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Manos de hombre en invierno: grietas, padrastros y cuidado

Nudillos que se abren, piel tirante y padrastros que duelen. Por qué las manos lo pasan peor con el frío y la rutina mínima que lo arregla.

Por Redacción· · 4 min de lectura
Manos de hombre con la piel seca en un día frío de invierno
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Hay quien se cuida la cara, la barba y hasta los pies, y sigue teniendo unas manos que parecen de otra persona: nudillos abiertos, piel tirante y esos padrastros que se enganchan en todo. Con el frío empeora, y no es mala suerte.

Por qué el invierno castiga tanto las manos

La piel del dorso de la mano es fina y tiene muy pocas glándulas sebáceas, así que se queda sin su capa grasa protectora antes que ninguna otra zona del cuerpo. Añádele tres cosas que pasan justo en esta época:

  • Aire frío y seco fuera, calefacción dentro. El salto de humedad deshidrata la piel varias veces al día.
  • Lavados con agua muy caliente. El agua caliente y el jabón arrastran los lípidos que quedan. Lavarse las manos es innegociable; hacerlo con agua hirviendo, no.
  • Frío directo. Conducir con las manos heladas, sacar la basura, cargar cosas en la calle. El frío contrae los vasos y la piel se repara peor.

El resultado típico son grietas sobre los nudillos, que es donde la piel se estira y se dobla cien veces al día. Una vez que se abre, cada gesto vuelve a abrirla.

La rutina mínima: dos minutos al día

No hace falta un neceser. Hace falta constancia en estos tres gestos:

  1. Lavarse con agua templada y secarse bien, sobre todo entre los dedos. La humedad que queda se evapora y se lleva más agua de la piel.
  2. Hidratar después de cada lavado importante y, como mínimo, por la noche. Es el momento clave: ocho horas sin lavarse las manos es la única ventana larga que tiene la piel para repararse.
  3. Protegerlas del frío y de los productos. Guantes para la calle y guantes de goma para fregar o usar limpiadores fuertes.

Qué crema elegir

La diferencia entre una crema que funciona y una que no está en la textura y en los ingredientes, no en la marca. Para manos castigadas busca una crema de manos con urea (ayuda a retener agua y ablanda la piel endurecida) o con glicerina, pantenol o vaselina. Las muy líquidas y perfumadas se absorben rápido y dan sensación agradable, pero duran poco.

Truco que cambia las cosas: si las grietas ya están ahí, aplica una capa generosa antes de dormir y duerme con unos guantes finos de algodón. En tres o cuatro noches se nota.

Padrastros: por qué salen y qué no hacer

El padrastro es un trocito de piel seca que se levanta en el borde de la uña. Sale cuando la cutícula está deshidratada y cuando se manipula de más. Lo que lo convierte en un problema es arrancarlo con los dientes: se desgarra piel viva, duele durante días y es la vía rápida para que se infecte el borde de la uña.

  • Córtalo, no tires. Con un cortaúñas o unas tijeras limpias, al ras, sin pellizcar.
  • No cortes la cutícula entera. Es una barrera, no un adorno. Basta con empujarla suavemente después de la ducha.
  • Crema también en los dedos. Al hidratar, repasa los laterales de las uñas. Ahí es donde se forman.

Y ya que estás: tener un cortaúñas decente y cortar las uñas rectas, sin dejarlas al ras, evita la mitad de los problemas de uñeros.

Si trabajas con las manos

Quien está al aire libre, en obra, en el campo o manipulando disolventes y cemento tiene otro nivel de desgaste. Ahí el orden es: barrera primero, hidratación después. Guantes impermeables o de trabajo adecuados a la tarea, lavado suave al terminar y crema densa al acabar la jornada. Las cremas barrera, que se aplican antes, ayudan cuando hay contacto repetido con agua o productos.

Cuándo no es solo piel seca

La sequedad de invierno mejora en pocos días en cuanto hidratas de verdad. Si no mejora, merece la pena que lo mire un médico o preguntes en la farmacia, sobre todo si hay:

  • Picor intenso, enrojecimiento con bordes marcados o pequeñas vesículas: puede ser una dermatitis, y suele necesitar tratamiento específico.
  • Placas gruesas y descamadas que se repiten siempre en el mismo sitio.
  • Una grieta que sangra, se pone caliente, se hincha o supura: eso es una posible infección y no se arregla con crema.
  • Dedos que se quedan blancos o morados con el frío de forma llamativa y luego duelen al recuperar el color.

Nada de esto es grave en la mayoría de casos, pero sí es de las cosas que se arrastran todo el invierno por no preguntar.

El resumen

Agua templada, secar bien, crema espesa por la noche y guantes cuando hace frío o hay productos de por medio. Es poco, es aburrido y funciona. Las manos son de las pocas partes del cuerpo que están a la vista todo el día y a las que nadie dedica ni un minuto: con dos, dejan de agrietarse.

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