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Pareja e Hijos

Diez mitos sobre la sexualidad femenina que siguen circulando

Desde el himen hasta el punto G, pasando por el orgasmo con penetración. Qué dice la evidencia sobre las creencias más repetidas.

Por Redacción· · 3 min de lectura
sexualidad femenina
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La sexualidad femenina se ha estudiado científicamente mucho menos y mucho más tarde que la masculina, y ese vacío lo han llenado creencias que siguen circulando. Estas son las más repetidas.

1. «El himen se rompe la primera vez y hay sangrado»

El himen es una membrana con una abertura, no un sello. Su forma y elasticidad varían enormemente, y una proporción alta de mujeres no sangra en su primera relación. Puede modificarse con el deporte, con el uso de tampones o con nada en absoluto.

No sirve para determinar si alguien ha tenido relaciones, y ninguna exploración puede hacerlo.

2. «El clítoris es ese botoncito»

Lo visible es el glande. El clítoris completo es un órgano de unos 9-10 centímetros, con raíces y bulbos que se extienden internamente alrededor de la vagina. No se describió con detalle mediante resonancia hasta finales de los años noventa.

Tiene unas 8.000 terminaciones nerviosas y su única función conocida es el placer.

3. «El orgasmo normal es por penetración»

Los estudios sitúan de forma consistente alrededor del 70-80% de mujeres que necesitan estimulación directa del clítoris para llegar al orgasmo. La penetración exclusiva no basta para la mayoría.

Eso no es una disfunción: es la norma anatómica. La idea contraria viene en buena parte de Freud, que consideraba el orgasmo clitoriano «inmaduro», una afirmación sin ninguna base que hizo daño durante décadas.

4. «Existe el punto G y todas lo tienen»

No se ha identificado una estructura anatómica diferenciada. Lo que sí existe es una zona en la pared anterior de la vagina donde se sitúan las raíces internas del clítoris, y su sensibilidad varía mucho entre personas. Ni todas lo notan ni hay nada mal en no notarlo.

5. «El deseo aparece solo, y si no, algo va mal»

Existen dos patrones normales: el deseo espontáneo y el receptivo, que surge durante, con contexto y contacto. El segundo es muy frecuente en relaciones largas y de media más habitual en mujeres. No es una versión defectuosa.

6. «La eyaculación femenina no existe»

Sí está descrita. Existen las glándulas de Skene, homólogas de la próstata, que pueden secretar líquido. Ocurre en un porcentaje de mujeres y su ausencia es igual de normal.

7. «Después de la menopausia se acaba la vida sexual»

Los cambios hormonales pueden provocar sequedad y molestias, y eso tiene tratamiento —hidratantes, lubricantes, tratamiento hormonal local—. El deseo y el placer no desaparecen por la edad, y muchas mujeres describen esa etapa como más satisfactoria al desaparecer la preocupación por el embarazo.

8. «Las mujeres tienen menos deseo que los hombres»

Las diferencias medias que aparecen en las encuestas son menores de lo que se supone y están muy mediadas por factores sociales, por la deseabilidad de las respuestas y por el contexto de la relación. La variabilidad dentro de cada sexo es mucho mayor que la diferencia entre sexos.

9. «Con la regla no hay riesgo de embarazo»

El riesgo es menor, no es cero. Los espermatozoides sobreviven hasta cinco días, y en ciclos cortos o irregulares la ovulación puede llegar poco después del sangrado.

10. «Si duele es normal al principio»

El dolor persistente no es normal en ningún momento. Se llama dispareunia, tiene causas identificables —sequedad, contractura del suelo pélvico, infecciones, endometriosis— y tratamiento. Normalizarlo es lo que hace que muchas mujeres tarden años en consultarlo.

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