Dormir mal: qué hacer antes de recurrir a una pastilla
El insomnio tiene un tratamiento de primera línea que no es farmacológico y funciona mejor a largo plazo. Qué es y cómo empezar.
El insomnio afecta a una proporción alta de adultos en algún momento. Y hay un dato que sorprende a mucha gente: el tratamiento de primera línea recomendado por las guías clínicas no son los fármacos, es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio.
Por qué no empezar por la pastilla
Los hipnóticos funcionan a corto plazo y tienen su sitio en situaciones puntuales. El problema es el uso prolongado: tolerancia —cada vez hacen menos—, dependencia, insomnio de rebote al dejarlos, y en personas mayores aumento del riesgo de caídas y de deterioro cognitivo.
La terapia conductual tarda más en hacer efecto y sus resultados se mantienen cuando se termina, cosa que los fármacos no.
Lo básico, que casi nadie cumple del todo
- Hora de levantarse fija, todos los días, incluidos fines de semana. Es más importante que la hora de acostarse: es lo que ancla el reloj interno.
- Luz natural por la mañana, cuanto antes mejor. Es la señal principal de sincronización.
- La cama, solo para dormir. Ni trabajar, ni ver series, ni el móvil.
- Nada de cafeína después de mediodía si duermes mal. Su vida media ronda las 5-6 horas: la mitad del café de las cuatro sigue en el cuerpo a las diez.
- Alcohol, no. Ayuda a dormirse y fragmenta el sueño en la segunda mitad de la noche.
- Habitación fresca, entre 18 y 20 grados, y a oscuras.
- Ejercicio sí, pero no intenso en las dos o tres horas previas.
- Cena ligera y con margen.
Las dos técnicas que más funcionan
Control de estímulos. Si llevas más de 15 o 20 minutos despierta en la cama, levántate. Ve a otra habitación, con luz tenue, haz algo aburrido y sin pantallas, y vuelve cuando tengas sueño.
Cuesta y es lo que rompe la asociación entre la cama y la frustración, que es el motor que mantiene el insomnio crónico.
Restricción del tiempo en cama. Es contraintuitiva y de las más eficaces. Si duermes cinco horas pero pasas ocho en la cama, se reduce el tiempo en cama a algo más de cinco. El sueño se concentra y gana eficiencia, y después se va ampliando poco a poco.
Esta técnica conviene hacerla con orientación profesional, porque los primeros días aumenta la somnolencia diurna.
El bucle mental
Una parte importante del insomnio crónico es la preocupación por no dormir: mirar el reloj, calcular cuántas horas quedan, anticipar el día siguiente. Eso activa y perpetúa el problema.
Lo que ayuda: quitar el reloj de la vista, y dejar por escrito antes de acostarse lo que ronda la cabeza —preocupaciones, tareas pendientes— para no repasarlo en la cama.
La melatonina
No es un hipnótico: es una señal de que es de noche. Funciona sobre todo en trastornos del ritmo circadiano —jet lag, trabajo a turnos, adolescentes que se acuestan tardísimo— y en personas mayores. Para el insomnio común, su efecto es modesto.
Y depende mucho de la hora: tomada justo antes de acostarse hace poco; su utilidad está en tomarla varias horas antes para adelantar el reloj interno.
Cuándo consultar
Si dura más de tres meses, si afecta al día siguiente de forma clara, o si aparecen señales que apuntan a otra cosa: ronquidos fuertes con pausas respiratorias —posible apnea del sueño, que es frecuente e infradiagnosticada—, piernas inquietas al acostarse, o despertar muy temprano con tristeza persistente.
Un antifaz para dormir y unos tapones resuelven la parte de luz y ruido, que es la más fácil de arreglar de todo lo anterior.