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Temporal de nieve al volante: qué llevar y cuándo no salir

Con el frío llegan los avisos por nieve y hielo. Qué revisar en el coche, qué meter en el maletero y cómo decidir si merece la pena coger la carretera.

Por Redacción· · 5 min de lectura
Coche circulando por una carretera nevada en invierno
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Las imágenes se repiten cada invierno: una carretera secundaria cortada, coches parados en fila desde hace cuatro horas y gente que salió de casa con unas bailarinas y medio depósito. Casi ninguna de esas situaciones se resuelve con pericia al volante, sino con decisiones tomadas antes de arrancar.

La decisión más importante se toma en casa

Antes de coger el coche en un día de aviso por nieve, hielo o viento, mira dos cosas: la previsión meteorológica de la zona por la que vas a pasar (no solo la de tu ciudad) y el estado de las carreteras del itinerario, que publica la DGT en tiempo real y actualiza también por radio.

Cuando un tramo está en nivel rojo o negro, no se trata de que conduzcas con cuidado: directamente se restringe el paso a determinados vehículos o se corta. Y si hay aviso de nevada intensa en cota baja, el riesgo real no suele ser salirte en una curva, es quedarte parada horas dentro de una retención.

Pregúntate si el viaje puede esperar. Un trayecto aplazado medio día o cambiado por un tren te ahorra más problemas de los que crees. Si tienes que ir sí o sí, sal con tiempo, con el depósito lleno y avisando a alguien de la ruta y la hora aproximada de llegada.

El repaso al coche que sí importa

  • Neumáticos: con frío y agua, la profundidad del dibujo manda. El mínimo legal es 1,6 mm, pero por debajo de 3 mm el agarre en mojado cae mucho. Revisa también la presión, que baja con las temperaturas.
  • Batería: es la víctima clásica del primer frío. Si el motor arranca con desgana o el coche pasa días parado a la intemperie, hazla mirar antes de que te deje tirada.
  • Limpiaparabrisas y líquido: escobillas que no barren bien y líquido sin anticongelante son garantía de quedarte sin visibilidad en cuanto la carretera escupa barro y sal.
  • Luces: que funcionen todas, incluidas las antiniebla traseras, y que sepas encenderlas sin buscar el mando.

Cadenas o neumáticos de invierno

Los neumáticos de invierno son los más cómodos si vives en zona de montaña o subes a menudo: funcionan por debajo de unos 7 grados aunque no haya nieve. Los reconoces por el símbolo de la montaña con el copo (3PMSF) en el flanco; la marca M+S sola es menos exigente.

Si solo los vas a necesitar un par de fines de semana al año, las cadenas de nieve siguen siendo la opción razonable, siempre que cumplas dos condiciones: que sean del tamaño de tu rueda y que las hayas montado alguna vez. Probarlas por primera vez de noche, con ventisca y la mano helada, es una experiencia que conviene evitar. Haz un ensayo en el garaje o en el patio de casa, con guantes puestos, y mete en el maletero también un chaleco reflectante y una esterilla o cartón para arrodillarte.

Las cadenas van en las ruedas motrices y no se circula con ellas a más de la velocidad que indique el fabricante, normalmente baja. En cuanto el asfalto está limpio, se quitan.

El kit del maletero

No hace falta llenar el coche. Con esto cubres lo esencial:

  • Rascador de hielo y un spray desempañante o anticongelante para cristales.
  • Una manta térmica o polar y guantes, gorro y calcetines de repuesto. El calor se pierde rápido con el motor apagado.
  • Agua y algo de comer que aguante: frutos secos, galletas, chocolate.
  • Una linterna con pilas y una batería externa cargada para el móvil.
  • Chalecos reflectantes (dentro del habitáculo, no en el maletero) y la baliza V-16 conectada.
  • Si viajas con niños o con alguien que toma medicación, la medicación y un cambio de ropa a mano, no en la maleta grande.

Si te quedas atrapada en la carretera

La norma general es clara: no abandones el coche. Es tu refugio y es donde te van a buscar. Quedarte dentro, abrigada y visible, es más seguro que caminar por el arcén bajo la nieve.

  • Enciende el motor solo a ratos para calentar, nunca de forma continua.
  • Comprueba que el tubo de escape no está tapado por la nieve: si se obstruye, el monóxido puede entrar en el habitáculo. Despéjalo cada cierto tiempo.
  • Abre un dedo de ventanilla de vez en cuando para ventilar.
  • Ahorra batería del móvil: baja el brillo, nada de vídeos, y usa el 112 si la situación se complica (alguien enfermo, frío extremo, varias horas sin movimiento).
  • Mueve los pies y las manos aunque estés sentada, y no te duermas con el motor encendido.

Y en ciudad, el hielo también cuenta

No todo es carretera de montaña. Las placas de hielo de primera hora en pasos elevados, puentes y zonas de sombra son la causa de muchos sustos urbanos. Sal con margen, frena antes y suave, y si el coche patina, levanta el pie y dirige las ruedas hacia donde quieras ir, sin pisar el freno a fondo.

Resumiendo: mira el aviso, revisa neumáticos y batería, ten las cadenas probadas y el maletero con lo justo. Y si la previsión es mala y el viaje no es imprescindible, la mejor maniobra invernal sigue siendo quedarse en casa.

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