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Salud y Belleza

Alergia primaveral: qué funciona y en qué orden probarlo

Los antihistamínicos no lo resuelven todo. Cuándo hace falta corticoide nasal y qué es la inmunoterapia.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Alergia al polen en primavera
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La rinitis alérgica afecta a una parte muy amplia de la población y se trata mal con frecuencia: mucha gente toma un antihistamínico, no le funciona del todo y asume que hay que aguantarse.

Reconocerla

Estornudos en salva, picor de nariz, ojos y paladar, mucosidad acuosa y transparente, congestión, lagrimeo.

Frente a un resfriado: la alergia no cursa con fiebre, el moco es claro y líquido, el picor es intenso y característico, y los síntomas duran semanas y se relacionan con estar al aire libre o con determinados días.

Y algo que se pasa por alto: la rinitis alérgica mal controlada empeora el asma, altera el sueño y afecta al rendimiento escolar y laboral. No es una molestia menor.

El orden del tratamiento

1. Antihistamínico oral. Los de segunda generación —cetirizina, loratadina, bilastina, ebastina— apenas dan sueño y son eficaces sobre el picor, los estornudos y la mucosidad. Sobre la congestión funcionan peor.

Los de primera generación, tipo dexclorfeniramina, dan mucha somnolencia y hoy se reservan para casos concretos.

2. Corticoide nasal. Es el tratamiento más eficaz para la rinitis alérgica y el más infrautilizado. Actúa sobre todos los síntomas, incluida la congestión, que es lo que peor se soporta.

Dos cosas clave: tarda unos días en hacer efecto completo —no sirve usarlo solo el día malo— y hay que usarlo a diario durante la temporada. Mucha gente lo abandona en 48 horas creyendo que no funciona.

Y la técnica importa: se aplica dirigiendo el aplicador hacia fuera, hacia la oreja del mismo lado, no hacia el tabique. Apuntar al tabique es lo que causa las molestias y el sangrado que hace que se abandone.

3. Colirio antihistamínico si predomina el síntoma ocular.

4. Inmunoterapia (vacuna de la alergia). Es el único tratamiento que modifica el curso de la enfermedad en lugar de tapar síntomas. Se administra durante tres a cinco años, en inyección o sublingual, y puede reducir la sintomatología de forma duradera y prevenir la aparición de asma.

La indica el alergólogo tras identificar el alérgeno concreto mediante pruebas.

Lo que no conviene

Los descongestionantes nasales de uso prolongado. Alivian de forma espectacular y, pasados unos días, producen congestión de rebote: la nariz se tapa más al dejarlos y se entra en un círculo del que cuesta salir. No más de tres a cinco días.

Los corticoides orales o inyectados «para la alergia» de forma rutinaria. Se reservan para casos graves y puntuales, porque los efectos sistémicos no son triviales.

Reducir la exposición

  • Consultar los niveles de polen, que publican la SEAIC y las redes aerobiológicas. Los días de viento y calor son los peores; después de la lluvia mejora.
  • Ventilar a primera hora de la mañana o a última de la tarde, evitando las horas centrales.
  • Ventanillas cerradas en el coche, con filtro antipolen.
  • Gafas de sol en la calle.
  • Ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa: el polen viaja en el pelo y la ropa.
  • No tender fuera en temporada.
  • Lavados nasales con suero fisiológico: arrastran el polen de la mucosa y mejoran bastante los síntomas. Sencillo, barato y sin efectos adversos.
  • Si los síntomas no se controlan con tratamiento.
  • Si duran muchos meses al año o afectan al sueño y a la actividad.
  • Si aparece tos, pitos o dificultad para respirar: puede haber asma asociado.
  • Para identificar el alérgeno concreto, que permite medidas dirigidas e inmunoterapia.

Un spray de suero fisiológico para lavados nasales es de lo más barato y lo que más alivio da por sí solo, y se puede usar tantas veces como haga falta.

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