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Salud y Belleza

Revisiones que conviene hacerse según la edad

Qué cribados están recomendados y cuáles no aportan. Una guía por décadas de lo que sí tiene respaldo.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Revisión médica preventiva
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Hacerse «un chequeo completo» cada año suena prudente y no está respaldado por la evidencia: los chequeos generales indiscriminados no reducen la mortalidad y sí generan hallazgos irrelevantes que llevan a más pruebas.

Lo que sí funciona son los cribados concretos, en los grupos de edad donde se ha demostrado que salvan vidas.

Los cribados poblacionales en España

Estos tienen programa organizado y se ofrecen desde el sistema público:

Cáncer de mama. Mamografía cada dos años, en mujeres aproximadamente entre los 50 y los 69 años, con ampliación progresiva de la franja a 45-74 en varias comunidades. Con antecedentes familiares importantes, el seguimiento se individualiza y empieza antes.

Cáncer de cuello de útero. Citología entre los 25 y los 34 años cada tres años, y prueba de VPH cada cinco años entre los 35 y los 65. La prueba de VPH ha sustituido a la citología como cribado principal a partir de esa edad por ser más sensible.

Cáncer colorrectal. Prueba de sangre oculta en heces cada dos años entre los 50 y los 69. Es sencilla, se hace en casa y es de los cribados con mejor resultado que existen: detecta lesiones precancerosas que se extirpan antes de que se conviertan en cáncer. La participación es baja, y ahí hay mucho por ganar.

Lo que conviene controlar de forma periódica

  • Tensión arterial: al menos cada dos años en adultos, y anualmente a partir de los 40 o si hay factores de riesgo.
  • Colesterol y glucosa: a partir de los 40 aproximadamente, con la periodicidad que indique el médico según el riesgo cardiovascular.
  • Peso y perímetro abdominal.
  • Salud bucodental: revisión anual.
  • Vista: revisión periódica, y a partir de los 40-45 también para descartar glaucoma, que no da síntomas hasta fases avanzadas.
  • Vacunas del adulto: tétanos-difteria cada diez años, gripe anual en grupos de riesgo y a partir de los 60-65, neumococo y herpes zóster según pauta, y las recomendadas por edad en cada comunidad.
  • Lunares: autoexploración y consulta ante cambios.

Por décadas

20-30. Tensión, salud sexual e ITS si hay riesgo, citología a partir de los 25, vacunas al día. Poco más de rutina en personas sanas.

30-40. Lo anterior, más control de peso y hábitos, y analítica según criterio médico. Si hay planes de embarazo, consulta preconcepcional.

40-50. Se añade el riesgo cardiovascular: colesterol, glucosa, tensión. Revisión oftalmológica. Mamografía según programa de cada comunidad.

50-65. Entra el cribado de colon y el de mama en plena franja. Densitometría en mujeres con factores de riesgo de osteoporosis. Conversación sobre próstata en hombres.

Más de 65. Continúan los cribados según programa, y cobran importancia la valoración de audición, visión, riesgo de caídas, estado nutricional y revisión de la medicación —la polimedicación es un problema real y frecuente.

Lo que no conviene

  • Analíticas «completas» por iniciativa propia sin indicación. Cuantos más parámetros se miden sin motivo, más probable es un valor ligeramente fuera de rango que no significa nada y que genera ansiedad y más pruebas.
  • Pruebas de imagen de cuerpo entero sin síntomas ni indicación.
  • Marcadores tumorales como cribado en población general. No sirven para eso.

Y lo que más rinde

Los cribados detectan; los hábitos previenen. No fumar, moverse, comer bien, limitar el alcohol y dormir hacen más por la salud a largo plazo que cualquier batería de pruebas.

Y algo práctico: llevar un registro propio —vacunas, últimas revisiones, medicación, antecedentes familiares— ahorra mucho tiempo en consulta y evita repetir pruebas.

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