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Moda

Comprar zapatos que no destrocen los pies

La talla no basta: importa el ancho y la horma. Cuándo probárselos y qué señales indican que no van a ir bien.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Probándose zapatos en la tienda
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Los problemas de pies más frecuentes en adultos —juanetes, dedos en martillo, metatarsalgia, uñas encarnadas— tienen un factor común muy claro: años de calzado inadecuado.

La horma importa más que la talla

Cada marca usa una horma distinta, y por eso un 39 de una marca no es un 39 de otra.

Lo que hay que mirar:

  • El ancho. Es lo que más se ignora. Un pie ancho en una horma estrecha comprime los dedos, y esa compresión mantenida es la causa principal de los juanetes en personas predispuestas.
  • La puntera. Debe permitir que los dedos se muevan. Las punteras muy afiladas obligan a los dedos a una posición antinatural.
  • El empeine. Si aprieta, no hay ajuste posible.

Cuándo probárselos

Por la tarde, cuando el pie está más hinchado, que es como estará la mayor parte del día.

Con el calcetín o la media que se vaya a usar. Y probándose los dos: es normal tener un pie ligeramente mayor, y hay que elegir la talla del pie grande.

Y andar unos minutos por la tienda, no dar dos pasos.

Las señales de que no van a ir bien

  • «Se dará de sí». Un zapato de piel cede algo en el ancho y prácticamente nada en el largo. Si aprieta ahora, va a seguir apretando.
  • Los dedos tocan la punta. Debe haber alrededor de un centímetro de margen.
  • El talón se sale al caminar.
  • Marcas rojas al quitárselos en la tienda.
  • Tener que apretar mucho los cordones o la hebilla para que sujete: significa que la horma es demasiado ancha.

Los materiales

Piel: transpira, se adapta al pie y dura. Es la mejor opción para uso diario.

Sintético: no transpira, no se adapta y produce más humedad y más rozaduras. Aceptable para uso ocasional.

Tejido y malla técnica: transpira bien y sujeta menos.

Y el forro interior: si hay costuras marcadas dentro, van a rozar.

El tacón

Ni muy alto ni completamente plano.

El tacón alto continuado desplaza el peso a la parte delantera del pie, sobrecarga los metatarsianos, acorta el tendón de Aquiles y modifica la postura lumbar. La suela totalmente plana, sin ninguna amortiguación ni arco, tampoco es cómoda para la mayoría de la gente.

Lo razonable para uso diario: entre 2 y 4 centímetros, con base ancha, que reparte mucho mejor el peso que un tacón fino.

Y si hay que usar tacón alto en una ocasión concreta: llevar un calzado plano de repuesto, y alternar alturas de un día a otro es más protector que la constancia.

La suela

  • Algo de amortiguación si se está muchas horas de pie o se camina sobre asfalto.
  • Flexible en la zona de los dedos y firme en el mediopié. Un zapato que se dobla por la mitad no sujeta.
  • Antideslizante, sobre todo en invierno.

Cuántos y cómo alternarlos

Es más útil tener tres pares decentes y alternarlos que uno bueno usado a diario. El calzado necesita 24 horas para secarse por dentro, y un zapato que no seca genera humedad, olor y hongos, además de deformarse.

Y sustituirlos cuando toca: una suela desgastada de forma asimétrica o un contrafuerte del talón vencido dejan de sujetar y cambian la forma de pisar.

Los niños

Merecen mención aparte, porque el pie está en formación:

  • Medir el pie cada pocos meses: crecen muy rápido y no se quejan hasta que ya es tarde.
  • Margen de un centímetro, ni más ni menos: demasiado grande también es un problema, porque el pie resbala dentro.
  • Suela flexible y contrafuerte firme.
  • No heredar zapatos usados: la suela y el interior están moldeados por otra pisada.

Unas plantillas amortiguadoras pueden mejorar bastante la comodidad de un zapato correcto; lo que no pueden es arreglar un zapato que no es de tu talla ni de tu ancho.

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