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Ocio y Viajes

Viajar barato: dónde está de verdad el ahorro

El vuelo no siempre es lo más caro. Cuándo reservar, qué es el precio real de un billete low cost y dónde se pierde dinero.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Planificando un viaje económico
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Hay mucho consejo circulando sobre viajar barato y buena parte es folclore. Esto es lo que de verdad mueve el precio.

Las fechas, por encima de todo

La variable con más peso, y con diferencia, es cuándo se viaja. Un mismo destino puede costar el triple en agosto que en mayo.

Y dentro de la semana: salir martes o miércoles y volver entre semana suele ser bastante más barato que el clásico viernes-domingo.

Si hay flexibilidad, los buscadores permiten ver un mes entero de precios. Media hora mirando esa vista ahorra más que cualquier otro truco.

Cuándo reservar

No existe un día mágico de la semana para comprar billetes: eso es un mito repetido. Lo que sí hay son ventanas orientativas:

  • Vuelos nacionales y europeos: de uno a tres meses antes.
  • Vuelos de larga distancia: de dos a seis meses.
  • Temporada alta y fechas señaladas: antes, bastante antes.

Y lo más útil: crear alertas de precio para la ruta y dejar que avisen. Es lo que sustituye a mirar todos los días.

Sobre el modo incógnito: la idea de que las webs suben el precio porque has mirado antes está bastante desmentida en aerolíneas. Buscar de nuevo no cuesta nada, y no es donde está el ahorro.

El precio real del low cost

Un billete de 15 euros rara vez cuesta 15 euros. Hay que sumar antes de comparar:

  • Equipaje de mano grande y facturado.
  • Selección de asiento, especialmente si se viaja con niños o en pareja.
  • Facturación en el aeropuerto si no se hace online: puede ser desproporcionada.
  • Recargo por pagar con tarjeta.
  • El transporte desde el aeropuerto. Muchos aeropuertos low cost están lejos, y el traslado puede costar más que el vuelo, además de condicionar los horarios.
  • Horarios imposibles: un vuelo a las 6 de la mañana puede obligar a un taxi nocturno o a una noche de hotel extra.

Con todo sumado, muchas veces un vuelo de compañía tradicional sale igual o más barato.

El alojamiento

  • Reservar con cancelación gratuita y volver a mirar unas semanas antes. Si ha bajado, se cambia.
  • Alejarse un poco del centro, comprobando antes el transporte público.
  • Apartamento con cocina si son varios días: desayunar y cenar fuera todos los días es una parte enorme del gasto.
  • Comprobar las tasas turísticas y las comisiones de limpieza, que a veces no aparecen hasta el final.
  • Leer las opiniones recientes, no las de hace tres años, y filtrar por el tipo de viajero.

Dónde se pierde dinero sin darse cuenta

  • Cambio de divisa en el aeropuerto, donde el tipo es pésimo.
  • Aceptar el pago en euros en un cajero o datáfono extranjero: la conversión que ofrecen siempre es peor. Se paga siempre en la moneda local.
  • Comer en la plaza principal con carta en cinco idiomas y fotos.
  • Taxis sin taxímetro ni precio acordado.
  • Comprar los recuerdos en la zona más turística.
  • Alquiler de coche sin mirar la franquicia del seguro, que es donde está el sobrecoste.

Lo que sí ahorra en destino

  • Transporte público con bono de varios días.
  • Museos con día o franja gratuita, que casi todos tienen. Y las tarjetas turísticas solo compensan si se van a visitar muchos sitios: hay que echar la cuenta.
  • Menú del día a mediodía, que en muchos países es la comida buena y barata.
  • Mercados de abastos para comer bien y barato.
  • Free tours, entendiendo que la propina es esperada y forma parte del trato.
  • Andar. Es gratis y es como mejor se conoce una ciudad.

Y un cálculo que conviene hacer

El destino barato lejos suele salir más caro que el destino cercano. Un vuelo de 400 euros más traslados a un sitio con precios bajos puede costar más, en total, que un tren a un destino nacional con precios normales.

Merece la pena calcular el coste total del viaje, no el precio del vuelo.

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