Tuppers de verano: qué llevar cuando no hay nevera
Con calor, el margen seguro fuera de la nevera baja a una hora. Qué platos aguantan y cuáles hay que descartar.
Las intoxicaciones alimentarias se disparan en verano por una razón muy concreta: la zona de temperatura en la que las bacterias se multiplican más rápido está entre 5 y 65 grados, y en agosto todo lo que está fuera de la nevera cae ahí.
La regla de las dos horas
A temperatura ambiente normal, la comida no debería estar más de dos horas fuera de refrigeración.
Y con más de 30 grados —playa, coche, terraza al sol— ese margen baja a una hora. Es el dato que hay que tener presente en verano.
Dentro de un coche aparcado al sol la temperatura sube muchísimo más rápido: ahí no hay margen seguro.
Lo que aguanta bien
- Ensaladas de legumbre, pasta o arroz sin huevo ni mayonesa, aliñadas con aceite y vinagre.
- Verdura asada o escalibada.
- Fruta entera, con piel. Es lo más seguro que existe.
- Frutos secos y pan.
- Bocadillos de conserva: atún en aceite, sardinas, anchoas, escabeche.
- Embutido curado: chorizo, salchichón, lomo.
- Quesos curados, que soportan bastante mejor que los frescos.
- Empanada y coca de verdura.
- Hummus y cremas de legumbre, si van en nevera portátil.
- Tortilla bien cuajada, con las precauciones que se explican abajo.
Lo que no se lleva sin frío
- Mayonesa y salsas con huevo crudo. Es el clásico y el más peligroso, por la salmonela. Nada de ensaladilla, huevos rellenos ni salsas caseras sin refrigeración garantizada.
- Tortilla poco cuajada. Si va a viajar, mejor bien hecha y consumida pronto.
- Carne y pescado cocinados sin frío.
- Marisco en cualquier forma.
- Lácteos frescos, natillas y postres con nata.
- Arroz cocido a temperatura ambiente varias horas: el Bacillus cereus produce toxinas que no se destruyen recalentando.
- Fruta cortada sin refrigerar. El melón cortado es un medio de cultivo excelente.
Cómo transportarlo
- Nevera portátil con acumuladores de frío, no con hielo suelto. Y varios: uno solo no mantiene la temperatura durante horas.
- Llenarla: una nevera llena mantiene el frío mucho mejor que una medio vacía.
- Enfriar la comida antes de meterla, y meter la nevera ya fría.
- A la sombra y cerrada. Cada apertura cuesta.
- Nunca en el maletero al sol: es el punto más caliente del coche.
- Separar crudos de cocinados y en recipientes cerrados.
- Bebidas en una nevera aparte, porque se abre constantemente.
En la playa o el campo
- Enterrar parcialmente la nevera en la arena, a la sombra: la arena bajo la superficie está bastante más fresca.
- Comer pronto tras sacar la comida, y guardar lo que sobre inmediatamente.
- Si algo ha estado al sol más de una hora, se tira. No se prueba para ver.
- Manos limpias: gel hidroalcohólico o toallitas, porque en la playa no hay dónde lavarse.
Lo que sobra
Aquí hay que ser estricto. La comida que ha pasado horas fuera de refrigeración no se vuelve a guardar en la nevera para el día siguiente: el problema es que las bacterias ya se han multiplicado, y refrigerar solo detiene el crecimiento, no revierte nada.
Además, algunas toxinas bacterianas resisten el recalentado. Que algo huela y sepa perfectamente no significa que sea seguro.
Y si aparecen síntomas
Vómitos, diarrea y dolor abdominal en las horas siguientes. La mayoría se resuelven en casa con reposo e hidratación, preferiblemente con suero de rehidratación oral y no solo con agua.
Hay que acudir a urgencias si hay fiebre alta, sangre en las heces, imposibilidad de retener líquidos, signos de deshidratación, o si afecta a un bebé, a una persona mayor, a una embarazada o a alguien inmunodeprimido.
Una nevera portátil con dos o tres acumuladores es la diferencia entre poder llevar comida de verdad o limitarse a la fruta y el pan.