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Regalar bien: cómo acertar sin acabar comprando lo de siempre

El regalo que gusta se decide en noviembre escuchando, no en diciembre buscando. Un método y qué evitar.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Regalo envuelto para Navidad
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Comprar el regalo el 23 de diciembre lleva casi siempre a lo mismo: algo genérico, caro y que no se usa. El problema no es el gusto: es el método.

La lista de todo el año

Es lo único que funciona de verdad y cuesta cero esfuerzo.

Durante el año la gente dice constantemente lo que quiere: «se me ha roto», «me hace falta», «siempre he querido probar», «cuando tenga tiempo me apunto a». Esos comentarios se olvidan en una semana.

Una nota en el móvil, una por persona, donde se apunta cada vez que alguien menciona algo. En diciembre está resuelto.

El criterio

Un buen regalo cumple una de estas tres cosas:

Resuelve algo que la persona necesita y no se compra por pereza o porque le parece un capricho. Esta última categoría es de las mejores: cosas que la gente quiere y no se compra sola.

Mejora algo que ya usa mucho. La versión buena de algo cotidiano —el cuchillo, los auriculares, la manta, la mochila— acierta casi siempre, porque se usa a diario.

Demuestra que has prestado atención. Aquí el precio importa poco. Un libro de un autor que mencionó, entradas para algo que le interesa, algo relacionado con su afición concreta.

Las experiencias

Suelen recordarse más que los objetos y no ocupan sitio: una cena, una escapada, un curso, entradas para un concierto, una actividad juntos.

La advertencia: hay que comprobar que encaja con su agenda y su vida. Un bono de spa a dos horas de casa para alguien sin tiempo se convierte en una obligación pendiente, no en un regalo.

Lo que casi nunca acierta

  • Ropa sin saber la talla ni el gusto.
  • Perfume sin conocer el que usa. Es muy personal.
  • Aparatos de cocina que ocupan mucho y se usan tres veces.
  • Objetos decorativos para la casa de otro. Es imponer tu gusto en su salón.
  • Regalos con mensaje: libros de autoayuda, artículos de gimnasio, básculas. Se leen como una crítica, aunque no lo sean.
  • Suscripciones que se renuevan solas sin avisar.
  • Mascotas. Nunca, salvo acuerdo previo explícito.

El presupuesto

Conviene hablarlo, sobre todo en grupos grandes. Un tope acordado evita el problema clásico de que alguien se gaste mucho más que el resto y todos queden incómodos.

Y el amigo invisible resuelve las familias grandes: menos gasto total, más margen por regalo y menos objetos que nadie quería. Con la variante de fijar un tema —algo hecho a mano, algo de menos de 20 euros, algo comestible— que además lo hace divertido.

Práctico

  • Guardar el ticket regalo. Facilita el cambio sin incomodidad y no ofende a nadie.
  • Comprar con margen. En diciembre los envíos se retrasan y el stock se agota.
  • Comprobar la política de devolución ampliada de Navidad, que muchas tiendas extienden hasta enero.
  • Anotar lo que regalaste a cada uno. Evita repetir al año siguiente, que pasa más de lo que parece.

Y si te regalan algo que no quieres

Se agradece con normalidad, y ya está. Cambiarlo después no es una traición: casi todo el mundo prefiere que uses algo distinto a que su regalo se quede en un cajón.

Lo que sí conviene evitar es reciclar el regalo hacia alguien del mismo círculo. Se descubre siempre.

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