La factura de la luz: qué es cada concepto y dónde se ahorra
Potencia, energía, peajes e impuestos. Qué se paga aunque no consumas y cómo saber si te conviene cambiar de tarifa.
La factura de la luz es deliberadamente difícil de leer. Estos son los conceptos que hay que entender para saber dónde se puede actuar.
Los dos grandes bloques
Término de potencia. Es un pago fijo por la potencia contratada, en kilovatios. Se paga todos los meses, se consuma o no. Es la parte que más gente paga de más.
Término de energía. Lo que realmente se consume, en kilovatios hora.
A eso se suman el alquiler del contador, el impuesto eléctrico y el IVA, que se aplica sobre todo lo anterior.
La potencia: donde más se ahorra sin esfuerzo
Mucha gente tiene contratados 5,5 kW cuando con 3,45 le sobra. La diferencia se paga cada mes durante años.
Cómo saber si sobra: si nunca salta el diferencial aunque estén funcionando a la vez el horno, la vitrocerámica, la lavadora y el aire acondicionado, hay margen para bajar.
Se puede solicitar la bajada a la comercializadora. Hay un coste administrativo pequeño y solo se puede modificar cada doce meses, así que conviene calcularlo bien.
Además, desde la reforma tarifaria se pueden contratar dos potencias distintas: una para el tramo de punta y llano y otra, menor, para el valle.
Los tramos horarios
En la tarifa doméstica habitual, el precio de los peajes varía según el horario en días laborables:
- Punta (más caro): de 10 a 14 y de 18 a 22.
- Llano: de 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a 24.
- Valle (más barato): de 0 a 8.
Fines de semana y festivos nacionales: todo el día en valle. Es el dato más aprovechable de todos.
Trasladar lavadora, lavavajillas, secadora y carga de vehículo eléctrico a la noche o al fin de semana tiene un efecto real en la factura.
Mercado regulado o libre
Mercado regulado (PVPC). El precio de la energía sigue el mercado mayorista, con un mecanismo que suaviza las variaciones. Solo lo ofrecen las comercializadoras de referencia. Es la única modalidad que da acceso al bono social. Es más variable y, a la larga, suele salir competitivo.
Mercado libre. Precio pactado con la comercializadora, habitualmente fijo durante un periodo. Da previsibilidad, y hay que leer la letra pequeña: permanencia, servicios añadidos que se facturan aparte, y qué pasa cuando termina la promoción —muchas facturas se disparan al año siguiente porque la oferta inicial caducó.
Y desconfiar de la venta a domicilio y telefónica: buena parte de los cambios de comercializadora problemáticos vienen de ahí. Nunca se dan datos bancarios ni se acepta un cambio por teléfono sin verlo por escrito.
El bono social
Es un descuento sobre la factura para consumidores vulnerables: familias con rentas bajas, familias numerosas, pensionistas con prestaciones mínimas y otros supuestos.
Requiere estar en el mercado regulado, se solicita a la comercializadora de referencia y hay que renovarlo cada cierto tiempo. Mucha gente que cumple los requisitos no lo pide simplemente porque no sabe que existe.
Dónde se va la electricidad en casa
Aproximadamente:
- Calefacción y aire acondicionado: lo más pesado con diferencia si son eléctricos.
- Agua caliente sanitaria.
- Frigorífico, que está siempre en marcha.
- Lavadora, secadora, lavavajillas y horno.
- Iluminación, mucho menos desde el LED.
- Standby: los aparatos en espera suponen un porcentaje pequeño pero constante.
Lo que de verdad reduce el consumo
- Revisar la potencia contratada.
- Trasladar los electrodomésticos al valle y al fin de semana.
- Termostato a 19-21 en invierno y 24-26 en verano.
- Frigorífico a 5 grados y congelador a -18, no más frío, y con las gomas en buen estado.
- Lavar a 30 grados, que ahorra la mayor parte del consumo de la lavadora, que se va en calentar agua.
- Iluminación LED.
- Regletas con interruptor para el standby.
Y comparar ofertas en el comparador oficial de la CNMC, que es independiente y muestra el coste anual estimado con tu consumo real.