Camisas: cómo saber si te queda bien y cuáles merecen la pena
Cuatro puntos de comprobación en el probador. Qué tejido para cada uso y por qué el cuello decide la talla.
La camisa es la prenda donde más se nota que algo no encaja, y casi siempre por los mismos cuatro sitios.
Los cuatro puntos de comprobación
1. Los hombros. Es lo primero y lo único que no tiene arreglo. La costura del hombro debe caer justo en el borde del hueso del hombro. Si cae por dentro, la camisa es pequeña; si cae por fuera, sobra tela y el brazo se ve caído.
Todo lo demás se puede arreglar. Esto no.
2. El cuello. Abrochado, debe caber cómodamente un dedo entre el cuello y la nuez. Si no cabe, aprieta; si caben dos, baila.
En camisas de vestir, la talla se expresa en centímetros de cuello precisamente por esto.
3. Las mangas. El puño debe llegar a la base del pulgar, cubriendo la muñeca. Con americana, debe asomar aproximadamente un centímetro de puño por debajo de la manga de la chaqueta.
Y el puño debe quedar ajustado: si se desliza por la mano al bajar el brazo, es grande.
4. El cuerpo. Debe permitir pellizcar unos centímetros de tela a cada lado, sin que quede globo. Y el largo: con la camisa por dentro, debe cubrir el trasero; si es para llevar por fuera, debe terminar a media bragueta aproximadamente y con los faldones rectos, no redondeados.
Prueba final: cruzar los brazos por delante. Si tira mucho en la espalda o se sale de dentro del pantalón, es pequeña.
Los tejidos
Popelín. Liso, fino y algo brillante. El más formal. Se arruga bastante.
Oxford. Más grueso y con textura visible. Más informal y muy resistente. Es la camisa de diario por excelencia y arruga menos.
Twill o sarga. Diagonal en el tejido, con caída suave y menos arrugas. Buen equilibrio.
Lino. Fresquísimo en verano y se arruga inevitablemente, que es parte de su carácter.
Franela. Cálida, para invierno, informal.
Sobre las mezclas con poliéster: arrugan menos y transpiran peor. Para uso de oficina en verano, el algodón puro compensa aunque haya que plancharlo.
Y un dato útil: el número de hilos —80/2, 120/2— indica la finura del hilo. Más alto es más fino y suave, y también más delicado.
Los cuellos
- Italiano o cutaway, con puntas muy abiertas: más formal, va bien con nudos de corbata grandes y favorece a caras estrechas.
- Inglés o clásico, puntas más cerradas: versátil, favorece a caras redondas.
- Button down, con las puntas abotonadas: informal, típico de la camisa Oxford. No se usa con traje muy formal.
- Mao, sin cuello: informal, y no admite corbata.
Cuáles merecen la pena
Un fondo de armario de camisas útil:
- Blanca lisa de popelín, para lo formal.
- Azul claro lisa, la más versátil de todas.
- Oxford azul, para el día a día.
- Una de cuadros o rayas discretas, informal.
- Una de lino, para verano.
Con eso se cubre prácticamente todo. Es mejor tener cinco camisas que sientan bien que quince que quedan regular.
Cuidarlas
- Lavar a 30 grados, del revés y con los botones abrochados: evita que se enganchen y que se deforme el cuello.
- Poco centrifugado, que es lo que produce las arrugas más difíciles.
- Colgar nada más terminar el programa, estirando cuello y puños con las manos. Si se hace bien, muchas apenas necesitan plancha.
- Planchar ligeramente húmedas, empezando por cuello, puños, mangas y terminando por el cuerpo.
- Percha, no doblada, y con el primer botón abrochado.
- El cerco del cuello: un poco de detergente frotado antes del lavado lo resuelve, y es lo que estropea antes una camisa blanca.
Y algo que compensa: un arreglo de sastre para entallar el cuerpo cuesta muy poco y convierte una camisa correcta en una que parece hecha a medida.