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Ocio y Viajes

Meteora y el cañón de Vikos: el norte de Grecia en un viaje

Monasterios colgados de agujas de roca y el desfiladero más espectacular de Grecia, a dos horas de coche uno del otro. Así se organiza la ruta sin morir de calor ni de colas.

Por Redacción· · 4 min de lectura
Monasterio de Meteora sobre una columna de roca en el norte de Grecia
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Hay dos imágenes del norte de Grecia que no se parecen en nada al mar Egeo de las postales: monasterios del siglo XIV plantados en la cima de columnas de piedra y un desfiladero de casi mil metros de profundidad con pueblos de pizarra alrededor. Están a unas dos horas de coche el uno del otro, así que caben en el mismo viaje sin agobios.

El «Greek Canyon» es el desfiladero de Vikos

Cuando se habla del gran cañón griego se habla de Vikos, en la región de Zagori (Epiro), dentro del parque nacional de Vikos-Aoös. Es un tajo de unos veinte kilómetros abierto por el río Voidomatis entre paredes de caliza, y se suele citar como el desfiladero más profundo del mundo en proporción a su anchura. Lo importante para ti no es el récord: es que puedes verlo desde arriba en diez minutos o meterte dentro durante seis horas.

Alrededor hay una constelación de aldeas de piedra —Monodendri, Vitsa, Dilofo, Kapesovo, Tsepelovo, Aristi, los dos Papingo— unidas por caminos de mulas y puentes de arco. Ese conjunto de pueblos, sendas y terrazas se reconoció como paisaje cultural del patrimonio mundial, lo que ha traído más visitantes y también más alojamientos rehabilitados con gusto en casas tradicionales.

Qué hacer si no quieres una caminata larga

  • Mirador de Oxia, junto a Monodendri: se llega en coche y la vista al fondo del cañón es la más fotografiada.
  • Mirador de Beloi, desde Vradeto: veinte minutos de sendero llano y un balcón sobre el vacío.
  • Escalera de Vradeto: un zigzag de piedra empedrado que sube desde Kapesovo, corto pero exigente.
  • Puentes de piedra de Kipi, incluido el de tres arcos, y las pozas de Papingo, unas bañeras naturales de agua muy fría.

La travesía clásica

La ruta de referencia baja desde Monodendri hasta el pueblo de Vikos por el fondo del desfiladero: entre cinco y siete horas según el ritmo, con un descenso fuerte al principio, tramos de piedra suelta y ningún punto para abastecerse por el camino. Se hace bien de mayo a octubre, siempre con agua de sobra, sombrero y unas botas de trekking con buen agarre. No es alta montaña, pero tampoco un paseo: si vas sola y sin experiencia en desnivel, contrata un guía local en Ioánina o en Aristi.

Meteora: seis monasterios y un código de vestimenta

De los más de veinte monasterios que hubo colgados de las rocas de Tesalia, hoy funcionan y se pueden visitar seis: Gran Meteoro, Varlaam, Rusanú, San Nicolás Anapafsás, Santa Trinidad y San Esteban. Cada uno cobra una entrada modesta y cada uno cierra un día distinto de la semana, que además cambia entre temporada alta y baja. Antes de salir del hotel, mira los horarios del día: es el error más común y el que arruina la mañana.

Se pide ropa que cubra hombros y rodillas; a las mujeres se les pide falda por debajo de la rodilla y en la entrada suelen prestar unos pareos para ponerse encima del pantalón. Si te molesta esa fórmula, llévate una falda larga ligera en la mochila y resuelto. Dentro de las iglesias no se puede fotografiar y los drones están prohibidos en todo el conjunto.

La base es Kalambaka o el pueblo vecino de Kastraki, más pequeño y con las rocas literalmente encima. Desde ahí salen senderos antiguos que suben entre los monolitos: la mejor manera de ver Meteora es a pie y a primera hora, cuando los autocares aún no han llegado. Al atardecer, los miradores de la carretera se llenan; el de la roca de Psaropetra es el más concurrido.

Cómo moverse y cuándo ir

  • Coche de alquiler: casi imprescindible para Zagori, donde el transporte público entre aldeas es mínimo. La carretera Ioánina-Kalambaka se hace en unas dos horas por autovía y túneles.
  • Tren: Kalambaka tiene estación con conexiones desde Atenas y Tesalónica, así que Meteora sí se puede visitar sin coche.
  • Avión: los vuelos más prácticos suelen ser a Tesalónica; Ioánina tiene aeropuerto pequeño con enlaces internos.
  • Época: mayo, junio, septiembre y principios de octubre. En julio y agosto hace mucho calor en Meteora y hay colas en las escaleras; en invierno nieva en Zagori y varios alojamientos cierran.

Un itinerario sensato de cinco días

  1. Llegada a Ioánina: paseo por el lago y la ciudadela otomana.
  2. Zagori: miradores de Oxia y Beloi, puentes de Kipi, noche en un pueblo de piedra.
  3. Travesía del cañón o ruta corta más pozas de Papingo.
  4. Carretera a Kastraki y primer atardecer entre las rocas.
  5. Meteora a pie desde temprano y dos o tres monasterios, no seis.

Dos consejos que valen por todo lo demás: reserva alojamiento en Zagori con antelación, porque las casas son pequeñas y se llenan, y no intentes ver los seis monasterios en un día. Con tres vas a recordar mucho más.

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