Escapada de invierno: cómo elegir destino sin gastar mucho
Los mejores precios del año están en enero y febrero. Qué destinos funcionan con frío y cómo montarlo barato.
Enero y febrero son los meses más baratos para viajar en España y en buena parte de Europa. Menos gente, precios bajos y ciudades sin colas.
Cuándo salen los precios
La ventana barata va, aproximadamente, del 8 de enero a Semana Santa, con la excepción de los puentes y del carnaval.
Y los mejores precios están de martes a jueves. Un viaje de miércoles a viernes puede costar la mitad que el mismo de viernes a domingo.
Destinos que funcionan con frío
Ciudades con vida interior. Es la clave: en invierno se vive dentro, así que funcionan las ciudades con museos, mercados, cafés y buena mesa. Muchas capitales europeas están en su mejor momento en enero: sin colas y con los museos vacíos.
Pueblos con nieve, sin esquiar. Los pueblos de montaña tienen precios mucho más bajos entre semana y ofrecen paseos, raquetas, gastronomía y termalismo sin el coste del forfait.
Balnearios y termas. Es la temporada natural. Galicia, Ourense, Aragón, Cataluña y Andalucía tienen una oferta amplia y de precio muy razonable fuera de fin de semana.
El sur peninsular y Canarias. Temperaturas suaves y precios buenos en enero, que es temporada baja también allí para el turismo nacional.
Rutas gastronómicas. Matanza, setas de invierno, cítricos, aceite nuevo. Las almazaras y bodegas en temporada de molturación merecen mucho la pena.
Cómo abaratarlo
- Flexibilidad de fechas. Los buscadores permiten ver un mes entero: la diferencia entre el día más caro y el más barato suele ser enorme.
- Reservar el alojamiento con cancelación gratuita y revisar el precio unas semanas antes. Si ha bajado, se vuelve a reservar.
- Apartamento en lugar de hotel si son varios días: poder desayunar y cenar algo en casa cambia mucho el presupuesto.
- Tren o autobús con antelación: las tarifas más económicas salen con semanas de margen y no son cancelables, así que conviene tener las fechas cerradas.
- Coche compartido entre varios.
- Museos con día o franja gratuita, que casi todos tienen. Y las tarjetas turísticas de ciudad solo salen a cuenta si de verdad se van a visitar muchos sitios: conviene echar la cuenta antes.
Lo que hay que comprobar en invierno
- Horarios de temporada baja. Muchos museos, restaurantes y alojamientos pequeños reducen horario o cierran. Se comprueba antes, no al llegar.
- El tiempo y el estado de las carreteras si hay montaña: cadenas o neumáticos de invierno, y salir con margen.
- Anochece pronto. A las seis es de noche: conviene planificar lo de exterior por la mañana.
Qué llevar
Menos ropa de la que se piensa y mejor elegida. La clave es vestir por capas: una interior que evacue la humedad, una intermedia que aísle —forro polar, lana— y una exterior cortavientos e impermeable.
Y lo que de verdad marca la diferencia en frío: gorro, guantes y calcetines de lana. Por la cabeza y las extremidades se pierde una parte notable del calor, y unos pies fríos arruinan un día entero.
Calzado impermeable y ya usado. Estrenar botas en un viaje de andar es garantía de ampollas.
Unos calcetines térmicos son de las cosas que menos ocupan y más se agradecen en un viaje de invierno.
El seguro
Para viajes dentro de la UE, la Tarjeta Sanitaria Europea es gratuita y se solicita por internet. Cubre la asistencia sanitaria pública en las mismas condiciones que los residentes del país.
No cubre repatriación ni sanidad privada, así que para viajes con actividades de montaña o fuera de la UE conviene un seguro de viaje. Antes de contratarlo, comprobar qué cubre ya la tarjeta con la que se paga el viaje: muchas incluyen cobertura de viaje si se abona con ellas.