Colonias de hombre: cómo elegir una que no canse
Las familias olfativas, cuánta cantidad es demasiada y por qué la que huele bien en el frasco no siempre funciona en la piel.
Elegir colonia es más fácil sabiendo dos cosas: en qué familia olfativa encaja lo que te gusta, y que lo que huele en el papel no es lo que vas a llevar tú.
Las familias
Cítricas. Limón, bergamota, pomelo. Frescas, ligeras y las más versátiles para diario y para verano. Duran poco: los cítricos son muy volátiles.
Aromáticas y fougère. Lavanda, salvia, romero, con fondo de musgo. Es la familia clásica masculina, la de las colonias de toda la vida. Limpia y reconocible.
Amaderadas. Cedro, vetiver, sándalo. Más serias, con presencia, buenas para otoño e invierno y para la noche.
Orientales o ambaradas. Vainilla, ámbar, especias. Dulces y envolventes. Las más intensas: en verano y en oficina pueden resultar demasiado.
Acuáticas. Notas marinas. Muy usadas, muy limpias y, precisamente por eso, poco distintivas.
La concentración
Determina la duración, y es lo primero que hay que mirar:
- Eau de cologne — 2-5%. Una o dos horas.
- Eau de toilette — 5-15%. Tres o cuatro horas. La más habitual.
- Eau de parfum — 15-20%. Cinco a ocho horas.
- Parfum — más del 20%. Todo el día.
Si una colonia «no dura», comprueba la concentración antes de aplicar más cantidad.
Cómo probarla
El error más caro: comprarla oliendo el papel. Eso son solo las notas de salida, los primeros quince minutos, y no representan lo que vas a oler el resto del día.
Lo que hay que hacer: aplicarla en la piel y esperar al menos media hora. Y no probar más de dos o tres en una visita, porque el olfato se satura.
Además, la misma colonia huele distinto en cada persona: influye el pH de la piel, la temperatura corporal y si la piel es grasa o seca. Por eso la que le queda estupenda a un amigo puede no funcionar en ti.
Cuánta cantidad
Es donde más se falla, casi siempre por exceso.
Dos o tres pulverizaciones son suficientes: cuello, y opcionalmente pecho o interior de los codos. La regla práctica: debe notarse a la distancia de un abrazo, no al entrar en una habitación.
Y hay un efecto que conviene conocer: uno se acostumbra a su propio olor en pocos minutos y deja de percibirlo. La tentación es echarse más. Si no te la hueles, no significa que los demás no.
Nada de frotarse tras aplicar: rompe las moléculas de salida.
Que dure más
- Sobre piel hidratada. En piel seca se evapora antes. Crema corporal sin perfume antes de aplicar.
- Después de la ducha, con la piel limpia y templada.
- En puntos de pulso, donde el calor la va liberando.
Cuántas hacen falta
Con dos se cubre casi todo: una fresca —cítrica o aromática— para diario y para verano, y una más intensa —amaderada u oriental— para las tardes y el invierno.
Y una consideración de convivencia: en oficinas, hospitales o espacios cerrados compartidos conviene la moderación. Hay personas con sensibilidad química o migrañas a las que un perfume intenso les provoca síntomas reales.
Conservación
Los enemigos son la luz, el calor y los cambios de temperatura. El peor sitio es el baño, que es donde casi todo el mundo la tiene.
En su caja, en un armario fresco. Así dura años; en la repisa del baño se degrada en meses.