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Trabajo

Guardar dinero cuando el sueldo no da: por dónde empezar

El consejo de «ahorra el 20%» es inútil si no llegas a fin de mes. Qué se puede hacer de verdad y en qué orden.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Planificación de gastos y ahorro
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La mayoría de los consejos de ahorro dan por supuesto que sobra dinero a fin de mes. Cuando no sobra, hacen falta otras palancas.

Primero, mirar

Antes de recortar nada, hay que saber dónde está el dinero. Tres meses de movimientos de todas las cuentas y tarjetas, clasificados en cuatro grupos:

  • Fijos inevitables: vivienda, suministros, transporte al trabajo.
  • Fijos negociables: móvil, internet, seguros, suscripciones, gimnasio.
  • Variables necesarios: comida, farmacia.
  • El resto.

Casi siempre hay sorpresas en dos sitios: en los fijos negociables, que nadie revisa, y en la acumulación de gastos pequeños del cuarto grupo.

Los fijos negociables: donde más rinde el esfuerzo

Es lo que más ahorra por hora invertida, porque se decide una vez y ahorra doce meses:

  • Suscripciones olvidadas. Revisa todos los cargos recurrentes uno a uno. Suele haber dos o tres que nadie usa.
  • Móvil e internet. Llamar para pedir revisión de tarifa funciona más veces de las que la gente cree, sobre todo mencionando que estás mirando otras ofertas.
  • Seguros. Comparar cada dos o tres años, no cada década.
  • Luz: revisar la potencia contratada. Mucha gente paga más de la que necesita, y se paga esté o no en uso.

Las deudas caras van primero

Antes de ahorrar un euro conviene cancelar deuda cara. Las tarjetas revolving y los aplazamientos de compras tienen intereses muy altos: mientras existan, cualquier ahorro rinde bastante menos que lo que cuesta esa deuda.

Si hay varias, dos estrategias válidas: por interés —empezando por la más cara, es lo que menos dinero cuesta— o por tamaño —empezando por la más pequeña, que anima a seguir—. Lo que no funciona es pagar el mínimo de todas.

El colchón, con un objetivo alcanzable

La recomendación estándar de tres a seis meses de gastos es correcta y desmotivadora si partes de cero.

Empieza por 500 o 1.000 euros. Con eso ya se cubren la mayoría de los imprevistos que empujan a pedir un crédito: una avería, una reparación, una factura inesperada. Ese primer colchón es el que rompe el ciclo.

Automatiza

Es lo que separa ahorrar de intentarlo. Una transferencia programada el día que entra la nómina, aunque sean 20 euros, a una cuenta distinta y sin tarjeta asociada.

Ahorrar «lo que sobre» no funciona porque no sobra nunca. Y una cantidad pequeña automatizada supera con mucho a una grande que nunca se llega a apartar.

Dónde suele haber margen

Sin renunciar a vivir:

  • La comida. Menú semanal y lista de la compra: reduce mucho el desperdicio, que es dinero tirado literalmente. Y llevarse la comida al trabajo un par de días a la semana.
  • Las comisiones bancarias. Muchas cuentas las eliminan con domiciliación de nómina.
  • Las compras impulsivas. La regla de las 48 horas para cualquier compra no urgente elimina buena parte.
  • Ayudas públicas. Muchas familias no solicitan bonos, deducciones autonómicas o el bono social eléctrico simplemente porque no saben que existen. Merece la pena mirarlo en la web de tu comunidad.

Lo que no ayuda

Los planes drásticos. «Este mes no gasto nada en ocio» dura tres semanas y termina en un desahogo que borra el ahorro. Un presupuesto con margen para algo se sostiene; uno de castigo, no.

Y compararse. Cada situación de partida es distinta, y el consejo de «cancela la suscripción y el café» ignora que hay sueldos donde el problema no es el café.

Una libreta de cuentas revisada una vez al mes funciona mejor que una aplicación complicada que se abandona en febrero.

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