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Pareja e Hijos

Vuelta al cole: cómo recolocar los horarios sin una semana de guerra

El sueño se reajusta antes de empezar, no el primer día de clase. Un plan de una semana y qué hacer con las mañanas.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Mochila y material escolar preparados
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El primer día de clase suele ir bien. El desastre llega el tercero, cuando el cuerpo lleva dos meses acostándose a medianoche y hay que levantarse a las siete.

Empieza una semana antes

El reloj interno no se ajusta de golpe. Lo que funciona es adelantar la hora de acostarse y de levantarse quince o veinte minutos cada día durante la semana previa.

Y la clave está en la hora de levantarse, no en la de acostarse: si se levanta antes, por la noche tendrá sueño. Al revés no funciona.

Ayuda mucho la luz: abrir persianas nada más despertar y bajar la intensidad de las luces por la noche. La luz es la señal principal que usa el cuerpo para saber qué hora es.

Las pantallas

Apagadas al menos una hora antes de dormir. No es solo por la luz: el contenido activa, y un niño que deja un vídeo a medias tarda bastante más en dormirse.

Cuánto sueño hace falta

  • 3-5 años: 10-13 horas, siesta incluida.
  • 6-12 años: 9-12 horas.
  • 13-18 años: 8-10 horas.

Con estas cifras se calcula hacia atrás desde la hora de levantarse, y suele salir una hora de acostarse bastante más temprana de lo que se practica.

Las mañanas

Aquí se concentra el estrés de la casa entera. Lo que más lo reduce:

  • Preparar la noche anterior: ropa elegida, mochila hecha, desayuno pensado. Diez minutos por la noche ahorran veinte de tensión por la mañana.
  • Levantar con margen. Las prisas son la causa de casi todas las discusiones matinales.
  • Desayuno sentado, aunque sea corto.
  • Una rutina fija y visible. Con los pequeños funciona muy bien una lista con dibujos —vestirse, desayunar, dientes, mochila— que puedan seguir solos.

Material y libros

Revisa antes de comprar: la mitad del material del año pasado suele servir. Etiquetar todo con un rotulador permanente evita la desaparición sistemática de abrigos y estuches.

Y la mochila: que no supere el 10-15% del peso del niño, con las cosas pesadas pegadas a la espalda y las dos tiras puestas. Una mochila con ruedas es buena opción si el colegio no tiene escaleras.

La ansiedad del primer día

Es normal, sobre todo con cambio de colegio o de etapa. Lo que ayuda: hablar de lo concreto —quién le va a recoger, qué va a comer, dónde está el baño—, visitar el colegio antes si se puede, y no alargar la despedida.

Lo que no ayuda: transmitirle tu propia preocupación, prometer que «no va a pasar nada» —mejor «si pasa algo, se lo dices a tu profe»—, o quedarse en la puerta mirando.

Si el llanto o el rechazo se prolongan más de dos o tres semanas, si hay dolores de tripa recurrentes por la mañana que desaparecen el fin de semana, o si deja de contar cosas, eso merece hablarlo con el tutor.

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