Cocinar sin saber: cinco platos que resuelven una semana
Cinco recetas sin técnica, con despensa básica y en menos de veinte minutos. Y qué comprar para no depender del ultraprocesado.
Aprender a cocinar no empieza por recetas complicadas: empieza por tener cuatro cosas en la despensa y cinco platos que salgan siempre.
La despensa mínima
Con esto siempre hay cena:
- Huevos, pasta, arroz, legumbre de bote.
- Tomate triturado, atún en conserva.
- Ajo, cebolla, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta, pimentón.
- Congelador: espinacas, guisantes, judías verdes.
- Nevera: queso, yogur natural, limón.
1. Huevos revueltos que no queden gomosos
El error universal es el fuego fuerte. Se hacen a fuego bajo, removiendo, y se retiran del calor cuando aún parecen algo crudos: siguen cuajando con el calor residual.
Dos huevos, sal, un poco de mantequilla. Con pan es una cena completa.
2. Pasta con tomate de verdad
Nada que ver con el tomate de bote calentado.
Ajo laminado en aceite a fuego suave hasta que empiece a dorarse. Tomate triturado, sal, una pizca de azúcar para corregir la acidez, y quince minutos a fuego bajo. Ese tiempo es toda la diferencia.
Al escurrir la pasta, guarda un vaso del agua de cocción y añádela a la salsa: el almidón hace que se agarre en lugar de resbalar.
3. Salteado de garbanzos con espinacas
Diez minutos y todo de despensa. Ajo en aceite, un bote de garbanzos escurridos y enjuagados hasta que doren, pimentón fuera del fuego —se quema en segundos—, de vuelta al calor, dos puñados de espinacas y remover hasta que bajen. Sal y un chorro de vinagre.
4. Pollo al horno con verduras
Una bandeja, cero técnica. Patata en rodajas finas, cebolla y pimiento, aceite y sal, 20 minutos a 200 grados. Sacar, poner encima muslos de pollo con sal y pimentón, y 30 minutos más.
Da para dos días y solo se ensucia una bandeja.
5. Crema de verduras
Cualquier verdura que tengas, cebolla y puerro sofritos primero —diez minutos a fuego medio, ahí está el sabor—, cubrir con caldo, hervir quince minutos y triturar.
Al final, un chorro de aceite crudo y unas gotas de limón. Ese punto ácido es lo que la levanta.
Las cuatro técnicas que hay que saber
Sofreír. Fuego medio-bajo y paciencia. Es la base de casi todo lo español y no se puede acelerar.
Sellar. Sartén muy caliente, la comida seca, y no llenarla. Si echas todo de golpe la temperatura cae y se cuece en lugar de dorar.
Salar en el momento correcto. La verdura al final, o suelta agua. El agua de la pasta, cuando ya hierve. La carne, justo antes.
Probar y corregir. Y cuando algo sabe plano, muchas veces no le falta sal: le falta ácido. Unas gotas de limón o de vinagre.
Lo que más rentabiliza
Cocinar de más a propósito. Si haces arroz, haz para dos días. Si asas verdura, llena la bandeja. La cena del día siguiente son cinco minutos.
Y unas sartenes decentes cambian más el resultado que cualquier receta: en una sartén que se pega, nada sale bien.