La gabardina: cómo elegirla y por qué casi ninguna es impermeable
Es la prenda que resuelve el otoño, pero se compra a ciegas. Qué tejido mirar, qué medidas deciden si te sienta bien y por qué protege menos de lo que crees.
Septiembre trae las primeras lluvias de verdad y con ellas la escena de siempre: sales de casa con una chaqueta bonita, caen cuatro gotas y llegas al trabajo con los hombros calados. La prenda que resuelve ese tramo del año lleva un siglo largo en los armarios, pero se sigue comprando a ciegas y con una idea equivocada de lo que hace.
Impermeable, repelente o ninguna de las dos
Aquí está el malentendido más caro. Una prenda impermeable no deja pasar el agua ni bajo presión, y eso se mide: la columna de agua se expresa en milímetros y, para lluvia normal de ciudad, hace falta a partir de 1.500 mm. Una prenda repelente es otra cosa: lleva un tratamiento en la superficie que hace resbalar el agua en gotas durante un rato, y se acaba.
La gabardina clásica es lo segundo, y ni siquiera siempre. Su defensa es el tejido: un algodón peinado y tejido tan apretado que las fibras se hinchan al mojarse y cierran el paso. Aguanta un chaparrón de diez minutos, no una tarde entera de agua. Si el pronóstico es serio, en el bolso cabe un paraguas plegable y eso resuelve más que cualquier etiqueta. Y si necesitas seguir seca de verdad, lo que buscas es un chubasquero técnico con costuras termoselladas, que es otra prenda distinta.
El tejido, que es donde se nota el precio
La etiqueta de composición decide el precio y también cómo se comporta bajo la lluvia. Para el día a día en ciudad, una gabardina de algodón y poliéster es la que mejor sale por lo que cuesta.
- Mezcla de algodón y poliéster: el equilibrio habitual en torno al 60/40. Cae bien, arruga menos que el algodón puro y aguanta mejor el agua.
- Algodón cien por cien: el original. Transpirable, con una caída que no imita nadie, más caro y con plancha frecuente incluida en el precio.
- Poliéster solo: ligero y barato, pero no transpira. En un día de 18 grados acabas sudando por dentro lo que no te ha mojado por fuera.
- Forro desmontable: lo que convierte una prenda de entretiempo en una de invierno. Merece la pena si donde vives llueve de octubre a marzo.
Las medidas que deciden si te sienta bien
No se prueba como un abrigo. Pruébatela con un jersey debajo, porque es lo que vas a llevar puesto en noviembre, y con eso encima mira tres cosas.
- El hombro: la costura tiene que caer justo sobre el hueso. Si cuelga hacia el brazo, te queda grande por mucho que el cuerpo entre.
- El largo: por debajo de la rodilla estiliza a partir de 1,70; si eres bajita, justo por encima de la rodilla evita que la prenda te parta en dos.
- La manga: hasta el hueso de la muñeca, ni un dedo más. Las trabillas del puño no son adorno: aprietan la manga y cierran el paso al agua cuando levantas el brazo.
El cinturón se anuda, no se abrocha
Cerrado en la hebilla, el cinturón traza una línea rígida y horizontal justo en la parte más ancha del cuerpo. Anudado a un lado, con un nudo flojo y las puntas cayendo, la línea se rompe y el efecto es el contrario. Es el gesto que separa una gabardina que parece cara de una que parece prestada, y no cuesta un euro.
Cuidarla para que dure diez años
El tratamiento repelente se marcha con los lavados, no con el uso. Así que lávala poco: cepillar, airear colgada y limpiar solo la mancha resuelve el 90 % de las veces. Cuando toque de verdad, agua fría, ciclo corto y nada de suavizante, que apelmaza las fibras y acaba con lo poco que quede de la protección. La secadora, descartada.
Cuando el agua deje de resbalar y empiece a calar la tela, la repelencia se recupera con un spray impermeabilizante aplicado sobre la prenda limpia y seca, a treinta centímetros y en dos capas finas. Una vez por temporada basta. Guárdala colgada en percha ancha y nunca doblada en un cajón: la marca del pliegue en la solapa no se va con la plancha.
Bien elegida, es de las pocas prendas que se compran una vez cada década. Mal elegida, es una chaqueta cara que se queda en el perchero cada vez que amenaza lluvia.