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Sudor y olor corporal en él: qué funciona en verano

Camiseta pegada, cerco en la axila y ese olor que aparece a media tarde. Qué ayuda de verdad en agosto y qué es tirar el dinero.

Por Redacción· · 4 min de lectura
Hombre con camisa de algodón clara en un día de calor
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En agosto el sudor deja de ser un detalle y se convierte en tema de conversación: la camiseta pegada al llegar a casa, el cerco en la axila de la camisa buena, ese momento en el coche a las tres de la tarde. Se puede hacer bastante más que resignarse y echarse colonia encima, que es justo lo que no funciona.

El sudor no huele: huelen las bacterias

El sudor recién salido es prácticamente inodoro. El olor aparece cuando las bacterias que viven en la piel descomponen ese sudor, sobre todo en zonas cálidas y cerradas: axilas, pies, ingles, pliegues. Por eso hay dos frentes distintos y conviene no confundirlos: reducir la humedad y controlar la carga bacteriana.

Esto explica cosas que parecen contradictorias. Que alguien sude muchísimo y huela poco. Que otra persona sude poco y su camiseta cante al segundo día. Y que echar perfume sobre una axila sudada dé como resultado un olor peor que el original, porque se mezcla, no se tapa.

Desodorante y antitranspirante no son lo mismo

Se usan como sinónimos en la conversación, pero hacen dos trabajos:

  • Desodorante: actúa sobre el olor, frenando las bacterias y perfumando. No reduce la cantidad de sudor.
  • Antitranspirante: reduce la sudoración en la zona donde se aplica, normalmente con sales de aluminio. Muchos productos combinan las dos funciones; mira la etiqueta.

Un detalle que casi nadie aplica: el antitranspirante funciona mejor por la noche, sobre la piel seca y limpia, no con prisas a la salida de la ducha por la mañana. Al dormir se sudan menos las axilas y el producto tiene tiempo de asentarse. Por la mañana se puede añadir desodorante si se quiere el perfume.

Si la piel se irrita, escuece o queda roja, hay que cambiar de formato o de fórmula: los sprays suelen ser más suaves que los roll-on concentrados, y existen versiones sin alcohol y sin perfume. Si la irritación no se va, que lo vea el farmacéutico o el dermatólogo antes de seguir probando cosas.

La ducha, el vello y lo que sí cambia el olor

Dos duchas al día en verano son razonables, pero no hace falta frotarse las axilas con gel agresivo cada vez: arrasar la piel favorece irritaciones y no reduce el olor a largo plazo. Un gel suave y secarse bien, sobre todo en los pliegues, hace más que cualquier producto milagro.

El vello axilar retiene sudor y facilita que el olor se instale. No hace falta rasurarse si no se quiere, pero recortarlo con máquina suele notarse bastante. Lo mismo con la ingle en épocas de mucho calor.

Y una cosa poco glamurosa: la ropa. Una camiseta que huele en cuanto se calienta el cuerpo no se arregla con más desodorante. Las fibras sintéticas retienen el olor bacteriano incluso lavadas, y con la temperatura vuelve a aparecer. Lavados a temperatura adecuada, no dejar la ropa húmeda hecha un ovillo en el cesto y jubilar las camisetas que ya no se recuperan.

Tejidos y prendas que ayudan en agosto

  • Algodón, lino y mezclas naturales para el día a día: transpiran mejor y no concentran el olor como el poliéster barato.
  • Camisetas técnicas solo para deporte, y a lavar en cuanto se quiten.
  • Colores que perdonan: blanco, negro y estampados disimulan; el gris medio y los azules claros marcan el sudor sin piedad.
  • Prendas holgadas: la tela pegada a la piel no deja evaporar y multiplica la sensación de humedad.
  • Camiseta interior de algodón fina bajo la camisa si va a haber reunión o boda: absorbe antes de que llegue al tejido bueno.

Pies: el otro foco del verano

Con calor, zapato cerrado y calcetín sintético, el pie es un invernadero. Aquí la rutina es sencilla y funciona: secar bien entre los dedos después de la ducha, alternar los zapatos para que uno se airee mientras se usa el otro, y cambiar de calcetines si el día es largo. Unos calcetines de hilo o de algodón cambian más el resultado que cualquier espray. Y si aparece descamación, picor entre los dedos o mal olor persistente, puede haber un hongo de por medio: eso lo valora el farmacéutico o el médico, no el ensayo y error.

Cuándo no es solo el calor

Sudar mucho en agosto es normal. Merece consulta médica cuando el sudor es tan abundante que interfiere en el trabajo o en la vida social todo el año, cuando aparece de noche sin motivo, cuando el olor cambia de forma llamativa o cuando va acompañado de otros síntomas. Hay tratamientos para la sudoración excesiva, pero los indica un profesional después de ver el caso.

Resumiendo: antitranspirante por la noche, vello recortado, tejidos naturales, ropa lavada de verdad y zapatos que descansen. Es poco espectacular y es lo que funciona.

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