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Salud y Belleza

Dormir bien: los cinco cambios que más se notan

La hora de levantarse importa más que la de acostarse. Qué hacer si te despiertas a las cuatro y no vuelves a dormir.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Dormitorio preparado para descansar
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Casi todos los consejos sobre sueño son correctos y demasiados a la vez. Estos cinco son los que más impacto tienen.

1. Levantarse siempre a la misma hora

Es el más importante y el más contraintuitivo, porque la atención suele ponerse en la hora de acostarse.

La hora de levantarse es la que ancla el reloj biológico. Si es fija, el sueño acaba ajustándose solo. Si varía tres horas entre semana y fin de semana, el cuerpo vive en un desfase horario permanente.

Esto incluye los sábados. Dormir hasta las doce el domingo es la razón por la que cuesta dormirse esa noche.

2. Luz de mañana, oscuridad de noche

La luz es la señal principal que regula el sueño.

Por la mañana: salir a la calle o asomarse a la ventana en la primera hora. La luz natural exterior es muchísimo más intensa que cualquier luz de interior, y es lo que marca el inicio del ciclo.

Por la noche: bajar la intensidad de las luces en las últimas dos horas, y en particular reducir las pantallas cerca de la cara. El problema de las pantallas no es solo la luz azul: es el contenido, que activa.

3. La cama, solo para dormir

Si se pasa horas en la cama despierta —dando vueltas, mirando el móvil, trabajando—, el cerebro asocia la cama con estar despierta.

La regla que usa la terapia del insomnio: si no te duermes en unos 20 minutos, levántate, ve a otra habitación con luz tenue, haz algo aburrido y vuelve cuando tengas sueño. Cuesta al principio y es lo que más funciona.

Y no mirar el reloj. Saber que son las 4:12 solo añade ansiedad, y la ansiedad es lo que impide dormir.

4. La temperatura

Para dormirse, la temperatura corporal tiene que bajar. Una habitación cálida lo impide.

El rango recomendado está entre 16 y 20 grados. Y por eso una ducha caliente una hora antes ayuda: no por el calor, sino por la caída de temperatura posterior.

Oscuridad completa y silencio. Si no es posible, antifaz y tapones funcionan.

5. Cafeína, alcohol y cena

La cafeína tiene una vida media de unas 5-6 horas: la mitad del café de las cinco de la tarde sigue en el cuerpo a las once. Corte razonable: primeras horas de la tarde. Y ojo con el té, los refrescos de cola, el chocolate y algunos analgésicos.

El alcohol es el gran engaño: ayuda a dormirse y destroza la segunda mitad de la noche, fragmentando el sueño y suprimiendo la fase REM. Es una causa muy frecuente de despertarse a las cuatro.

Cena ligera y no muy tarde. Y no irse a la cama con hambre, que también despierta.

Despertarse de madrugada

Es normal despertarse brevemente varias veces por noche. El problema aparece cuando no se vuelve a dormir.

Lo que ayuda: no encender luz fuerte, no mirar el móvil, no mirar la hora, y si a los veinte minutos sigue el desvelo, levantarse. Intentar dormir con esfuerzo es lo único que garantiza no conseguirlo.

Si además cuesta volver a dormir por preocupaciones, ayuda dejar por escrito antes de acostarse lo que ronda la cabeza y lo que se hará al día siguiente.

Cuándo consultar

  • Insomnio más de tres noches por semana durante más de tres meses.
  • Ronquido fuerte con pausas respiratorias y somnolencia diurna: puede ser apnea del sueño, que es frecuente, infradiagnosticada y con consecuencias cardiovasculares reales.
  • Somnolencia diurna intensa pese a dormir horas suficientes.
  • Piernas inquietas por la noche.

El tratamiento de primera línea del insomnio crónico no es la medicación: es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, más eficaz a largo plazo y sin dependencia. Los hipnóticos tienen su lugar, en pautas cortas y supervisadas.

Un antifaz para dormir y unos tapones son de las intervenciones más baratas que más noches salvan, especialmente en ciudad.

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