Flequillo: cómo cuidarlo para que aguante bien todo el día
Se ensucia antes, se abre por el medio y se encrespa a la mínima. Guía práctica para lavarlo, secarlo y recortarlo sin arrepentirte.
Un flequillo cambia la cara más que cualquier otro corte, y también es la parte del pelo que más trabajo da. Está pegado a la frente, se mancha con la crema y el sudor, se aplasta con el gorro y necesita mantenimiento cada pocas semanas. Nada de eso es un problema si sabes cómo manejarlo.
Por qué se ensucia antes que el resto del pelo
El flequillo apoya directamente sobre la piel de la frente, una de las zonas con más glándulas sebáceas de la cara. A eso súmale el protector solar, la crema hidratante, la base de maquillaje y el roce constante de las manos. El resultado es que a media tarde parece grasiento aunque te hayas lavado la cabeza esa mañana.
La solución no es lavar toda la melena a diario: es lavar solo el flequillo. Con el lavabo, un poco de champú suave y treinta segundos basta. Después, secado inmediato con secador, porque si se seca al aire coge la forma que le dé la gana.
- Aplica la crema facial evitando el nacimiento del pelo, o retírala de ahí con un algodón.
- Si usas polvos matificantes, un toque en la frente ayuda a que el flequillo aguante más limpio.
- El champú en seco funciona como parche, pero si abusas acabas con residuo blanquecino y una textura acartonada. Mejor lavado exprés.
El secado es el 90% del resultado
Un flequillo bonito casi nunca es cuestión de producto: es cuestión de cómo lo secas. Y hay que hacerlo con el pelo muy húmedo, no medio seco, porque una vez que empieza a marcarse en una dirección ya no hay quien lo mueva.
- Peina el flequillo hacia un lado con el peine y sécalo unos segundos así.
- Peínalo hacia el lado contrario y repite. Este vaivén evita que se abra por el centro.
- Termina llevándolo hacia delante, con el aire cayendo desde arriba y un cepillo redondo pequeño por debajo para dar movimiento en las puntas.
- Aire frío al final para fijar la forma.
Un secador con boquilla concentradora marca la diferencia, porque el aire va donde tú quieres y no despeina la zona de alrededor. Si el tuyo no la tiene, es la pieza que merece la pena buscar.
Cuando se abre por la mitad
El famoso hueco en el centro suele venir de un remolino en el nacimiento del pelo. No se corrige cortando más corto, al revés: si lo acortas demasiado, el remolino manda todavía más.
Lo que sí funciona es secarlo en contra desde raíz mojada, con los dedos empujando el pelo hacia el lado opuesto al que tiende a caer. También ayuda dormir con el flequillo peinado hacia delante y sujeto con un clip plano, o usar una banda elástica de tela mientras te maquillas para que no coja marca.
Encrespamiento, calor y humedad
El flequillo es pelo corto y fino, así que se electriza y se riza con la humedad antes que el resto. Un poco de sérum de aceite de argán repartido entre las palmas y pasado muy por encima, solo por el medio y las puntas, controla el frizz sin apelmazar. Con una cantidad mínima sobra: si te pasas, el flequillo se separa en mechones grasientos.
En cuanto a la plancha, mejor usarla poco y a temperatura media. El flequillo recibe calor casi todos los días, y ahí es donde antes se nota el pelo quemado y sin brillo. Protector térmico siempre que uses calor directo.
Recortarlo en casa sin desastres
Un flequillo crece rápido y pide retoque cada tres o cuatro semanas. Muchas peluquerías lo hacen gratis o por muy poco entre corte y corte, y es la opción más segura. Si te animas en casa, estas son las reglas básicas:
- Siempre en seco. Mojado se estira y cortas más de lo que crees.
- Usa unas tijeras de peluquería de verdad; las de papelería aplastan el pelo y lo abren.
- Separa solo el pelo que ya forma parte del flequillo, en triángulo, y aparta el resto con pinzas.
- Corta en vertical, con la punta de la tijera hacia arriba y pequeños picoteos, nunca de una línea recta horizontal.
- Ve por partes y quítate menos de lo que quieres. Siempre puedes volver a pasar.
Elegir el flequillo que te va a dar menos guerra
Hay tipos que exigen secador diario y otros que casi se peinan solos. El recto y tupido necesita mantenimiento constante y funciona mejor en pelo liso y con cuerpo. Las cortinas abiertas a los lados perdonan mucho más, crecen con gracia y se adaptan al pelo ondulado. El flequillo largo y desfilado es el más cómodo si te lo apartas a menudo, porque cuando molesta se integra en la melena.
Si tienes el pelo muy rizado, el flequillo existe igual, pero se corta y se seca con otra lógica: en seco, respetando la forma del rizo, y sin cepillo redondo. Merece la pena buscar a alguien que trabaje con curly.
Resumiendo: lávalo aparte cuando lo pida, sécalo con el pelo empapado moviéndolo de lado a lado, poquísimo producto y retoque cada pocas semanas. Con esa rutina de cinco minutos, el flequillo deja de ser un incordio y pasa a ser lo mejor del corte.