Saltar al contenido
RSS
Mujer21
Salud y Belleza

Sabañones: por qué salen con el frío y cómo evitarlos

Esos bultitos rojos y morados que pican en los dedos no son una alergia ni mala circulación sin más. Te contamos qué los provoca y cómo cortarlos a tiempo.

Por Redacción· · 4 min de lectura
Manos con guantes de lana sujetando una taza caliente en un día frío
Compartir

Llegan los primeros fríos de verdad y aparecen: unos bultitos rojizos o amoratados en los dedos de los pies, a veces en las manos, que pican, arden y molestan sobre todo por la noche. Mucha gente los da por inevitables y se aguanta hasta la primavera. Se pueden prevenir bastante mejor de lo que parece, pero hay que entender por qué salen.

Qué son exactamente

Los sabañones (los médicos los llaman perniosis) son una reacción inflamatoria de los vasos sanguíneos pequeños de la piel ante el frío. No son una congelación: aparecen con temperaturas frías pero por encima de cero, y la humedad tiene tanta culpa como el termómetro.

Lo que ocurre, a grandes rasgos, es esto: con el frío los capilares de las zonas más expuestas se contraen para conservar calor. Si después el recalentamiento es brusco —el radiador, el agua caliente, el secador apuntando a los pies—, esos vasos se dilatan de golpe y parte del líquido se escapa al tejido de alrededor. El resultado es esa hinchazón roja o violácea que pica.

Las zonas típicas son los dedos de los pies, los de las manos, los talones, la nariz y las orejas. Suelen tardar una o dos semanas en irse, y en algunas personas vuelven cada invierno en el mismo sitio.

Por qué a unas personas sí y a otras no

No hay una única razón, pero sí perfiles en los que se ven más:

  • Quien tiene las manos y los pies siempre fríos, con tendencia a que se le queden morados o blancos.
  • Mujeres jóvenes y de mediana edad, en quienes es más frecuente que en hombres.
  • Personas muy delgadas o con poca masa muscular en pies y manos.
  • Quien trabaja o pasa muchas horas en ambientes fríos y húmedos: al aire libre, en cámaras, en locales sin calefacción.
  • Quien fuma: la nicotina estrecha los vasos pequeños y empeora el cuadro.
  • Quien usa calzado muy ajustado, que comprime y dificulta que la sangre llegue bien a los dedos.

Cómo prevenirlos

La prevención aquí sí funciona, y se basa en una idea sencilla: mantener la temperatura estable y evitar los cambios bruscos.

  • Abriga el cuerpo entero, no solo las extremidades. Si el tronco está frío, el organismo reduce el riego a manos y pies para proteger los órganos. Un buen jersey hace más por tus dedos de lo que crees.
  • Capas en los pies. Mejor dos pares finos que uno muy grueso que apriete. Los calcetines de lana mantienen el calor incluso algo húmedos, cosa que el algodón no hace.
  • Nada de pies o manos mojados dentro del calzado. Si te has calado, cámbiate en cuanto puedas. La humedad es el factor que más se subestima.
  • Usa guantes que aíslen de verdad cuando salgas con frío, y no te los quites para mirar el móvil cada dos minutos.
  • Recalienta despacio. Al llegar a casa, nada de agua muy caliente ni pegar los pies al radiador. Mueve los dedos, ponte calcetines secos y deja que la temperatura suba poco a poco.
  • Muévete. Caminar, subir escaleras o simplemente levantarte cada rato activa la circulación periférica mucho mejor que cualquier crema.
  • Calzado que no comprima. En invierno conviene dejar sitio para el calcetín grueso.

Si ya han salido

Lo primero: no rascar, por mucho que pique. La piel del sabañón es frágil y si se abre puede infectarse, que es la complicación más habitual.

Después, mantener la zona templada y seca, protegida del roce del zapato. Una crema emoliente sin perfume ayuda a que la piel no se agriete, y conviene aplicarla con la piel limpia y sin masajear fuerte sobre las lesiones. Evita el calor directo intenso: calienta más la inflamación de lo que la alivia.

Si el picor no te deja dormir o las lesiones son muy extensas, el médico o la farmacéutica pueden orientarte sobre qué aplicar. Hay tratamientos tópicos y, en casos concretos, pautas orales, pero eso lo valora un profesional: no tiene sentido comprar nada por tu cuenta.

Cuándo conviene consultarlo

La mayoría de los sabañones se resuelven solos en un par de semanas con cuidados básicos. Pide cita si:

  • La lesión se abre, supura, duele mucho más o aparece una zona más oscura: puede haber infección o una úlcera.
  • No mejora en tres o cuatro semanas.
  • Te salen fuera de la temporada fría o te aparecen cada año con mucha intensidad.
  • Se acompañan de dolor articular, cansancio marcado u otros síntomas: en algunos casos, lesiones parecidas pueden estar relacionadas con otros problemas de salud, y conviene descartarlo.
  • Tienes diabetes o problemas circulatorios conocidos. Cualquier herida en los pies merece revisión en ese caso.

Resumiendo: abriga el tronco, mantén los pies secos, cámbiate los calcetines en cuanto se mojen y no te acerques al radiador con los dedos helados. Son cuatro gestos tontos que, repetidos todo el invierno, marcan la diferencia entre llegar a marzo con los dedos intactos o rascándote cada noche.

¿Te ha servido? Compártelo

También te puede interesar