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Garrapatas y enfermedad de Lyme: qué mirar tras un día en el campo

La mancha en diana no siempre aparece, y quitar bien la garrapata importa más que quitarla rápido. Qué revisar en los niños al volver del monte.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Garrapatas y enfermedad de Lyme: qué mirar tras un día en el campo
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Las garrapatas están en hierba alta, matorral y bordes de sendero, no en los árboles. Se enganchan al rozarlas y buscan zonas de piel fina y cálida. En los niños se concentran donde menos se mira: nuca, detrás de las orejas, cuero cabelludo, axilas e ingles.

La revisión al volver

Se hace el mismo día, con luz y sin prisa, porque el riesgo de transmisión aumenta con las horas que la garrapata pasa enganchada. Una ducha nada más llegar ayuda a arrastrar las que aún no se han fijado, y de paso permite repasar la piel entera.

Revisa también la ropa —sacudirla fuera de casa— y al perro, que es la vía más habitual de que entren en el domicilio.

Cómo quitarla, y cómo no

Bien hecho: se agarra lo más pegada a la piel posible, por la cabeza, no por el cuerpo, y se tira hacia arriba de forma firme y continua. Sin girar, sin tirones bruscos. Unas pinzas para garrapatas de punta fina o con forma de gancho hacen esto mucho mejor que unas pinzas de depilar, que aplastan el cuerpo del bicho.

Después, lavar la zona con agua y jabón y desinfectar. Anota la fecha: si semanas después hay síntomas, esa fecha es información útil para el médico.

Lo que no hay que hacer, aunque se siga contando: aplicar aceite, vaselina, alcohol o acetona para «asfixiarla», ni quemarla con un cigarrillo o una cerilla. Todo eso hace que la garrapata regurgite antes de soltarse, que es exactamente el momento en que puede transmitir la bacteria. Tampoco aplastarla entre los dedos.

Si queda algún resto del aparato bucal dentro, no hay que hurgar: se desinfecta y se deja, y suele expulsarse solo como una astilla.

Qué vigilar después

Un enrojecimiento pequeño alrededor de la picadura los primeros días es una reacción normal a la saliva, no significa infección.

La señal característica de la enfermedad de Lyme es el eritema migrans: una mancha rojiza que aparece entre 3 y 30 días después, se va extendiendo, y a menudo —no siempre— aclara por el centro dando el aspecto de diana. No suele picar ni doler, y ese es el motivo por el que pasa desapercibida. En una parte de los casos esa mancha nunca llega a salir.

Puede acompañarse de fiebre, cansancio, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares o ganglios inflamados, un cuadro que se confunde fácilmente con un virus de verano.

Cuándo ir al médico

Si aparece esa mancha extendiéndose, si hay fiebre o malestar general en las semanas siguientes a una picadura, si la garrapata estuvo enganchada muchas horas o no se pudo retirar entera, o si simplemente hay dudas.

Diagnosticada a tiempo, la enfermedad de Lyme se trata con antibióticos y se resuelve bien. El problema aparece cuando pasan meses sin diagnóstico, porque entonces puede afectar a articulaciones, sistema nervioso o corazón. Por eso vale la pena consultar aunque parezca poca cosa.

Prevención sencilla

Pantalón largo por dentro del calcetín en zonas de hierba alta, ropa clara —se ven mucho mejor—, caminar por el centro del sendero y repelente con DEET o icaridina en la piel expuesta, siguiendo las indicaciones de edad del envase. Y revisión al volver, siempre.

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