Entrevista de trabajo: lo que se decide antes de que hables
Prepararse no es memorizar respuestas. Es tener tres historias listas, saber qué preguntar y haber investigado lo suficiente para no parecer intercambiable.
La mayoría de las entrevistas se pierden por falta de preparación, no por falta de capacidad. Y prepararse no significa memorizar respuestas —eso se nota y suena mal—, sino llegar con material.
Prepara tres historias
Es lo más rentable que puedes hacer. Tres situaciones reales de tu experiencia, contadas con la estructura STAR:
- Situación: el contexto, en una frase.
- Tarea: qué había que conseguir.
- Acción: qué hiciste tú concretamente. En primera persona del singular.
- Resultado: qué pasó, con cifras si las hay.
Con tres historias bien preparadas cubres la mayoría de las preguntas de comportamiento, que son casi todas: un logro, un problema resuelto, un conflicto con alguien, un fracaso, un momento de liderazgo.
Y el resultado con cifras es lo que se recuerda. «Mejoré el proceso» no dice nada; «reduje el tiempo de entrega de cinco días a dos» sí.
Investiga de verdad
No basta con leer el «quiénes somos». Mira sus últimas noticias, sus productos, quién es su competencia, y si puedes, el perfil de quien te va a entrevistar.
Eso permite responder a «¿por qué nosotros?» con algo específico, que es la pregunta donde más candidatos se caen por dar una respuesta intercambiable.
Las preguntas incómodas
«Háblame de ti». No es tu biografía. Dos minutos: qué haces ahora, dos o tres cosas relevantes de tu trayectoria para este puesto, y por qué estás aquí.
«¿Cuál es tu mayor defecto?». Un defecto real, con lo que haces para gestionarlo. «Soy perfeccionista» está quemado y suena a evasiva.
«¿Por qué dejaste tu anterior trabajo?». Breve, sin hablar mal de nadie, y orientado a lo que buscas ahora.
«¿Qué expectativa salarial tienes?». Llega con un rango investigado, basado en el sector y la zona. Si puedes, devuelve la pregunta primero: «¿cuál es la banda prevista para el puesto?».
Prepara tus preguntas
Es la parte que más se descuida y de las que más se valoran. No preguntar nada transmite desinterés.
Buenas: ¿cómo es un día normal en este puesto? ¿Qué haría que dentro de seis meses dijerais que ha sido un buen fichaje? ¿Cómo está formado el equipo? ¿Por qué está vacante la posición? ¿Cuáles son los principales retos ahora mismo?
Deja las de vacaciones y horarios para cuando haya oferta encima de la mesa.
El día
- Llega con diez minutos, no con media hora ni justo.
- Si es por vídeo: prueba cámara, micrófono y conexión antes, fondo neutro, luz de frente y no a contraluz, y la cámara a la altura de los ojos.
- Lleva copias del CV y algo para tomar notas.
- Móvil apagado, no en silencio.
Lo que descarta
Hablar mal de un jefe o empresa anterior —es lo que peor sienta, sin excepción—; no saber nada de la empresa; respuestas de una palabra; extenderse cinco minutos en cada pregunta; y llegar tarde sin avisar.
Después
Un correo breve de agradecimiento en las 24 horas siguientes, mencionando algo concreto de la conversación. Cuesta cinco minutos, lo hace poca gente, y te mantiene presente.
Y si no te cogen, puedes pedir feedback. No siempre contestan, pero cuando lo hacen es lo más útil que vas a recibir para la siguiente.