Ropa de cama: cuántos hilos importan de verdad y qué mirar
El número de hilos se ha convertido en un reclamo engañoso. Lo que decide la calidad es el algodón, el tejido y el acabado.
La ropa de cama se compra por el número de hilos, y ese número dice bastante menos de lo que parece.
El número de hilos
Cuenta los hilos por pulgada cuadrada. Suena objetivo y se manipula con facilidad: usando hilos multicapa se pueden contar varias hebras como varios hilos, y así aparecen etiquetas de 1.000 hilos en sábanas mediocres.
El rango razonable está entre 200 y 400 hilos. Por debajo de 180 se nota áspero; por encima de 600, o es marketing o es un tejido tan denso que transpira mal.
Lo que sí importa más:
El tipo de algodón
- Algodón de fibra larga —egipcio, pima, supima—: hilos más finos, resistentes y suaves, y menos bolitas con el uso. Es el factor que más diferencia marca.
- Algodón normal: perfectamente válido en un buen tejido.
- Mezclas con poliéster: se arrugan menos y transpiran peor. En verano se notan.
- Microfibra: barata y suave al tacto, no transpira. Da calor.
El tipo de tejido
Cambia más la sensación que el número de hilos:
Percal. Tejido plano, uno por encima uno por debajo. Mate, fresco y crujiente. Es el tacto de sábana de hotel. Lo mejor para quien pasa calor.
Satén. Tejido con más hilos por encima, lo que le da brillo y tacto sedoso. Más cálido y algo más delicado.
Franela. Algodón cepillado. Para invierno y para quien pasa frío.
Lino. El más fresco y transpirable, se arruga siempre y mejora con cada lavado. Caro y prácticamente eterno.
Qué mirar al comprar
- La composición, antes que el número de hilos.
- Certificaciones tipo OEKO-TEX, que garantizan ausencia de sustancias nocivas. Importa porque duermes ocho horas en contacto con ello.
- La altura de la bajera. Si tienes colchón alto o topper, comprueba los centímetros: una bajera corta se sale cada noche.
- Las costuras y el remate del embozo.
Cada cuánto lavarlas
Cada una o dos semanas. Acumulan células muertas, sudor y ácaros, y en piel sensible o con acné se nota.
Las fundas de almohada, más a menudo —cada tres o cuatro días si tienes acné o pelo graso—: están en contacto directo con la cara toda la noche.
Cómo lavarlas
- 60 grados si quieres eliminar ácaros; 40 para el mantenimiento normal.
- Sin suavizante. Deja una película que reduce la absorción y la transpirabilidad. Un chorro de vinagre blanco en el suavizante suaviza sin ese efecto.
- No llenes el tambor. Las sábanas necesitan espacio para moverse.
- Sacar en cuanto acabe y tender bien estiradas: ahorra la mitad del planchado.
- Secadora con moderación. El calor alto degrada las fibras.
Cuánta ropa de cama hace falta
Dos juegos por cama es el mínimo práctico —uno puesto y otro limpio—, y tres es lo cómodo. Más de eso ocupa armario y no aporta.
Y guardarlas dobladas dentro de su propia funda de almohada: cada juego queda completo y no hay que buscar la bajera que falta. Unas cajas de almacenaje de tela mantienen el armario ordenado y protegen del polvo lo que se usa por temporadas.