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Moda

Caída de pelo en otoño: qué es normal y qué no

Perder cien cabellos al día es normal; en otoño, más. Cuándo deja de ser estacional y qué se puede hacer.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Cuidado del cabello en otoño
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Cada otoño se dispara la preocupación por el pelo del cepillo. En la mayoría de los casos tiene una explicación conocida y transitoria.

El ciclo del pelo

Cada cabello pasa por tres fases: crecimiento (anágeno), que dura años y en la que está el 85-90% del pelo; transición (catágeno), unas semanas; y caída (telógeno), unos tres meses tras los cuales se desprende y empieza uno nuevo.

Perder entre 50 y 100 cabellos al día es normal. En otoño puede llegar al doble durante unas semanas.

Por qué en otoño

Se llama efluvio telógeno estacional. En verano el pelo se mantiene más tiempo en fase de crecimiento —hay hipótesis relacionadas con la luz y la protección solar del cuero cabelludo— y esos cabellos entran en fase de caída de forma sincronizada unos meses después. De ahí el pico entre septiembre y noviembre.

Se suma el daño del verano: sol, sal, cloro y calor.

Dura entre seis y ocho semanas y se recupera solo. No hay pérdida de densidad permanente: se cae el pelo viejo y sale pelo nuevo.

Cuándo no es estacional

Conviene consultar si:

  • Dura más de tres meses.
  • Se ve disminución real de densidad: el cuero cabelludo se transparenta, la raya se ensancha, la coleta es notablemente más fina.
  • Hay zonas sin pelo o calvas redondeadas, que orientan a alopecia areata.
  • Hay picor, descamación, enrojecimiento o dolor en el cuero cabelludo.
  • Se acompaña de cansancio, cambios de peso, intolerancia al frío o alteraciones menstruales: puede haber problema tiroideo o anemia.

Las causas frecuentes de caída no estacional

  • Déficit de hierro o ferritina baja, muy habitual en mujeres.
  • Alteración tiroidea, tanto por defecto como por exceso.
  • Postparto. Es una caída llamativa a los dos o tres meses del parto y se recupera sola.
  • Tras una enfermedad, cirugía, fiebre alta o un adelgazamiento brusco: el efluvio aparece dos o tres meses después del episodio, lo que despista mucho.
  • Estrés intenso, con el mismo retraso.
  • Dietas restrictivas y déficit proteico.
  • Algunos medicamentos.
  • Alopecia androgénica, que es progresiva y tiene un patrón característico. Es la causa más frecuente de pérdida real de densidad y tiene tratamiento, más eficaz cuanto antes se empieza.

Qué se puede hacer

Para la caída estacional, poco más que esperar, y sí conviene cuidar el terreno:

  • Alimentación con proteína suficiente, hierro, zinc y vitaminas del grupo B.
  • Analítica si hay dudas, con ferritina y tiroides.
  • Lavar con la frecuencia que se necesite. Lavarse menos no evita la caída: solo hace que se caigan varios días juntos y parezca más.
  • Menos calor y menos tracción: secador muy caliente, planchas y coletas apretadas dañan el tallo y, con el tiempo, el folículo.
  • Masajear el cuero cabelludo al lavar.

Sobre los suplementos anticaída: si hay un déficit, corregirlo funciona. Si no lo hay, la evidencia es escasa. Y suplementar sin déficit no es inocuo —el exceso de selenio o de vitamina A, por ejemplo, puede provocar caída.

Un cepillo de cerdas suaves y desenredar siempre de puntas a raíz, con el pelo casi seco, reduce bastante la rotura, que a veces se confunde con caída.

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