Freidora de aire: para qué sirve de verdad y para qué no
No fríe: es un horno pequeño con ventilador. Qué sale bien, qué sale mal y en qué casos no compensa comprarla.
La freidora de aire no fríe nada. Es un horno de convección pequeño: un ventilador potente que mueve aire caliente alrededor de la comida en un espacio reducido. Eso explica lo que hace bien y lo que no.
Lo que hace bien
- Recalentar cosas crujientes. Es su mejor uso y el menos mencionado: pizza del día anterior, croquetas, empanadillas, patatas. Quedan como recién hechas, cosa que el microondas no consigue.
- Congelados prefritos: patatas, nuggets, san jacobos. Para lo que están diseñados.
- Verduras asadas en trozos: calabacín, pimiento, brócoli, coliflor.
- Pollo: alitas, muslos, contramuslos. La piel queda muy crujiente.
- Garbanzos crujientes, frutos secos tostados.
- Raciones pequeñas, para una o dos personas, sin encender el horno grande.
Lo que hace mal
- Rebozados con huevo y harina hechos en casa: el rebozado se cae o queda gomoso. Necesita pan rallado seco y un poco de aceite pulverizado.
- Masas líquidas: tempura, buñuelos. Se escurren por la rejilla.
- Verduras muy acuosas enteras: se cuecen antes de dorarse.
- Cantidades grandes. Amontonar la comida es el error número uno: si no circula el aire, no dora. Mejor dos tandas.
- Queso fundido suelto. Acaba en el fondo.
Cómo usarla bien
- Precalienta tres minutos. Casi nadie lo hace y cambia el resultado.
- Una sola capa, sin amontonar.
- Un poco de aceite. No es una fritura, pero sin nada de grasa muchos alimentos quedan secos. Un pulverizador de aceite reparte una cantidad mínima.
- Agita a mitad de cocción.
- Baja la temperatura y el tiempo respecto a la receta de horno: como referencia, unos 20 grados menos y un 20% menos de tiempo.
¿Es más sano?
Comparada con la fritura por inmersión, sí: se usa muchísimo menos aceite. Comparada con el horno de toda la vida, es prácticamente lo mismo.
Y una precisión: unas patatas congeladas prefritas siguen siendo patatas prefritas aunque se hagan sin aceite añadido. El aparato no convierte un ultraprocesado en comida saludable.
Sobre la acrilamida —el compuesto que se forma al dorar alimentos ricos en almidón—: se forma igual en freidora de aire que en horno. La recomendación es la misma, dorar sin llegar a tostar en exceso.
Cuándo no compensa
Si tienes horno con convección y cocinas para cuatro o más, la freidora aporta poco: ocupa encimera y hace menos cantidad. Su ventaja está en la rapidez para raciones pequeñas.
Y si la cocina es pequeña, ocupa bastante para lo que hace.
La limpieza
Es lo que decide si se usa o se queda en un armario. La cesta y la bandeja después de cada uso, con agua caliente y jabón, o en el lavavajillas si el fabricante lo permite.
La resistencia superior, cuando esté fría y desenchufada, con un paño húmedo: la grasa acumulada ahí es lo que provoca el humo y el olor a quemado.
Unos papeles de horno perforados específicos para freidora facilitan mucho la limpieza sin bloquear el paso del aire, que es la clave.