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Ocio y Viajes

Seis pueblos medievales de Europa que merecen el viaje

Conservados enteros, caminables en una tarde y sin necesidad de grandes desplazamientos. Cuándo ir a cada uno y qué evitar.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Seis pueblos medievales de Europa que merecen el viaje
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Los pueblos medievales bien conservados tienen una ventaja para un viaje corto: se recorren caminando, no hay que planificar desplazamientos y el propio pueblo es la visita.

Rothenburg ob der Tauber (Alemania)

Probablemente el mejor conservado de Europa central: muralla completa que se puede recorrer entera por su adarve, casas de entramado de madera y puertas fortificadas.

Cuándo: mayo-junio o septiembre. En diciembre el mercado de Navidad es espectacular y está lleno.

Consejo: quédate a dormir. A partir de las seis de la tarde se vacían los autobuses de excursión y el pueblo cambia por completo.

Èze (Francia)

Pueblo encaramado en un peñasco sobre el Mediterráneo, entre Niza y Mónaco. Callejuelas estrechas en pendiente y un jardín exótico en lo alto con vistas a toda la costa.

Cuándo: primavera y otoño. En julio y agosto es difícil moverse.

Consejo: calzado cómodo de verdad. Todo es cuesta y adoquín irregular.

Český Krumlov (Chequia)

Un meandro del río Moldava rodea el casco antiguo, coronado por un castillo enorme con una torre pintada. Patrimonio de la Humanidad y de los sitios más fotogénicos del continente.

Cuándo: mayo, junio o septiembre. Está a tres horas de Praga y se puede combinar.

Consejo: el castillo tiene varias visitas distintas y hay que elegir; el teatro barroco es de los pocos que se conservan en el mundo.

San Gimignano (Italia)

Conocido por sus torres medievales: llegó a tener más de setenta y se conservan catorce. En la Toscana, entre Florencia y Siena.

Cuándo: abril-mayo o septiembre-octubre. El verano toscano es duro y está muy concurrido.

Consejo: es una excursión de día desde Florencia, pero dormir allí permite verlo al amanecer sin nadie.

Albarracín (España)

En Teruel, con las casas de tonos rosados colgadas sobre el río y una muralla que sube por la ladera. De los pueblos más bonitos de España y bastante menos visitado de lo que merece.

Cuándo: primavera y otoño. Está a 1.180 metros y el invierno es frío de verdad.

Consejo: combínalo con la sierra de Albarracín y sus abrigos de arte rupestre.

Bruges (Bélgica)

No es un pueblo sino una ciudad pequeña, con el centro medieval intacto, canales y el campanario del Belfort. Se recorre entera a pie en un día.

Cuándo: primavera y otoño. Es de los destinos más visitados de Bélgica y en verano se nota.

Consejo: aléjate de la Grote Markt tres calles y cambia todo: precios, ambiente y tranquilidad.

Consejos que valen para todos

  • Duerme dentro del casco antiguo. Es lo que más cambia la experiencia: los pueblos turísticos se vacían al atardecer.
  • Calzado plano y con suela. El adoquín medieval es irregular y resbala con lluvia.
  • Evita julio y agosto siempre que puedas.
  • Mira el aparcamiento antes de llegar. Casi todos tienen el centro restringido al tráfico.
  • Come alejado de la plaza principal. La diferencia de precio y de calidad es notable a dos calles.
  • Comprueba los cierres: muchos museos cierran los lunes, y en temporada baja algunos pueblos reducen mucho la oferta.

Y para fotografiar, la primera hora de la mañana. Es cuando la luz es buena y cuando no hay nadie.

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