Regalar juguetes: cómo elegir el que se usa más de una semana
Los juguetes que duran son los que dejan hacer al niño. Qué mirar en la caja y por qué menos cantidad funciona mejor.
Cada Navidad se compran juguetes que en enero están en un rincón. Hay algunos criterios que predicen bastante bien cuáles se van a usar.
El criterio que más acierta
Cuanto menos hace el juguete, más hace el niño.
Un juguete que habla, canta, se mueve solo y tiene diez botones deja al niño de espectador: la novedad se agota rápido y después aburre.
Un juguete de juego abierto —construcciones, muñecos, cocinita, disfraces, plastilina, pinturas, bloques, coches sencillos— admite reglas nuevas cada día. Son los que sobreviven años y los que se comparten entre hermanos.
Es también la razón por la que a veces gusta más la caja: la caja es juego abierto puro.
La edad de la caja
La edad recomendada no es una sugerencia comercial: es seguridad. El símbolo del «0-3 tachado» significa que contiene piezas pequeñas con riesgo real de atragantamiento.
Y por debajo también es útil: un juguete demasiado avanzado frustra, y uno demasiado simple aburre. Como orientación, si hay duda entre dos, el de la franja superior dura más si el niño ya está cerca.
Seguridad
- Marcado CE, con nombre y dirección del fabricante o importador en el envase.
- Piezas pequeñas, imanes y pilas de botón: las pilas de botón son una urgencia grave si se tragan. El compartimento debe llevar tornillo.
- Cordones y cuerdas largas en juguetes de menores de tres años.
- Ruido: algunos juguetes sonoros superan niveles recomendables si se usan pegados al oído.
- Cascos y protecciones con patinetes, bicis y monopatines. Van con el regalo, no aparte.
Cuántos
Menos de los que se compran. Con muchos juguetes a la vez, el niño no llega a profundizar en ninguno: cambia cada dos minutos y termina insatisfecho.
Una fórmula que funciona muy bien y ordena el gasto es la regla de «algo que quiera, algo que necesite, algo que ponerse y algo que leer».
Y otra idea práctica: guardar parte de los juguetes y rotarlos cada pocas semanas. Al reaparecer se reciben como nuevos y se juega mucho más con ellos.
Lo que suele fallar
- Regalar lo que se anuncia sin mirar si encaja con lo que ese niño hace.
- Juguetes de un solo uso o ligados a una película concreta, que caducan con la moda.
- Demasiadas pantallas como regalo principal.
- Regalar por edad cronológica y no por intereses reales.
- No preguntar a los padres. Evita duplicados y evita el batería de tambores en un piso.
Alternativas que se recuerdan más
Las experiencias suelen dejar mejor recuerdo que los objetos: entradas a un espectáculo, una excursión, una actividad juntos, un abono de piscina, un curso de algo que le interese.
Y los libros, que resisten muy bien el paso del tiempo y funcionan a cualquier edad si están bien elegidos.
Después de Reyes
Es buen momento para revisar lo que ya había: lo roto se tira, lo que no se usa se dona en buen estado, y lo que se conserva se ordena de forma que el niño lo vea. Un juguete que está en el fondo de un baúl no existe.
Unas cajas de almacenaje bajas y abiertas funcionan mucho mejor que un baúl profundo: el niño ve lo que hay, lo coge y —esto también cuenta— lo puede recoger solo.