Azul petróleo, verde menta y arena: tres colores que combinan con todo
Tres tonos que funcionan en punto, favorecen a casi todos los tonos de piel y no pasan de moda en dos temporadas.
Comprar un jersey es una de esas decisiones que se toman por impulso y se lamentan en el armario. Estos tres tonos tienen algo en común: combinan con la mayoría de lo que ya tienes y no se identifican con una temporada concreta.
Azul petróleo
Un azul profundo con un punto de verde. Es probablemente el color más versátil que existe fuera de los neutros: funciona como un azul marino pero con más carácter.
Con qué va: vaquero de todos los tonos, gris, camel, blanco, burdeos y —la combinación menos obvia y más buena— con marrón chocolate.
A quién favorece: a casi todo el mundo. En pieles claras contrasta bien; en pieles morenas y oscuras se ve especialmente favorecedor. Es de los pocos colores que no apaga a nadie.
Un apunte: queda mejor en tejidos con algo de peso y textura —lana, mezclas con cachemir— que en punto muy fino y brillante, donde puede verse barato.
Verde menta
Más difícil, y ahí está su gracia: es el que menos ves repetido. Un verde claro y frío, apagado, sin llegar al pastel infantil.
Con qué va: gris claro, blanco roto, vaquero claro, beige y camel. Con negro puede resultar duro; con marino funciona sorprendentemente bien.
A quién favorece: a pieles con subtono frío, sobre todo. En pieles muy cálidas o amarillentas conviene probarlo cerca de la cara antes de decidir, porque puede apagar. La solución habitual si dudas: llevarlo lejos de la cara —en un pantalón, en una falda— o con una camisa blanca por debajo que haga de separación.
Cuidado con: los verdes menta muy saturados o con brillo. El que funciona es el apagado, casi grisáceo.
Color arena
El neutro cálido: entre el beige y el camel claro. Cumple la función del gris pero aportando luz.
Con qué va: prácticamente todo. Especialmente bien con blanco, con marrón en distintas intensidades —el conjunto monocromático en tonos tierra es de lo que mejor sienta— y con azul marino.
A quién favorece: mejor a pieles cálidas y medias. En pieles muy claras y de subtono frío puede desdibujar, y ahí ayuda un accesorio con color cerca de la cara.
La contrapartida: se mancha. Es un color que exige cuidado, sobre todo en cuello y puños.
Cómo elegir el punto
El color es la mitad; la calidad del tejido es la otra. Tres comprobaciones rápidas en la tienda:
- Mira la composición. Lana, lana merino, mezclas con cachemir o alpaca duran años. El acrílico puro hace bolas en tres lavados.
- Estira el bajo y suéltalo. Debe recuperar la forma. Si se queda dado de sí, no va a mejorar.
- Mira a contraluz. Si se transparenta demasiado, el punto es muy fino y se deformará.
Un quitapelusas alarga muchísimo la vida de un jersey de punto, sobre todo en las zonas de roce: costados, sisas y puños. Es de las herramientas más rentables del armario.
Cómo guardarlos
El punto se dobla, nunca se cuelga: la percha deforma los hombros de forma permanente. Y en el cambio de armario, doblados con bolsas de almacenaje y, si hay lana natural, con algo antipolillas: cedro, lavanda o los productos específicos.