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Pareja e Hijos

Abuelos y nietos: los límites que evitan conflictos

Los desacuerdos sobre crianza son universales. Qué se negocia, qué no, y por qué la conversación la tiene que llevar el hijo, no el yerno.

Por Redacción· · 3 min de lectura
Abuelos con su nieto en casa
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Los abuelos son en muchas familias españolas parte esencial del cuidado, y también la fuente de conflicto más frecuente sobre crianza. Casi siempre por lo mismo: normas distintas y nadie que las haya hablado.

Lo que sí es negociable

Bastante más de lo que se pelea. En casa de los abuelos puede haber un poco más de manga ancha sin que pase nada:

  • Algún dulce extra, una película más, acostarse media hora tarde.
  • Su forma de jugar, sus canciones, sus historias.
  • Consentir un poco. Es parte de lo que los niños recuerdan después.

Un niño distingue perfectamente que en cada casa hay normas distintas. Lo aprende en el colegio y lo aplica sin problema.

Lo que no

Aquí conviene ser claro, y son pocas cosas:

  • Seguridad en el coche: silla adecuada, bien anclada, siempre. No es negociable ni «para un trayecto corto».
  • Alergias e intolerancias. Sin excepciones ni «un poquito no le va a pasar nada».
  • Medicación: dosis y horarios exactos, y nada por cuenta propia.
  • Seguridad en casa: productos de limpieza, medicamentos, ventanas, piscina.
  • Nada de castigo físico, ni un cachete. Además de estar desaconsejado, está fuera de lugar.
  • No contradecir delante del niño una decisión de los padres. Se habla después y en privado.

Los choques clásicos

La comida. Insistir, premiar con postre, dar de comer en la boca a un niño que come solo. Suele venir de una generación que vivió la escasez y para la que un niño que come es un niño sano. Se habla explicando el porqué, no imponiendo.

Las pantallas. Es el conflicto más nuevo y de los más frecuentes.

Los regalos. Especialmente en familias con varios nietos. Un acuerdo de cantidad al principio de curso evita la escalada.

Los consejos no pedidos. «En mi época…» es lo que más desgasta, sobre todo a madres primerizas.

Quién habla con quién

Esta es la regla que más conflictos evita y la que menos se aplica: cada uno habla con sus propios padres.

Que el hijo o la hija plantee los límites a sus padres, no la pareja. Evita convertir a quien viene de fuera en la mala de la película, que es lo que envenena las relaciones familiares a largo plazo.

Y en privado, no en la comida del domingo delante de todos.

Cómo plantearlo

Explicando el motivo, no la norma a secas. «El pediatra dice que hasta el año nada de sal» funciona mejor que «no le des sal».

Reconociendo lo que aportan: la mayoría de los abuelos hacen un trabajo enorme y gratuito, y sentirse cuestionados constantemente duele.

Y eligiendo las batallas. Si se corrige todo, no se escucha nada.

Cuando el cuidado es habitual

Si cuidan varios días a la semana, conviene poner por escrito lo práctico: horarios de comida y siesta, alergias, teléfonos, autorización médica, dónde está cada cosa. Un folio en la nevera evita malentendidos y llamadas.

Y hablar de límites también en la otra dirección: cuántos días pueden, si les viene bien, si están cansados. Muchos abuelos no dicen que no por no fallar, y acaban desbordados.

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