La barba: cómo cuidarla para que no pique ni se vea descuidada
El picor de las primeras semanas tiene explicación y solución. Qué necesita según el largo y cómo definir el cuello.
Dejarse barba parece que consiste en no afeitarse. Las primeras semanas dejan claro que no es así.
El picor de las primeras semanas
Tiene dos causas y las dos pasan:
Los extremos cortados. Al afeitar, el pelo queda con la punta en ángulo y afilada. Al crecer, esa punta roza y pincha la piel. Se resuelve solo cuando el pelo crece unos centímetros y la punta se ablanda.
La piel seca. La barba absorbe la grasa natural de la piel, así que debajo queda reseca. Eso produce picor y la descamación blanca que muchos confunden con caspa.
Lo que ayuda: aceite de barba desde el principio —hidrata la piel de debajo, no solo el pelo— y no rascarse.
La regla clave de esta etapa: no recortar durante el primer mes. La barba crece a distinta velocidad en cada zona y hasta las cuatro o seis semanas no se ve cómo va a quedar. Cortar antes por impaciencia es lo que hace abandonar a la mayoría.
El lavado
La barba se ensucia: acumula sebo, restos de comida y polvo.
- Dos o tres veces por semana con un champú específico o uno suave. El gel de ducha reseca demasiado.
- Aclarar bien y secar con toalla dando toques, sin frotar.
- Peinar o cepillar a diario, que además distribuye la grasa natural y entrena la dirección del pelo.
Aceite, bálsamo o cera
- Aceite: hidrata piel y pelo. Para todos los largos, sobre la barba ligeramente húmeda, unas gotas frotadas entre las manos y aplicadas de raíz a punta.
- Bálsamo: hidrata y da algo de fijación y cuerpo. Para barbas medias y largas, o rebeldes.
- Cera: fijación fuerte. Sobre todo para bigote.
Un aceite de barba es lo único imprescindible; el resto es opcional.
Definir el cuello y los pómulos
Es lo que separa una barba cuidada de una descuidada, y lo que peor se hace en casa.
La línea del cuello. El error clásico es marcarla demasiado alta, justo bajo la mandíbula, lo que da aspecto de papada. La referencia correcta: una línea imaginaria en forma de U que pasa aproximadamente dos dedos por encima de la nuez, curvándose hacia arriba hacia detrás de las orejas.
Todo lo que queda por debajo se afeita; por encima, se deja.
Los pómulos. Se sigue la línea natural del vello. Solo hay que limpiar los pelos sueltos muy por encima de esa línea. Marcar una línea recta y artificial envejece.
Ante la duda, la primera definición conviene hacerla en la barbería y después mantenerla en casa.
El recorte
- Con la barba seca, porque mojada se estira y se corta de más.
- Empezar con un peine largo e ir bajando. Quitar es fácil; devolver, imposible.
- Recortar cada una o dos semanas para mantener la forma.
- El bigote, con tijera, siguiendo la línea del labio.
Los problemas frecuentes
Zonas ralas. Dependen de la genética. Se puede disimular dejándola crecer más para que el pelo cubra, o eligiendo un estilo más corto que las haga menos evidentes. Lo que no funciona son los productos que prometen hacer crecer pelo donde no hay folículos.
Pelos encarnados. Frecuentes en pelo muy rizado. Ayuda exfoliar suavemente una o dos veces por semana y no apurar demasiado el afeitado de la zona del cuello.
Foliculitis: granos con pus en la zona. Si es persistente, hay que consultar; puede requerir tratamiento.
Descamación. Piel seca en la mayoría de los casos, y puede ser dermatitis seborreica, que tiene tratamiento específico.
Y la paciencia
Una barba tarda entre dos y cuatro meses en verse asentada. La mayoría de los abandonos se producen en la tercera semana, que es justo cuando peor se ve y más pica.
Pasado ese punto, el mantenimiento es de cinco minutos a la semana.