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Ropa de cama: cuántos hilos importan de verdad y qué mirar

El número de hilos se ha convertido en un reclamo engañoso. Lo que decide la calidad es el algodón, el tejido y el acabado.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Cama con ropa de cama limpia
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La ropa de cama se compra por el número de hilos, y ese número dice bastante menos de lo que parece.

El número de hilos

Cuenta los hilos por pulgada cuadrada. Suena objetivo y se manipula con facilidad: usando hilos multicapa se pueden contar varias hebras como varios hilos, y así aparecen etiquetas de 1.000 hilos en sábanas mediocres.

El rango razonable está entre 200 y 400 hilos. Por debajo de 180 se nota áspero; por encima de 600, o es marketing o es un tejido tan denso que transpira mal.

Lo que sí importa más:

El tipo de algodón

  • Algodón de fibra larga —egipcio, pima, supima—: hilos más finos, resistentes y suaves, y menos bolitas con el uso. Es el factor que más diferencia marca.
  • Algodón normal: perfectamente válido en un buen tejido.
  • Mezclas con poliéster: se arrugan menos y transpiran peor. En verano se notan.
  • Microfibra: barata y suave al tacto, no transpira. Da calor.

El tipo de tejido

Cambia más la sensación que el número de hilos:

Percal. Tejido plano, uno por encima uno por debajo. Mate, fresco y crujiente. Es el tacto de sábana de hotel. Lo mejor para quien pasa calor.

Satén. Tejido con más hilos por encima, lo que le da brillo y tacto sedoso. Más cálido y algo más delicado.

Franela. Algodón cepillado. Para invierno y para quien pasa frío.

Lino. El más fresco y transpirable, se arruga siempre y mejora con cada lavado. Caro y prácticamente eterno.

Qué mirar al comprar

  • La composición, antes que el número de hilos.
  • Certificaciones tipo OEKO-TEX, que garantizan ausencia de sustancias nocivas. Importa porque duermes ocho horas en contacto con ello.
  • La altura de la bajera. Si tienes colchón alto o topper, comprueba los centímetros: una bajera corta se sale cada noche.
  • Las costuras y el remate del embozo.

Cada cuánto lavarlas

Cada una o dos semanas. Acumulan células muertas, sudor y ácaros, y en piel sensible o con acné se nota.

Las fundas de almohada, más a menudo —cada tres o cuatro días si tienes acné o pelo graso—: están en contacto directo con la cara toda la noche.

Cómo lavarlas

  • 60 grados si quieres eliminar ácaros; 40 para el mantenimiento normal.
  • Sin suavizante. Deja una película que reduce la absorción y la transpirabilidad. Un chorro de vinagre blanco en el suavizante suaviza sin ese efecto.
  • No llenes el tambor. Las sábanas necesitan espacio para moverse.
  • Sacar en cuanto acabe y tender bien estiradas: ahorra la mitad del planchado.
  • Secadora con moderación. El calor alto degrada las fibras.

Cuánta ropa de cama hace falta

Dos juegos por cama es el mínimo práctico —uno puesto y otro limpio—, y tres es lo cómodo. Más de eso ocupa armario y no aporta.

Y guardarlas dobladas dentro de su propia funda de almohada: cada juego queda completo y no hay que buscar la bajera que falta. Unas cajas de almacenaje de tela mantienen el armario ordenado y protegen del polvo lo que se usa por temporadas.

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