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Moda

Zapatos que no duelen: cómo comprar sin equivocarse

El número no es una medida fiable y el pie cambia a lo largo del día. Cuándo probárselos, qué mirar y qué no se soluciona con el uso.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Probándose zapatos en una tienda
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Los problemas de pies de la mayoría de la gente vienen del calzado, y la mayoría de los errores se cometen en la tienda, en cinco minutos.

Mide el pie, no confíes en el número

El número varía entre marcas, entre países y entre modelos de la misma marca. Y el pie cambia con los años: se ensancha y se alarga, sobre todo tras embarazos.

Mídete los dos pies —casi todo el mundo tiene uno mayor— apoyando el pie en un folio contra la pared y marcando el dedo más largo. Se compra por el pie grande.

La hora importa

Pruébatelos por la tarde. El pie se hincha a lo largo del día y puede aumentar de forma apreciable. Unos zapatos comprados a las diez de la mañana pueden apretar a las siete de la tarde.

Y con el calcetín o media que vas a usar con ellos.

Qué comprobar

  • Un centímetro libre entre el dedo más largo y la punta, aproximadamente el ancho de un pulgar.
  • El ancho. Es donde más se falla. El pie no debe desbordar la suela por los lados, y la parte más ancha del pie debe coincidir con la parte más ancha del zapato.
  • El talón no debe bailar al caminar. Un poco de movimiento es normal en zapato nuevo; que se salga, no.
  • Camina por la tienda. Varios minutos, no dos pasos sobre moqueta. Si hay una superficie dura, mejor.
  • Dobla el zapato. Debe flexionar por donde flexiona el pie —la zona de los dedos—, no por la mitad.
  • Presiona el contrafuerte del talón: debe ser firme, no hundirse.

Lo que no se arregla con el uso

Es el mito más caro: «se dará de sí». La piel cede algo de ancho, muy poco. Lo que no cambia nunca:

  • El largo. Si los dedos tocan la punta, van a seguir tocando.
  • La altura del empeine.
  • Un talón que se sale.
  • Un zapato sintético. No cede.

Si duele en la tienda, va a doler siempre.

Los materiales

Piel: transpira, se adapta y dura. Lo mejor para uso diario.

Ante: cómodo y delicado, necesita impermeabilizante.

Sintéticos: no transpiran y no ceden. Para uso ocasional.

Y el forro interior: si es de piel, mejor; si es sintético con costuras marcadas, ahí saldrán las rozaduras.

El tacón

No es enemigo por sí mismo, pero conviene alternar. Usar tacón alto a diario acorta el tendón de Aquiles con el tiempo y sobrecarga el antepié.

Y el plano absoluto tampoco es ideal para todo el mundo: una elevación de dos o tres centímetros suele ser lo más cómodo.

Para caminar mucho, tacón ancho o de bloque, que reparte el peso.

Señales de que algo va mal

Rozaduras siempre en el mismo sitio, uñas que se ponen negras, callosidades que crecen, dolor en la planta al levantarse por la mañana —posible fascitis plantar—, o deformidad progresiva del dedo gordo.

Nada de eso es «tener los pies delicados»: es calzado inadecuado, y a veces necesita valoración de un podólogo. Unas plantillas de gel alivian la carga en el antepié, pero no sustituyen a un zapato que sirva.

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