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Colonias de hombre: cómo elegir una que no canse

Las familias olfativas, cuánta cantidad es demasiada y por qué la que huele bien en el frasco no siempre funciona en la piel.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Frasco de colonia masculina
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Elegir colonia es más fácil sabiendo dos cosas: en qué familia olfativa encaja lo que te gusta, y que lo que huele en el papel no es lo que vas a llevar tú.

Las familias

Cítricas. Limón, bergamota, pomelo. Frescas, ligeras y las más versátiles para diario y para verano. Duran poco: los cítricos son muy volátiles.

Aromáticas y fougère. Lavanda, salvia, romero, con fondo de musgo. Es la familia clásica masculina, la de las colonias de toda la vida. Limpia y reconocible.

Amaderadas. Cedro, vetiver, sándalo. Más serias, con presencia, buenas para otoño e invierno y para la noche.

Orientales o ambaradas. Vainilla, ámbar, especias. Dulces y envolventes. Las más intensas: en verano y en oficina pueden resultar demasiado.

Acuáticas. Notas marinas. Muy usadas, muy limpias y, precisamente por eso, poco distintivas.

La concentración

Determina la duración, y es lo primero que hay que mirar:

  • Eau de cologne — 2-5%. Una o dos horas.
  • Eau de toilette — 5-15%. Tres o cuatro horas. La más habitual.
  • Eau de parfum — 15-20%. Cinco a ocho horas.
  • Parfum — más del 20%. Todo el día.

Si una colonia «no dura», comprueba la concentración antes de aplicar más cantidad.

Cómo probarla

El error más caro: comprarla oliendo el papel. Eso son solo las notas de salida, los primeros quince minutos, y no representan lo que vas a oler el resto del día.

Lo que hay que hacer: aplicarla en la piel y esperar al menos media hora. Y no probar más de dos o tres en una visita, porque el olfato se satura.

Además, la misma colonia huele distinto en cada persona: influye el pH de la piel, la temperatura corporal y si la piel es grasa o seca. Por eso la que le queda estupenda a un amigo puede no funcionar en ti.

Cuánta cantidad

Es donde más se falla, casi siempre por exceso.

Dos o tres pulverizaciones son suficientes: cuello, y opcionalmente pecho o interior de los codos. La regla práctica: debe notarse a la distancia de un abrazo, no al entrar en una habitación.

Y hay un efecto que conviene conocer: uno se acostumbra a su propio olor en pocos minutos y deja de percibirlo. La tentación es echarse más. Si no te la hueles, no significa que los demás no.

Nada de frotarse tras aplicar: rompe las moléculas de salida.

Que dure más

  • Sobre piel hidratada. En piel seca se evapora antes. Crema corporal sin perfume antes de aplicar.
  • Después de la ducha, con la piel limpia y templada.
  • En puntos de pulso, donde el calor la va liberando.

Cuántas hacen falta

Con dos se cubre casi todo: una fresca —cítrica o aromática— para diario y para verano, y una más intensa —amaderada u oriental— para las tardes y el invierno.

Y una consideración de convivencia: en oficinas, hospitales o espacios cerrados compartidos conviene la moderación. Hay personas con sensibilidad química o migrañas a las que un perfume intenso les provoca síntomas reales.

Conservación

Los enemigos son la luz, el calor y los cambios de temperatura. El peor sitio es el baño, que es donde casi todo el mundo la tiene.

En su caja, en un armario fresco. Así dura años; en la repisa del baño se degrada en meses.

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