Cuidar a un mayor dependiente: las ayudas y los permisos
Grados de dependencia, prestaciones y qué permisos laborales existen. Y la parte que menos se habla: cuidar al cuidador.
Cuidar a un familiar mayor recae de forma abrumadora sobre mujeres de mediana edad, y suele empezar sin que nadie lo decida: se va asumiendo.
El reconocimiento de dependencia
El primer paso es solicitar la valoración en los servicios sociales del ayuntamiento o de la comunidad autónoma. Un equipo valora la autonomía para las actividades básicas de la vida diaria y asigna un grado:
- Grado I: dependencia moderada.
- Grado II: dependencia severa.
- Grado III: gran dependencia.
Después se elabora un Programa Individual de Atención (PIA), que concreta los recursos que corresponden.
Conviene saber dos cosas: los plazos suelen ser largos, así que hay que solicitarlo cuanto antes; y los efectos económicos se retrotraen a la fecha de solicitud en muchos casos, por lo que la fecha de entrada del expediente importa.
Qué se puede obtener
El sistema da preferencia a los servicios sobre las prestaciones económicas:
- Teleasistencia.
- Ayuda a domicilio, con horas semanales según el grado.
- Centro de día o de noche.
- Plaza en residencia.
- Prestación económica vinculada al servicio, si no hay plaza pública disponible.
- Prestación económica para cuidados en el entorno familiar, de carácter excepcional, para el cuidador no profesional.
- Prestación de asistencia personal.
Las cuantías y los requisitos varían por comunidad autónoma, y hay copago en función de la renta.
El convenio especial de cuidadores
Es una de las medidas menos conocidas y más importantes: los cuidadores no profesionales de personas en situación de dependencia pueden suscribir un convenio especial con la Seguridad Social cuyas cuotas están a cargo de la Administración General del Estado.
Eso significa que el tiempo dedicado al cuidado cotiza, y cuenta para la jubilación y para otras prestaciones. Muchas personas han cuidado años sin cotizar por no saber que existía.
Los permisos laborales
Para quien trabaja y cuida:
- Reducción de jornada por cuidado de familiar hasta segundo grado que no pueda valerse por sí mismo, con reducción proporcional del salario.
- Excedencia por cuidado de familiares, de hasta dos años, con reserva del puesto durante el primer año y cotización asimilada durante ese periodo.
- Adaptación de jornada por conciliación, un derecho reconocido que incluye la posibilidad de solicitar el trabajo a distancia.
- Permiso retribuido de 5 días al año por accidente, enfermedad grave, hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización que precise reposo domiciliario de familiares hasta segundo grado o convivientes.
- Permiso de 4 días al año por causa de fuerza mayor familiar urgente.
- Permiso parental y las mejoras que establezca el convenio, que a menudo amplía todo lo anterior.
Merece la pena leer el convenio colectivo: muchas de estas condiciones se mejoran.
Otras ayudas
- Ayudas técnicas y adaptación de la vivienda: grúas, camas articuladas, adaptación del baño, eliminación de barreras. Hay convocatorias autonómicas y municipales.
- Reconocimiento de discapacidad, que es un trámite distinto del de dependencia y da acceso a otros beneficios: fiscales, de transporte, de acceso al empleo.
- Deducciones fiscales por ascendiente a cargo y por discapacidad, tanto estatales como autonómicas.
- Programas de respiro familiar, que ofrecen estancias temporales para que el cuidador descanse.
Cuidar al cuidador
Es la parte que menos se atiende y la que más determina cuánto tiempo se puede sostener el cuidado.
El agotamiento del cuidador es un cuadro descrito y frecuente: agotamiento físico, aislamiento social, ansiedad, depresión, problemas de sueño, y una culpa persistente por sentirse desbordado.
Lo que ayuda:
- Repartir. Las reuniones familiares para repartir tareas son incómodas y necesarias. El cuidado que recae en una sola persona termina mal para todos.
- Pedir ayuda formal sin esperar al límite.
- Mantener espacios propios: unas horas a la semana, sin negociar.
- Grupos de apoyo de asociaciones de familiares, que además son una fuente excelente de información práctica.
- Atención a la propia salud. Los cuidadores dejan de ir al médico.
Y algo que conviene oír: cuidar bien no significa hacerlo todo una sola persona. Aceptar ayuda no es fallarle a nadie.