Comprar zapatos que no destrocen los pies
La talla no basta: importa el ancho y la horma. Cuándo probárselos y qué señales indican que no van a ir bien.
Los problemas de pies más frecuentes en adultos —juanetes, dedos en martillo, metatarsalgia, uñas encarnadas— tienen un factor común muy claro: años de calzado inadecuado.
La horma importa más que la talla
Cada marca usa una horma distinta, y por eso un 39 de una marca no es un 39 de otra.
Lo que hay que mirar:
- El ancho. Es lo que más se ignora. Un pie ancho en una horma estrecha comprime los dedos, y esa compresión mantenida es la causa principal de los juanetes en personas predispuestas.
- La puntera. Debe permitir que los dedos se muevan. Las punteras muy afiladas obligan a los dedos a una posición antinatural.
- El empeine. Si aprieta, no hay ajuste posible.
Cuándo probárselos
Por la tarde, cuando el pie está más hinchado, que es como estará la mayor parte del día.
Con el calcetín o la media que se vaya a usar. Y probándose los dos: es normal tener un pie ligeramente mayor, y hay que elegir la talla del pie grande.
Y andar unos minutos por la tienda, no dar dos pasos.
Las señales de que no van a ir bien
- «Se dará de sí». Un zapato de piel cede algo en el ancho y prácticamente nada en el largo. Si aprieta ahora, va a seguir apretando.
- Los dedos tocan la punta. Debe haber alrededor de un centímetro de margen.
- El talón se sale al caminar.
- Marcas rojas al quitárselos en la tienda.
- Tener que apretar mucho los cordones o la hebilla para que sujete: significa que la horma es demasiado ancha.
Los materiales
Piel: transpira, se adapta al pie y dura. Es la mejor opción para uso diario.
Sintético: no transpira, no se adapta y produce más humedad y más rozaduras. Aceptable para uso ocasional.
Tejido y malla técnica: transpira bien y sujeta menos.
Y el forro interior: si hay costuras marcadas dentro, van a rozar.
El tacón
Ni muy alto ni completamente plano.
El tacón alto continuado desplaza el peso a la parte delantera del pie, sobrecarga los metatarsianos, acorta el tendón de Aquiles y modifica la postura lumbar. La suela totalmente plana, sin ninguna amortiguación ni arco, tampoco es cómoda para la mayoría de la gente.
Lo razonable para uso diario: entre 2 y 4 centímetros, con base ancha, que reparte mucho mejor el peso que un tacón fino.
Y si hay que usar tacón alto en una ocasión concreta: llevar un calzado plano de repuesto, y alternar alturas de un día a otro es más protector que la constancia.
La suela
- Algo de amortiguación si se está muchas horas de pie o se camina sobre asfalto.
- Flexible en la zona de los dedos y firme en el mediopié. Un zapato que se dobla por la mitad no sujeta.
- Antideslizante, sobre todo en invierno.
Cuántos y cómo alternarlos
Es más útil tener tres pares decentes y alternarlos que uno bueno usado a diario. El calzado necesita 24 horas para secarse por dentro, y un zapato que no seca genera humedad, olor y hongos, además de deformarse.
Y sustituirlos cuando toca: una suela desgastada de forma asimétrica o un contrafuerte del talón vencido dejan de sujetar y cambian la forma de pisar.
Los niños
Merecen mención aparte, porque el pie está en formación:
- Medir el pie cada pocos meses: crecen muy rápido y no se quejan hasta que ya es tarde.
- Margen de un centímetro, ni más ni menos: demasiado grande también es un problema, porque el pie resbala dentro.
- Suela flexible y contrafuerte firme.
- No heredar zapatos usados: la suela y el interior están moldeados por otra pisada.
Unas plantillas amortiguadoras pueden mejorar bastante la comodidad de un zapato correcto; lo que no pueden es arreglar un zapato que no es de tu talla ni de tu ancho.