Bañador de hombre: tipo, largo y tejido sin equivocarte
Slip, bóxer, boardshort, con forro o sin forro… Te contamos en qué fijarte para que el bañador aguante el verano y se use de verdad.
Los bañadores se compran con prisa, casi siempre el día antes de irse o ya en el pueblo, y así salen. Luego resulta que roza, que tarda dos horas en secarse o que no se ha vuelto a usar. Un rato de atención en la tienda ahorra ese estropicio, y las pistas para acertar son pocas y bastante claras.
Los tipos que hay y para qué sirve cada uno
No es cuestión de modas, sino de qué se va a hacer con él. Estos son los formatos que vas a encontrar:
- Slip. El clásico de piscina y de natación. Cómodo para nadar de verdad, ocupa nada y se seca en un rato. Fuera del agua es el que menos margen deja: quien no se siente cómodo con él, no se lo pone.
- Bóxer ajustado o trunk. Un punto medio muy cómodo: sujeta como el slip pero cubre parte del muslo. Va bien para nadar y no canta en el chiringuito.
- Bañador tipo bermuda. El más habitual. Cintura elástica con cordón, largo por encima o justo en la rodilla. Sirve para casi todo, pero cuanto más tejido, más tarda en secar.
- Boardshort. Más largo, con cintura rígida y velcro o cordón plano. Nació para el surf y para actividades en el agua: no se mueve con las olas y no roza al remar o al correr por la orilla.
- Corte retro, cortito y de tiro alto. Muy visto en verano. Es un bañador de estar, no de nadar largos.
El largo importa más que el tipo
La diferencia entre un bañador que se usa y uno que se queda en el armario suele estar en unos centímetros. Con la cintura en su sitio, el borde debería caer entre la mitad del muslo y justo por encima de la rodilla. Si tapa la rodilla, al mojarse pesa, tira hacia abajo y se marca todo el rato con la mano; si queda demasiado corto, hay quien está pendiente de cómo se sienta.
La otra prueba se hace en el probador y en treinta segundos: sentarse, agacharse y dar dos pasos. Si la cintura se clava, si el cordón se mete en la piel o si las costuras interiores rozan, en la playa con arena y sal será peor.
Tejido, forro y secado: mirar la etiqueta
Aquí es donde se nota el precio. Un bañador decente es de poliéster o poliamida, con un porcentaje pequeño de elastano si lleva algo de ajuste. Cuanto más ligero y menos absorbente sea el tejido, antes se seca, y eso se agradece cuando se pasa del agua a la terraza. El algodón, en un bañador, es mala idea: se empapa, pesa y no vuelve a su sitio.
Algunos avisos que evitan disgustos:
- El forro. La malla interior sujeta y evita transparencias, pero hay quien la detesta porque acumula arena o roza. Si es el caso, existen modelos sin forro con tejido más opaco.
- Los bolsillos. Que tengan un ojal de desagüe. Un bolsillo sin salida se queda con medio litro de agua dentro.
- El cordón. Que sea plano y no un cordón fino que se anude y no vuelva a soltarse.
- La opacidad. Los colores muy claros y los tejidos finos cambian bastante mojados. Vale la pena mirarlo con luz antes de comprarlo.
Si se busca uno para todo terreno, un boardshort de secado rápido es la apuesta más práctica: aguanta baños, siesta y paseo sin quedarse mojado toda la tarde.
Color y estampado sin arrepentirse
El estampado tropical divertidísimo de julio suele ser el mismo que en agosto ya no se quiere ni ver. No hay que renunciar al color, pero un consejo sencillo: si solo va a haber un bañador, que sea de color liso o de un estampado discreto, porque combina con cualquier camiseta y hasta puede pasar por short en un paseo. Los estampados grandes lucen mucho y cansan antes; funcionan mejor como segundo bañador.
El azul marino, el verde oscuro, el burdeos y el caqui son los que menos se ven castigados por el cloro y la crema solar. Los blancos y los amarillos muy claros se manchan de todo.
Cuidarlo para que aguante más de un verano
Los bañadores no mueren de viejos, mueren de abandono. Tres gestos y duran el doble:
- Aclararlo con agua dulce siempre, después del mar y después de la piscina. La sal endurece el tejido y el cloro se come el elastano.
- No dejarlo hecho un ovillo en la bolsa hasta la noche. Ahí es donde salen el olor y las manchas que ya no se van.
- Secarlo a la sombra y en horizontal si se puede. Colgado del cordón al sol directo se deforma la cintura.
Y nada de lavadora con centrifugado fuerte ni suavizante: un lavado a mano con jabón neutro basta casi siempre.
Resumiendo: un bañador que no roce al sentarse, de tejido ligero, de un largo que no tape la rodilla y de un color que combine con todo. Con eso ya está el verano resuelto, y el segundo, el estampado, es el capricho.