El huevo: cómo saber si está fresco y cómo cocerlo bien
La prueba del vaso de agua, qué significa el código de la cáscara y por qué no hay que lavarlos antes de guardarlos.
El huevo es de los alimentos más completos y más baratos que existen, y también uno de los que más dudas genera.
Saber si está fresco: la prueba del vaso
Se llena un vaso con agua y se introduce el huevo:
- Se hunde y queda tumbado: muy fresco.
- Se hunde pero se levanta por un extremo: tiene ya unos días, perfectamente utilizable.
- Flota: se descarta.
Funciona porque la cáscara es porosa: con el tiempo el huevo pierde agua y entra aire, formando una cámara que lo hace flotar.
Otras señales: al cascarlo, un huevo fresco tiene la yema abombada y la clara espesa alrededor; uno viejo tiene la clara líquida y extendida y la yema plana. Y si huele mal, se tira sin más comprobaciones.
El código de la cáscara
El primer dígito indica la forma de cría:
- 0: producción ecológica.
- 1: camperas, con acceso al aire libre.
- 2: de suelo, en nave sin jaula.
- 3: de jaula.
Después van las letras del país (ES) y los dígitos de provincia, municipio y granja.
Nutricionalmente las diferencias entre unos y otros son pequeñas; la diferencia principal es de bienestar animal, y algo de sabor y color de la yema según la alimentación.
Conservación
- No lavarlos antes de guardarlos. La cáscara tiene una cutícula protectora natural que impide la entrada de bacterias; lavarla la elimina y facilita que pasen al interior. Se lavan justo antes de usarlos, si están sucios.
- En la nevera, y una vez refrigerados, mantenerlos ahí: los cambios de temperatura producen condensación en la cáscara.
- No en la puerta. Es la zona con más variación de temperatura, pese a los huecos que traen muchas neveras.
- En su envase original, que los protege de golpes y de absorber olores.
- Con la punta hacia abajo, que mantiene la yema centrada.
- Duran entre 3 y 5 semanas desde la puesta.
Los tiempos de cocción
Desde que el agua rompe a hervir, con el huevo a temperatura ambiente:
- 3 minutos: pasado por agua, clara cuajada y yema líquida.
- 6 minutos: mollet, yema cremosa.
- 8 minutos: yema hecha pero jugosa.
- 10-12 minutos: duro.
Pasado ese tiempo, al agua fría inmediatamente. Corta la cocción y evita el anillo verdoso alrededor de la yema, que se forma por una reacción entre el hierro y el azufre con el exceso de calor. Es inofensivo y feo.
Truco para que se pelen bien: los huevos muy frescos se pelan peor. Para cocer, mejor los que tienen ya unos días. Y el enfriado rápido ayuda mucho.
La salmonela
El riesgo está en el consumo de huevo crudo o poco cuajado, y se controla con medidas sencillas:
- Cocinar bien lo que vaya a estar fuera de la nevera: tortilla, revuelto.
- Las preparaciones con huevo crudo —mayonesa casera, mousses, tiramisú— se consumen en el momento, se mantienen refrigeradas y no salen de casa en verano. En verano, lo prudente es usar huevo pasteurizado.
- No cascar el huevo en el borde del recipiente donde va la comida, ni separar la yema con la cáscara: si hay bacteria, está en la cáscara.
- Lavarse las manos después de manipularlos.
- No consumir huevos con la cáscara rota o rajada.
El colesterol
Durante décadas se limitó el consumo de huevo por su contenido en colesterol. La evidencia actual es distinta: el colesterol de la dieta influye poco en el colesterol en sangre de la mayoría de las personas, que depende bastante más de las grasas saturadas y trans y del estilo de vida en general.
Hoy se considera que un huevo al día encaja perfectamente en una alimentación saludable para personas sanas. En personas con diabetes o enfermedad cardiovascular, conviene seguir la indicación individual del médico.