Estafas telefónicas: las que más funcionan y cómo cortarlas
El falso técnico, el hijo con el número nuevo y la llamada del banco. Todas usan lo mismo: urgencia y autoridad.
Las estafas telefónicas funcionan por dos mecanismos: urgencia —para que no pienses— y autoridad —para que no cuestiones—. Reconocer eso ya desactiva la mayoría.
Las más frecuentes
El falso soporte técnico. Llaman diciendo que tu ordenador tiene un virus o que hay un problema con tu conexión. Piden instalar un programa de acceso remoto y, con él, entran en tu equipo y en tu banca.
Ninguna empresa de informática llama por iniciativa propia para avisar de un virus.
La llamada del banco. Dicen que hay movimientos sospechosos y que hay que «asegurar la cuenta». Piden claves, códigos SMS o que hagas una transferencia a una «cuenta segura».
Ningún banco pide claves ni códigos por teléfono. Ninguno. Y no existen las «cuentas seguras».
El hijo con el número nuevo. Un mensaje: «Hola mamá, se me ha roto el móvil, este es mi número nuevo». Después piden un ingreso urgente. Ha causado pérdidas importantes.
La compañía eléctrica o de telefonía. Ofrecen una tarifa mejor y consiguen datos personales y bancarios, o cambian el contrato sin consentimiento real.
El premio o la herencia. Para cobrarlo hay que pagar unos gastos previos.
La llamada perdida de un número raro. Al devolverla, es un número de tarificación especial.
La regla que lo resuelve casi todo
Cuelga y llama tú. Al número oficial que aparece en tu tarjeta, en tu factura o en la web —nunca al que te dan por teléfono ni al que aparece en el mensaje.
Si la llamada era legítima, no pasa nada por comprobarlo. Si era una estafa, acabas de cortarla.
Y con el mensaje del «hijo»: llama al número de siempre. Es lo único que hay que hacer.
Lo que nunca hay que dar por teléfono
- Claves, PIN o contraseñas.
- Códigos de verificación recibidos por SMS. Son la llave de entrada.
- Número completo de tarjeta, fecha y CVV.
- Datos personales completos a quien llama.
- Acceso remoto a tu ordenador.
Las señales
- Urgencia extrema. «Si no lo hace ahora perderá el dinero».
- Prohíben colgar o consultar con alguien.
- Piden confidencialidad: «no se lo cuente a nadie».
- Conocen algún dato tuyo —nombre, banco— para dar credibilidad. Esos datos salen de filtraciones y no prueban nada.
- El número parece oficial. Falsificar el identificador de llamada es sencillo.
Si has caído
Actúa rápido, que ahí se juega la recuperación:
- Llama al banco inmediatamente para bloquear tarjetas y cuentas e intentar revertir la operación.
- Cambia las contraseñas desde otro dispositivo.
- Si diste acceso remoto, desconecta el equipo de internet y llévalo a revisar.
- Denuncia en Policía Nacional o Guardia Civil.
- Guarda todo: números, capturas, justificantes.
Protección preventiva
- Inscríbete en la Lista Robinson, gratuita, para reducir llamadas comerciales.
- Bloquea los números desde los que te llamen.
- Habla con los mayores de la familia. Son el objetivo principal, y lo que mejor funciona es acordar una norma sencilla: ante cualquier llamada que pida dinero o datos, colgar y llamar a un familiar.
Y quitarles la vergüenza de antemano: mucha gente no cuenta que ha caído por apuro, y ese silencio es lo que impide reaccionar a tiempo.