Apagón en casa: el kit básico y el plan que sí funciona
Cuando se va la luz durante horas, lo que salva el día no es improvisar: es tener cuatro cosas localizadas y saber qué hacer con la nevera, el móvil y el dinero.
Un apagón corto es una anécdota. Uno que dura horas cambia bastantes cosas a la vez: no hay wifi, la cobertura empieza a fallar, los datáfonos no funcionan, en algunos edificios se queda sin agua el último piso y el ascensor deja de ser una opción. No hace falta montar un búnker, pero sí tener cuatro cosas localizadas y un plan de dos minutos hablado en casa.
Qué deja de funcionar (y sorprende)
Lo primero que se nota es lo obvio: luz, nevera, vitrocerámica, calefacción eléctrica. Lo que pilla desprevenida a mucha gente es el resto.
- El móvil aguanta menos de lo que crees. Las antenas tienen baterías de respaldo, pero limitadas. Si el corte se alarga, la cobertura se degrada y los datos van antes que las llamadas.
- Pagar con tarjeta se complica. Sin conexión no hay datáfono y sin luz no hay cajero.
- El agua puede irse. En edificios altos, los grupos de presión son eléctricos.
- Las puertas de garaje y algunos portales automáticos se quedan bloqueados si no conoces la apertura manual.
- Los teléfonos fijos por fibra tampoco van, porque dependen del router.
El kit mínimo, sin exagerar
La idea no es acumular, es que todo esté en un mismo sitio y que en casa sepan cuál es ese sitio. Un cajón de la entrada o una caja en el armario del pasillo valen.
- Luz que no dependa del móvil. Una linterna de pilas o de manivela por persona, y pilas de repuesto. Usar la del teléfono es gastar justo la batería que más falta te va a hacer.
- Una radio a pilas. Suena antiguo y es exactamente por eso por lo que funciona: es la única forma de enterarte de algo si no hay datos.
- Una batería externa cargada para el móvil. Solo sirve si está cargada, así que revísala de vez en cuando.
- Agua embotellada, unos litros por persona, y comida que no necesite cocinarse ni frío: conservas, frutos secos, galletas.
- Algo de efectivo en billetes pequeños. No una fortuna; lo justo para comprar pan, agua o pagar un taxi.
- Botiquín básico y, si alguien de casa toma medicación diaria, un margen de reserva. Si hay tratamientos que necesitan frío o aparatos enchufados, pregunta antes en tu centro de salud o en la farmacia cómo proceder en un corte largo: eso se resuelve con instrucciones concretas, no improvisando.
La nevera y el congelador
La regla es simple y casi nadie la cumple: no abrir. Un frigorífico cerrado mantiene el frío unas horas; un congelador lleno, bastante más que uno medio vacío.
Cuando vuelva la luz, el criterio no es el olor ni el aspecto. Si la comida del congelador conserva cristales de hielo, se puede volver a congelar. Si se ha descongelado del todo y ha estado horas a temperatura ambiente, mejor tirarla, sobre todo carne, pescado, lácteos y platos cocinados. Ante la duda, a la basura: una intoxicación sale mucho más cara.
Qué hacer en la primera hora
- Comprueba si es solo tuyo. Mira el cuadro eléctrico por si ha saltado un diferencial y asómate a la ventana: si el resto del barrio está a oscuras, es general.
- Pon el móvil en ahorro de energía y baja el brillo. Escribe mensajes en lugar de llamar; consumen menos y saturan menos la red.
- Desenchufa ordenador, televisión y electrodomésticos grandes. Al volver la corriente puede haber picos.
- Deja una luz encendida (una lámpara cualquiera) para enterarte de que ha vuelto.
- Avisa a quien viva solo cerca de ti, sobre todo si es mayor o depende de un ascensor.
Lo que conviene no hacer
Nada de velas repartidas por la casa: los incendios domésticos en apagones suelen empezar así. Nada de generadores, barbacoas o estufas de gas dentro de casa o en un garaje cerrado, por el monóxido de carbono. Y nada de coger el coche para «ver qué pasa»: sin semáforos, el tráfico es un problema añadido.
Tampoco reenvíes audios ni capturas sobre las causas del corte. En un apagón circula muchísima información falsa precisamente porque nadie puede contrastar nada. Espera a fuentes oficiales, que es para lo que sirve la radio.
El plan de casa, en dos minutos
Habladlo una vez y ya está: dónde está la caja del kit, dónde os reuniríais si pasa mientras cada uno está en un sitio, quién avisa a los abuelos y cómo se abre a mano el portal o el garaje. Si hay niños, explicarles que la oscuridad es temporal y darles su propia linterna les quita casi todo el miedo.
Revisa el cajón un par de veces al año: pilas, batería externa, caducidades del agua y las conservas. Es media hora al año para no pasar una tarde entera a oscuras buscando un mechero.