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Hogar

Humedad y moho en casa: cómo saber de dónde viene antes de pintar

Condensación, capilaridad o filtración: son tres problemas distintos con tres soluciones distintas. Pintar encima no arregla ninguno.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Humedad en la pared de una vivienda
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La mancha negra en la esquina del dormitorio aparece cada invierno, se pinta encima y vuelve en dos meses. Eso pasa porque la pintura no es el problema: es el síntoma.

Los tres tipos

Condensación. La más frecuente con diferencia en viviendas. El aire caliente e interior, cargado de vapor, toca una superficie fría —una pared exterior, un rincón, el marco de una ventana— y el vapor se condensa.

Cómo se reconoce: aparece en invierno, en esquinas, detrás de muebles pegados a la pared, en el techo del baño y alrededor de las ventanas. Manchas negras de moho puntiformes. Empeora si se ventila poco.

Capilaridad. El agua del terreno sube por los muros por absorción.

Cómo se reconoce: aparece en la parte baja de las paredes, hasta un metro o metro y medio, con una línea horizontal bastante marcada. La pintura se abomba y se desprende, y suele haber restos blanquecinos de sales. Es típica de plantas bajas y sótanos, y no depende de la estación.

Filtración. El agua entra desde fuera: una tubería rota, una junta de fachada, un bajante, una terraza mal impermeabilizada, el vecino de arriba.

Cómo se reconoce: mancha localizada que crece, a veces con cerco amarillento. Empeora cuando llueve o al usar una instalación concreta.

La prueba del papel de aluminio

Un truco sencillo para distinguir condensación de humedad que viene del muro. Pega un trozo de papel de aluminio a la pared, sellado por los cuatro bordes con cinta, y déjalo 48 horas.

  • Si la humedad está en la cara exterior del papel —la que da a la habitación—, es condensación.
  • Si está en la cara interior, pegada a la pared, el agua viene del muro: capilaridad o filtración.

Qué hacer con la condensación

Es la que se puede resolver en casa:

  • Ventilar cinco o diez minutos al día en cada habitación, aunque haga frío. Corriente rápida y cerrar: se renueva el aire sin enfriar los muros.
  • Extractor en el baño encendido durante y después de la ducha, y puerta cerrada.
  • Tapa las ollas al cocinar y usa la campana.
  • No tiendas dentro sin ventilar. Una colada tendida en un salón cerrado suelta varios litros de agua al aire.
  • Separa los muebles unos centímetros de las paredes exteriores para que circule el aire.
  • Mantén una temperatura estable. Calentar solo un rato al día y dejar enfriar favorece la condensación.
  • Un deshumidificador ayuda mucho en casos persistentes, y un higrómetro barato permite ver si estás por encima del 60% de humedad, que es donde empieza el problema.

Limpiar el moho existente

Con guantes, mascarilla y ventilando. Agua con lejía diluida (una parte por diez de agua) o un antimoho comercial, dejar actuar y aclarar.

Nunca mezcles lejía con amoniaco ni con vinagre.

Y si la superficie afectada es grande —más de un metro cuadrado— o hay personas con asma o alergias en casa, mejor que lo haga un profesional.

Cuándo no es cosa tuya

La capilaridad y las filtraciones necesitan intervención técnica: barreras químicas, impermeabilización, reparación de tuberías. Pintar encima con pintura antihumedad solo tapa el problema unos meses y a veces lo empeora, porque impide que la pared transpire.

Si vives de alquiler o en comunidad, documéntalo con fotos y fechas y comunícalo por escrito: las filtraciones desde fachada, cubierta o bajantes suelen ser responsabilidad de la comunidad o del propietario, no del inquilino.

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