El armario de otoño: qué sacar, qué guardar y qué merece la pena comprar
El cambio de armario es el mejor momento para depurar. Un método que funciona y las cinco piezas que de verdad se usan.
El cambio de armario suele hacerse a la carrera y consiste en meter unas cajas y sacar otras. Aprovechado bien, es el mejor momento del año para depurar.
El método
Saca todo. No se puede decidir viendo la mitad. Vacía y ve devolviendo prenda a prenda.
Y para cada una, tres preguntas rápidas:
- ¿Me lo he puesto esta temporada?
- ¿Me queda bien ahora?
- ¿Me lo pondría mañana?
Si hay dos noes, fuera. Y «fuera» no es la basura: contenedor de reciclaje textil, donación o venta de segunda mano.
La prenda que guardas «por si adelgazo» o «por si vuelve a llevarse» ocupa sitio durante años. Si de verdad dudas, mete esas en una caja aparte, ciérrala y ponle fecha: si en un año no la has abierto, ya tienes la respuesta.
Guardar bien lo de verano
Aquí se estropea más ropa de la que la gente cree:
- Todo limpio. Las manchas invisibles —sudor, crema solar, cloro— se oxidan con el tiempo y salen amarillas en primavera. Y atraen polillas.
- Bien seco. Una prenda con algo de humedad genera moho en un armario cerrado.
- Doblado, no colgado, para el punto y el algodón.
- Bolsas de tela, no de plástico. El plástico no deja transpirar y favorece el amarilleo.
- Antipolillas natural: cedro o lavanda. La naftalina huele durante meses.
- Los bañadores lavados a mano y guardados secos: el cloro sigue degradando la fibra aunque no se usen.
Lo que sí compensa comprar
Otoño es cuando más tentación hay. Lo que de verdad se usa:
Un buen abrigo. Es la prenda que más se ve y la que más dura. Aquí compensa gastar: lana o mezcla con buena proporción, corte clásico, color neutro.
Botines cómodos. De piel, que se adapta. Se van a llevar cinco meses seguidos.
Un jersey de calidad. Lana merino o mezcla con cachemir: abrigan más, pesan menos y no hacen bolas como el acrílico.
Un pantalón que te quede perfecto. Y si hace falta, al arreglo. Un pantalón ajustado a tu cuerpo se ve mejor que tres del montón.
Una camisa blanca decente. Sirve todo el año y con todo.
Lo que no compensa
La prenda de tendencia muy marcada que se identifica con una temporada concreta. Se pone tres veces y al año siguiente ya no.
Y el jersey de acrílico barato: hace bolas al tercer lavado y acaba en la basura, que sale más caro que uno bueno amortizado en cinco inviernos.
Un quitapelusas alarga muchísimo la vida del punto, y unas perchas anchas para abrigos y chaquetas evitan que se deformen los hombros, que es lo que más envejece una prenda buena.