Sorbete de plátano con tres ingredientes: la receta y sus variantes
Plátanos congelados, un procesador y treinta segundos. Sale cremoso como un helado sin nata, sin azúcar añadido y sin heladera.
Es de esas recetas que parecen un truco de internet y resultan ser verdad. Plátanos muy maduros, congelados y triturados dan una textura idéntica a la de un helado cremoso, sin nata, sin huevo, sin azúcar añadido y sin heladera. La razón es la pectina del plátano, que al triturarse en frío emulsiona y atrapa aire.
La base
Ingredientes: tres plátanos muy maduros —con la piel bien moteada de negro—, dos cucharadas de leche o bebida vegetal, y una pizca de sal.
Preparación:
- Pela los plátanos y córtalos en rodajas de un centímetro. Este paso no se salta: un plátano entero congelado no hay procesador que lo rompa.
- Extiéndelos separados en una bandeja con papel de horno y congela al menos cuatro horas, mejor toda la noche.
- Pásalos al procesador con la leche y la sal. Tritura.
Al principio se hace grumos y parece que no va a ligar. Es lo normal: hay que parar, bajar lo de las paredes con una espátula y seguir. En un minuto o dos, de golpe, cambia de textura y se vuelve cremoso. Ese momento se reconoce enseguida.
El error más común
Usar plátanos poco maduros. Con la piel amarilla lisa, el almidón todavía no se ha convertido en azúcar y el resultado sale soso y con un punto áspero. Tienen que estar en el punto en que ya no te apetecería comértelos a bocados.
El segundo error es echar demasiado líquido de golpe. Empieza con dos cucharadas: siempre puedes añadir, pero si te pasas ya no hay marcha atrás y sale un batido.
Procesador o batidora
Un procesador de alimentos con cuchilla en forma de S es lo ideal, porque trabaja masa densa. Una batidora de vaso potente también lo hace, pero hay que empujar con el accesorio y parar más veces. Con una batidora de brazo cuesta bastante más y se corre el riesgo de quemar el motor.
Si lo vas a hacer a menudo, un procesador de alimentos de un litro y medio se amortiza rápido y sirve para muchas otras cosas. Y unos moldes de helado reutilizables convierten la mezcla en polos, que es como mejor funciona con niños.
Variantes
- Chocolate: una cucharada de cacao puro en polvo con la base.
- Café: una cucharadita de café soluble disuelta en la leche.
- Fresa o mango: sustituye uno de los plátanos por 150 g de fruta congelada. Con más proporción de otra fruta pierde cremosidad, porque la pectina la pone el plátano.
- Crema de cacahuete: una cucharada. Es la que más gusta y la que más engorda.
- Menta y chocolate: unas hojas de menta fresca y virutas de chocolate al final, mezcladas a mano.
Cómo servirlo y guardarlo
Recién hecho tiene textura de helado de máquina y se sirve directamente. Si lo congelas después, endurece bastante: sácalo diez o quince minutos antes y ablanda.
Aguanta un par de semanas en un recipiente hermético, aunque se oxida ligeramente y coge un tono más oscuro. No afecta al sabor. Un poco de zumo de limón en la base lo retrasa.