Manchas en la ropa: qué usar para cada una y en qué orden
El agua caliente fija algunas manchas para siempre. Guía por tipo de mancha y el error que arruina la mayoría.
La mayoría de las manchas que no salen se han fijado por un tratamiento equivocado en los primeros minutos.
Las tres reglas generales
1. Cuanto antes, mejor. Una mancha fresca sale casi siempre; una de tres días, muchas menos veces.
2. Agua fría al principio, salvo excepciones. El calor coagula las proteínas y fija muchas manchas de forma irreversible: sangre, huevo, leche, sudor. Una camisa con mancha de sangre metida en agua caliente ya no tiene arreglo.
3. Absorber, no frotar. Frotar extiende la mancha y daña la fibra. Se presiona con papel o paño limpio de fuera hacia dentro.
Y una cuarta que evita disgustos: probar el producto en una costura interior antes de aplicarlo en la parte visible.
Por tipo de mancha
Grasa y aceite. Absorber el exceso con papel. Cubrir con talco, maicena o bicarbonato y dejar 15-30 minutos para que absorba. Sacudir y aplicar detergente lavavajillas directamente sobre la mancha, dejar actuar y lavar con la temperatura máxima que admita la prenda. Aquí el calor sí ayuda.
Vino tinto. Absorber. Cubrir con sal para que absorba lo que queda. Después, agua con jabón, o agua oxigenada diluida en prendas blancas. El vino blanco no sirve para el tinto: es un mito.
Sangre. Agua fría, siempre. Nunca caliente. Se aclara bajo el grifo y, si persiste, agua oxigenada en tejidos blancos o una pasta con sal y agua fría.
Sudor y cerco amarillo. Es una reacción entre el sudor y las sales de aluminio del desodorante. Agua fría con detergente enzimático, o una pasta de bicarbonato y agua oxigenada en blancos, dejando actuar una hora. La lejía empeora el amarilleo en estos cercos.
Café y té. Aclarar con agua fría inmediatamente. Después, agua con vinagre blanco o detergente. Si está seca, remojo prolongado.
Tinta de bolígrafo. Poner un papel absorbente debajo y aplicar alcohol o laca por encima, dando toques y cambiando el papel a medida que se traspasa la tinta.
Bolígrafo en piel o cuero: mejor a un profesional.
Hierba. Alcohol o agua oxigenada, y lavar después.
Chicle. Congelar la prenda unas horas y desprenderlo en frío. Los restos, con alcohol.
Cera de vela. Endurecer con hielo, retirar el grueso, y después colocar papel absorbente encima y pasar la plancha templada: la cera se transfiere al papel.
Óxido. Zumo de limón y sal, al sol. La lejía lo empeora.
Maquillaje. Micelar o desmaquillante en la mancha, dando toques, y después detergente.
Tomate. Agua fría, detergente, y sol: la luz solar decolora los restos de licopeno de forma sorprendentemente eficaz.
Los productos básicos
Con esto se cubre casi todo:
- Detergente lavavajillas, excelente contra la grasa.
- Agua oxigenada de 10 volúmenes, para blancos.
- Bicarbonato y sal.
- Vinagre blanco.
- Alcohol de 96º.
- Quitamanchas enzimático, que actúa sobre proteínas y almidones.
Los errores
- Meter en la secadora una prenda con la mancha aún presente. El calor la fija para siempre. Se comprueba en húmedo antes de secar.
- Mezclar productos, especialmente lejía con amoniaco o con ácidos: gases tóxicos.
- Usar lejía en color o en lana y seda, que la destruye.
- Frotar en seda, lana o punto.
- Aplicar calor antes de saber qué mancha es.
Y cuándo parar
Con prendas delicadas —seda, lana fina, terciopelo, cuero— y con manchas grandes o de origen desconocido en algo que importa, la tintorería sale más barata que estropearlo.
Y hay que decirles qué es la mancha: el tratamiento cambia por completo según el origen.