Seis pueblos medievales de Europa que merecen el viaje
Conservados enteros, caminables en una tarde y sin necesidad de grandes desplazamientos. Cuándo ir a cada uno y qué evitar.
Los pueblos medievales bien conservados tienen una ventaja para un viaje corto: se recorren caminando, no hay que planificar desplazamientos y el propio pueblo es la visita.
Rothenburg ob der Tauber (Alemania)
Probablemente el mejor conservado de Europa central: muralla completa que se puede recorrer entera por su adarve, casas de entramado de madera y puertas fortificadas.
Cuándo: mayo-junio o septiembre. En diciembre el mercado de Navidad es espectacular y está lleno.
Consejo: quédate a dormir. A partir de las seis de la tarde se vacían los autobuses de excursión y el pueblo cambia por completo.
Èze (Francia)
Pueblo encaramado en un peñasco sobre el Mediterráneo, entre Niza y Mónaco. Callejuelas estrechas en pendiente y un jardín exótico en lo alto con vistas a toda la costa.
Cuándo: primavera y otoño. En julio y agosto es difícil moverse.
Consejo: calzado cómodo de verdad. Todo es cuesta y adoquín irregular.
Český Krumlov (Chequia)
Un meandro del río Moldava rodea el casco antiguo, coronado por un castillo enorme con una torre pintada. Patrimonio de la Humanidad y de los sitios más fotogénicos del continente.
Cuándo: mayo, junio o septiembre. Está a tres horas de Praga y se puede combinar.
Consejo: el castillo tiene varias visitas distintas y hay que elegir; el teatro barroco es de los pocos que se conservan en el mundo.
San Gimignano (Italia)
Conocido por sus torres medievales: llegó a tener más de setenta y se conservan catorce. En la Toscana, entre Florencia y Siena.
Cuándo: abril-mayo o septiembre-octubre. El verano toscano es duro y está muy concurrido.
Consejo: es una excursión de día desde Florencia, pero dormir allí permite verlo al amanecer sin nadie.
Albarracín (España)
En Teruel, con las casas de tonos rosados colgadas sobre el río y una muralla que sube por la ladera. De los pueblos más bonitos de España y bastante menos visitado de lo que merece.
Cuándo: primavera y otoño. Está a 1.180 metros y el invierno es frío de verdad.
Consejo: combínalo con la sierra de Albarracín y sus abrigos de arte rupestre.
Bruges (Bélgica)
No es un pueblo sino una ciudad pequeña, con el centro medieval intacto, canales y el campanario del Belfort. Se recorre entera a pie en un día.
Cuándo: primavera y otoño. Es de los destinos más visitados de Bélgica y en verano se nota.
Consejo: aléjate de la Grote Markt tres calles y cambia todo: precios, ambiente y tranquilidad.
Consejos que valen para todos
- Duerme dentro del casco antiguo. Es lo que más cambia la experiencia: los pueblos turísticos se vacían al atardecer.
- Calzado plano y con suela. El adoquín medieval es irregular y resbala con lluvia.
- Evita julio y agosto siempre que puedas.
- Mira el aparcamiento antes de llegar. Casi todos tienen el centro restringido al tráfico.
- Come alejado de la plaza principal. La diferencia de precio y de calidad es notable a dos calles.
- Comprueba los cierres: muchos museos cierran los lunes, y en temporada baja algunos pueblos reducen mucho la oferta.
Y para fotografiar, la primera hora de la mañana. Es cuando la luz es buena y cuando no hay nadie.