polilla busca restos de sudor y de comida, no la lana en sí. Unas bolsitas de cedro o de lavanda en el cajón ayudan y no huelen a naftalina.
Y una última cosa: el punto se recupera. Un jersey con el cuello caído mejora bastante con un lavado a mano y un secado en plano bien colocado. Antes de tirarlo, prueba.